Teherán avanza hacia un acuerdo para adquirir el CM-302, un misil de crucero supersónico de 290 km. Su llegada elevaría la presión defensiva en el Golfo.
Negociación final y entorno naval de EE. UU. cerca de la costa iraní
Irán llegó a una fase final de negociación con China para adquirir el misil antibuque CM-302, un misil de crucero supersónico con un alcance aproximado de 290 kilómetros. Su perfil de ataque busca dificultar la defensa de buques mediante velocidad elevada y vuelo a baja altitud, lo que reduce el margen disponible para detectar y enfrentar la amenaza. Si se concreta el suministro, Irán sumará un sistema de ataque marítimo que exige más a la defensa puntual.
La negociación coincide con un refuerzo naval estadounidense cerca de la costa iraní, con dos portaaviones, Abraham Lincoln y Gerald R. Ford, y sus escoltas. Ese despliegue tiene capacidad para concentrar más de 5.000 efectivos y unos 150 aviones en conjunto, lo que eleva el valor político y operativo de cualquier adquisición que aumente el coste de operar cerca del litoral. En este contexto, el CM-302 permitiría también amenazar rutas en el Golfo y el mar de Omán.
BREAKING; IRAN Finalizing CM-302 Supersonic Missile Pact with CHINA Amid U.S. Naval Buildup
— Global Surveillance (@Globalsurv) February 24, 2026
Iran is indeed close to finalizing a deal with China to acquire the CM-302 supersonic anti-ship cruise missiles (an export variant of China's domestic YJ-12).
🚀Range: Approximately 290… pic.twitter.com/k7eDPbXJ87
El acercamiento no surgió a partir de la crisis de 2026, ya que Irán y China iniciaron conversaciones al menos dos años antes. Sin embargo, la dinámica cambió tras la guerra de doce días entre Irán e Israel en junio, cuando Teherán priorizó reposición de material y un incremento significativo de capacidades. En el tramo final, altos cargos iraníes viajaron a China, incluido el viceministro de Defensa, Massoud Oraei, durante el verano de 2025.
A esa secuencia se sumó la reactivación de sanciones de Naciones Unidas en septiembre de 2025, un marco que incrementa el coste político de cualquier transferencia completa de armamento avanzado hacia Teherán. Aunque Irán y China todavía no han fijado una fecha de entrega, el avance hacia una fase final ya modifica las evaluaciones navales en el Golfo. Persisten incógnitas sobre el número de misiles y el precio, elementos que condicionan el alcance real del cambio.
Claves del contexto que rodea la posible compra del CM-302
- Negociación en fase final para adquirir un misil antibuque de crucero supersónico con alcance cercano a 290 kilómetros.
- Refuerzo naval estadounidense con los portaaviones Abraham Lincoln y Gerald R. Ford, más escoltas, con más de 5.000 efectivos y unos 150 aviones.
- Viaje a China de altos cargos iraníes, incluido el viceministro de Defensa, Massoud Oraei, durante el verano de 2025.
- Reactivación de sanciones de Naciones Unidas en septiembre de 2025, con mayor coste político para transferencias de armamento avanzado.
- Sin fecha de entrega confirmada a 24 de febrero de 2026 y sin datos cerrados sobre cantidad de misiles y precio.
Capacidades del CM-302 y flexibilidad de empleo en plataformas iraníes
En estas condiciones, el CM-302 aparece como una opción antibuque que China Aerospace Science and Industry Corporation, empresa estatal, publicita como capaz de hundir un portaaviones o un destructor. La oferta comercial incorpora flexibilidad de empleo, ya que el sistema admite montaje en buques, aeronaves o vehículos terrestres móviles. Esa característica abre la puerta a un uso combinado, con salvas o despliegues dispersos que complican la planificación defensiva del adversario.

El fabricante también presenta el CM-302 con capacidad contra objetivos en tierra, lo que permite su uso tanto para negar el mar como para atacar infraestructura costera o posiciones terrestres próximas al litoral. Para Irán, esa versatilidad facilita la integración en fuerzas navales regulares, en la Guardia Revolucionaria y en baterías costeras con movilidad. El resultado sería una misma munición con roles distintos según el tipo de plataforma y el sector del litoral.
La relevancia operativa no depende solo del alcance, sino del tipo de amenaza que introduce una munición supersónica. Un misil de crucero de esa clase reduce el tiempo disponible para detección, clasificación y enfrentamiento desde un buque, lo que obliga a una defensa escalonada más estricta. Ese esquema exige vigilancia de largo alcance, guerra electrónica, interceptores y sistemas de última línea que actúan con márgenes de segundos.
El diseño atribuido al CM-302 busca ese resultado mediante la combinación de velocidad y vuelo bajo, con el fin de dificultar la respuesta de defensas embarcadas. Como consecuencia, aumenta la carga operativa del defensor, que debe mantener sensores activos, munición disponible y un estado de alerta sostenido en un entorno con tráfico marítimo real. Esa presión cotidiana forma parte del valor militar de un sistema que amenaza y también obliga a sostener recursos.
Alcance, geografía del sur de Irán y presión sobre rutas del Golfo y Omán
Con un alcance cercano a 290 kilómetros, el misil encaja en una geometría habitual del sur de Irán, que incluye líneas de costa con múltiples puntos de lanzamiento, islas, ensenadas y pasos estrechos que conectan el Golfo con el océano Índico. Esa configuración permite colocar plataformas terrestres móviles o baterías costeras con cobertura sobre áreas críticas, con la ventaja adicional de poder cambiar de posición para dificultar la localización y el ataque preventivo.

En esa zona, el estrecho de Ormuz actúa como paso principal para el comercio energético, ya que por él transita alrededor del 20% del petróleo comercializado globalmente. Por ese motivo, una amenaza antibuque creíble adquiere valor como capacidad militar y como medio para aumentar la coerción sobre terceros. El CM-302 reforzaría ese tipo de presión al elevar el riesgo sobre buques de guerra o unidades que acompañan el tráfico marítimo en puntos estrechos.
La Guardia Revolucionaria mantiene la responsabilidad principal sobre el Golfo y el acceso del estrecho, mientras la marina regular cubre el mar de Omán y aguas más lejanas. En ese reparto, un sistema que admite despliegue desde tierra, buques o aeronaves facilita la coordinación entre fuerzas, sin obligar a concentrar el empleo en un solo componente. Esa compatibilidad favorece la presencia de la amenaza en varios sectores y en distintos niveles de alerta.
En los últimos años, Irán acompañó esa orientación con ejercicios y lanzamientos que describen una arquitectura de ataque desde tierra hacia el mar. Durante un ejercicio naval en el mar de Omán y áreas próximas al estrecho, fuerzas de la Guardia Revolucionaria lanzaron misiles desde el interior del país y anunciaron impactos sobre blancos en el área de maniobras. En la misma comunicación, Irán mencionó misiles de crucero como Qadr-110, Qadr-380 y Ghadir, y atribuyó a ese conjunto alcances de hasta 2.000 kilómetros.
Arquitectura de supervivencia y negación del mar con baterías móviles y túneles
Ese inventario de largo alcance sostiene la disuasión general, mientras el CM-302 aportaría una capacidad más especializada para el combate naval, con un perfil centrado en penetración y en la exigencia inmediata que impone a la defensa antimisil. La diferencia no se limita al número de kilómetros, ya que la munición supersónica ajusta el ritmo del enfrentamiento y castiga errores de detección o de asignación de interceptores. En un escenario de salvas, esa cualidad eleva la complejidad de la defensa puntual.

La infraestructura descrita por Teherán acompaña ese planteamiento. Irán mostró el lanzamiento de un misil de crucero antibuque Ghadr-380, con alcance anunciado de 1.000 kilómetros, desde un entorno asociado a instalaciones subterráneas en la costa sur. Además, afirmó que un solo operador podía alistar y disparar el sistema en menos de cinco minutos, lo que reduce la ventana para que un adversario interrumpa el ciclo de lanzamiento con ataques preventivos.
Esa combinación de túneles, dispersión y tiempos cortos de preparación busca proteger inventarios y mantener capacidad de respuesta ante ataques preventivos. El CM-302 encajaría en el mismo esquema de supervivencia mediante plataformas móviles, cobertura terrestre y salvas que obligan al adversario a vigilar múltiples puntos de forma simultánea. De ese modo, la amenaza no depende de una sola base o de un número reducido de emplazamientos fijos.
En paralelo, el tráfico marítimo real y la densidad de rutas incrementan la carga del defensor, que debe discriminar contactos, sostener sensores y mantener reservas de munición. La presión se mantiene incluso sin disparos, ya que el valor coercitivo deriva de la posibilidad de activar lanzadores desde distintos puntos del litoral. Esa persistencia explica por qué un sistema de este tipo puede alterar cálculos operativos aun antes de que se conozcan cantidades y plazos.
Antecedentes chinos, ejercicios trilaterales y fricción por sanciones reactivadas
El antecedente chino se aprecia en el lugar que Pekín asigna a los misiles antibuque dentro de su doctrina de negación de acceso. China incorporó misiles antibuque supersónicos como el YJ-12, con un alcance citado de 400 kilómetros, dentro de su arsenal. Ese dato ayuda a entender por qué la industria estatal china desarrolló una categoría basada en velocidad alta y alcance suficiente frente a buques con defensas sofisticadas, una lógica que conecta con un producto exportable como el CM-302.
El episodio también se relaciona con una etapa de mayor densidad política entre Pekín y Teherán. China, Irán y Rusia realizan ejercicios navales conjuntos anuales, y Washington sancionó en 2025 a entidades chinas por suministrar precursores químicos asociados al programa misilístico iraní. En septiembre, el presidente iraní Masoud Pezeshkian asistió en Pekín a un desfile militar, y el presidente Xi Jinping vinculó el apoyo chino a la defensa de la soberanía y la integridad territorial iraní.

En octubre, los tres países remitieron una carta conjunta para rechazar la reimposición de sanciones, un antecedente relevante para valorar cualquier transferencia de armamento con impacto regional. También interviene un historial más amplio de transferencias, ya que China suministró armas a Irán durante la década de 1980, aunque los envíos a gran escala disminuyeron hacia finales de los años noventa bajo presión internacional. Ese recorrido sitúa el CM-302 como un posible salto desde materiales de doble uso hacia un sistema completo.
Naciones Unidas impuso la prohibición en 2006, la suspendió en 2015 con el acuerdo nuclear y la reimpuso en septiembre de 2025. A 24 de febrero de 2026, Irán y China todavía no han fijado una fecha de entrega, y persisten incógnitas sobre el número de misiles y el precio. Aun así, el paso a una fase final de negociación ya afecta el modo en que se estima el riesgo en el Golfo y en el mar de Omán.
