Colombia oficializó la adquisición del Gripen E para renovar su flota aérea y fortalecer su defensa estratégica ante desafíos internos y regionales.
Colombia cierra la era de los Kfir y apuesta por tecnología sueca
El presidente Gustavo Petro anunció el 2 de abril de 2025 que Colombia adquirirá aviones de combate Saab JAS 39 Gripen para reemplazar su obsoleta flota de Kfir israelíes. Esta decisión marca el fin de un proceso de evaluación que se prolongó por más de una década y que incluyó ofertas de Estados Unidos, Francia y España. La elección del Gripen representa un giro en las prioridades estratégicas del país, ante la necesidad urgente de renovar su sistema de defensa aérea.
Colombia posee actualmente aproximadamente 22 Kfir, adquiridos en 1989 y sometidos a múltiples modernizaciones. Estas aeronaves han cumplido funciones críticas en vigilancia aérea, interdicción contra el narcotráfico y operaciones contra grupos armados ilegales. Sin embargo, la mayoría ha llegado al límite de su vida útil. Solo una fracción permanece operativa y su mantenimiento se ha encarecido debido a la ruptura diplomática con Israel en mayo de 2024. Aun así, en diciembre del mismo año, Colombia firmó un contrato transitorio de 7,2 millones de dólares con IAI para extender su operatividad hasta julio de 2026.
La adquisición del Gripen, por un valor estimado de 2.000 millones de euros, será financiada parcialmente mediante un préstamo del gobierno sueco que incluye años de gracia para reducir el impacto fiscal. Esta compra convierte a Colombia en el segundo operador del Gripen en América Latina, junto a Brasil, y el primero en Sudamérica en adquirir la variante Gripen E.
El Gripen se impone por su eficiencia operativa y tecnológica
El Saab 39 Gripen fue elegido por su combinación de versatilidad, tecnología avanzada y bajo costo de operación. Con un gasto estimado de 7.900 dólares por hora de vuelo, ofrece una alternativa mucho más económica que otros modelos como el F-22 estadounidense o los antiguos Kfir, cuyo costo superaba los 25.000 dólares por hora.
Equipado con radar AESA, sistemas avanzados de guerra electrónica y una arquitectura abierta que permite actualizaciones modulares, el Gripen E se adapta a las diversas condiciones geográficas del territorio colombiano. Puede despegar desde pistas cortas y carreteras, lo que lo hace ideal para operaciones en zonas remotas o afectadas por la guerra interno.

Características clave del Gripen E y ventajas para Colombia
- Radar AESA y sensores IRST para mayor detección y seguimiento de amenazas.
- Costos de operación bajos en comparación con cazas de quinta generación.
- Interoperabilidad regional con flotas de Brasil y potenciales socios sudamericanos.
- Facilidad de despliegue desde pistas improvisadas o áreas rurales.
Saab planea entrenar pilotos y técnicos colombianos en el sistema Gripen con apoyo de simuladores y transferencia de tecnología. Además, la cooperación con Embraer en Brasil, donde se ensamblan unidades del Gripen desde 2023, podría facilitar el suministro de repuestos y componentes, acortando tiempos de entrega y reduciendo los costos logísticos.
Una decisión aplazada por más de una década y múltiples gobiernos
El reemplazo de los Kfir ha sido considerado desde hace más de 15 años, pero distintos factores impidieron su materialización. Durante el gobierno de Juan Manuel Santos, el foco presupuestario fue el proceso de paz con las FARC, y durante la administración de Iván Duque, la pandemia de COVID-19 retrasó decisiones estratégicas. Petro, inicialmente reticente a gastos en defensa, cambió de postura tras las advertencias sobre el deterioro de los Kfir.
En 2022, Petro afirmó que “las esposas de los pilotos me lo van a agradecer” al evitar que sus cónyuges continuaran volando en aeronaves al borde del colapso. La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) también alertó reiteradamente sobre la reducción en la capacidad de respuesta aérea del país, que se agravaba con cada año de operación de los Kfir.
En el proceso evaluativo se consideraron también los F-16 estadounidenses, respaldados por Lockheed Martin, el Rafale francés propuesto por Dassault Aviation con apoyo directo de Emmanuel Macron, y el Eurofighter Typhoon. Sin embargo, el Gripen se impuso por su relación costo-beneficio, financiación flexible y menor controversia geopolítica en comparación con potencias con intereses más marcados en la región.
La adquisición implica impacto social y proyección regional

La compra de los Gripen está vinculada a un conjunto de compensaciones sociales, según declaró Petro. El gobierno busca contrarrestar críticas al gasto militar con proyectos como una planta de paneles solares en Córdoba, mejoras en el sistema de agua en La Guajira y la modernización del hospital San Juan de Dios en Bogotá.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, exgeneral de la FAC, defendió la adquisición como una acción de interés nacional para enfrentar amenazas como el narcotráfico y las bandas armadas que persisten tras la desmovilización de las FARC. Para él, el Gripen garantizará la disuasión aérea en una región en la que Venezuela opera cazas Sukhoi y Brasil ya integra el mismo sistema Gripen en sus fuerzas.
La compra posiciona a Colombia como un actor regional con capacidades renovadas. Aunque las tensiones con Caracas se han reducido, la necesidad de preservar un equilibrio militar se mantiene. La incorporación del Gripen mejora la interoperabilidad regional y refuerza la presencia de tecnologías avanzadas europeas en América Latina.
Se estima que el número de aeronaves adquiridas estará entre 16 y 24 unidades. La firma final del contrato, aún pendiente, se prevé para los próximos meses. Analistas como Erich Saumeth advierten que cualquier retraso podría afectar el proceso de transición, especialmente si los Kfir se retiran antes de que los Gripen entren en servicio operativo.
Con esta decisión, Colombia rompe con una tradición de dependencia tecnológica israelí y apuesta por un modelo escandinavo que promete eficiencia, sostenibilidad y capacidad de adaptación al entorno operacional colombiano. El paso representa no solo una modernización militar, sino también una redefinición de sus alianzas estratégicas en un entorno geopolítico en transformación.