El USS Delbert D. Black llegó a Eilat durante un redespliegue estadounidense que amplió opciones militares ante protestas en Irán y negociaciones nucleares estancadas.
Atraco del USS Delbert D. Black en Eilat y despliegue regional
El 30 de enero de 2026, el destructor de misiles guiados USS Delbert D. Black atracó en Eilat, en el extremo sur de Israel, junto al golfo de Áqaba, en el mar Rojo. La nave pertenece a la clase Arleigh Burke, posee el sistema Aegis para defensa antimisiles y capacidad de lanzamiento de misiles Tomahawk con alcance superior a 1.600 kilómetros.
El buque zarpó de la base naval de Norfolk, en Virginia, el 9 de enero y cruzó al mar Rojo a inicios de esa semana. Después, se integró en una fuerza naval que operó en el área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos, donde ya figuraban al menos diez unidades. La llegada a Eilat formó parte de ese dispositivo, con una misión que apuntó a reforzar la presencia y a sostener opciones de disuasión.
El movimiento coincidió con una decisión del Pentágono de redirigir activos militares hacia la región y de ampliar capacidades defensivas y ofensivas disponibles para el presidente Donald Trump. Según esa línea, la situación interna en Irán y el estancamiento de las conversaciones sobre su programa nuclear motivaron una postura más robusta. El despliegue en el mar Rojo ofreció herramientas adicionales para respuestas rápidas ante cambios de riesgo y ante posibles incidentes.

Las capacidades del USS Delbert D. Black resultaron relevantes para ese esquema, por el sistema Aegis de defensa, por sensores y por su aptitud para Tomahawk de largo alcance. Ese perfil permitió integrar mejor la escolta de otras plataformas y crear capas de protección frente a amenazas aéreas y de misiles. La función en Eilat añadió una posición al sur de Israel que cubrió rutas del golfo de Áqaba y acercó apoyo a puertos israelíes.
Datos clave del despliegue naval y sus capacidades
- Atraco del 30 de enero de 2026 en el puerto de Eilat, Israel.
- Zarpó de Norfolk el 9 de enero y cruzó al mar Rojo esa semana.
- Destructor clase Arleigh Burke con sistema Aegis y misiles Tomahawk.
- Integración en fuerza del Comando Central con más de diez unidades.
- Redespliegue para ampliar opciones defensivas y ofensivas del presidente.
Protestas en Irán y escalada represiva con cifras contradictorias
A finales de diciembre de 2025 surgieron manifestaciones contra el deterioro económico en ciudades iraníes como Teherán y Mashhad. Las primeras demandas se centraron en inflación y desempleo, pero evolucionaron hacia un desafío político al liderazgo clerical y a la estructura del régimen. El 28 de diciembre, grupos de ciudadanos salieron a exigir cambios en la gestión. Las autoridades desplegaron fuerzas, con presencia de la Guardia Revolucionaria Islámica y medidas de contención, gases y detenciones masivas.
Para el 8 de enero de 2026, el movimiento alcanzó escala nacional, con concentraciones en más de cien localidades y una participación estimada en cientos de miles de personas. Ese día y el 9 de enero, fuerzas estatales incrementaron de forma drástica el uso de fuerza letal y usaron munición real contra manifestantes desarmados. La respuesta dejó un patrón de violencia que elevó la alarma dentro y fuera de Irán por su intensidad y extensión.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional informó primero más de cinco mil muertos y días después redujo la cifra oficial a 3.117. A la vez, datos internos del Ministerio de Salud, citados por organismos internacionales, indicaron más de treinta mil muertos el 8 y el 9 de enero, con lesiones por disparos a corta distancia en pecho, ojos y genitales, además de apuñalamientos graves en instalaciones forenses. Ese contraste generó inquietud por la magnitud del recuento.

Hasta el 27 de enero, el balance verificado ascendió al menos a 6.126 muertes, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos. En paralelo, reportes médicos y de cementerios señalaron más de 36.500 muertes y acciones estatales para ocultar cuerpos con entierros masivos y desapariciones forzadas. El 30 de enero, Volker Türk denunció brutalidad, miles de arrestos, torturas con violaciones y un corte total de Internet desde el 8 de enero.
Movimientos diplomáticos y militares de Estados Unidos en enero de 2026
El 19 de enero, el presidente Donald Trump expresó apoyo a los manifestantes iraníes en publicación en redes sociales. Afirmó que la ayuda estaba en camino y advirtió a Teherán sobre consecuencias graves si no cesaba la violencia. El mensaje siguió una línea de confrontación que recordó la Operación Martillo de Medianoche de junio de 2025, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron instalaciones nucleares iraníes consideradas clave y destruyeron capacidades de enriquecimiento en Natanz y Fordo.
El 26 de enero, el Pentágono, bajo la dirección del secretario Pete Hegseth, confirmó el redespliegue del grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln desde el Pacífico occidental hacia el mar Arábigo. Lo acompañaron destructores como el USS Frank E. Petersen Jr., el USS Michael Murphy y el USS Spruance. La comunicación oficial señaló la necesidad de aumentar la capacidad operativa en la zona y de reducir el riesgo de ataques mediante disuasión.

Esa fuerza se añadió a otros buques en el golfo Pérsico, entre ellos los buques de combate litoral USS Canberra, USS Tulsa y USS Santa Barbara, además de los destructores USS Mitscher y USS McFaul. El Comando Central desplegó baterías de defensa antiaérea en Jordania y trasladó aviones de reconocimiento avanzados, como F-15E Strike Eagle, a la base aérea Muwaffaq Salti, con el fin de ampliar coberturas y ciclos de alerta.
Con estas incorporaciones, el total de activos navales en la zona superó las diez unidades a finales de enero. En términos operativos, los desplazamientos ampliaron el conjunto de opciones disponibles para el presidente Trump, entre ellas ataques preventivos contra objetivos militares iraníes, a partir de evaluaciones de inteligencia que describieron un debilitamiento del régimen por las protestas y una oportunidad temporal para elevar la presión política en la región y de empleo de la fuerza.
Negociaciones indirectas y presión sobre el programa nuclear iraní
Las negociaciones entre Washington y Teherán avanzaron a través de canales indirectos en Ankara bajo auspicio turco a mediados de enero. Estados Unidos planteó exigencias: cese permanente del enriquecimiento de uranio, límites al arsenal de misiles balísticos por alcance y cantidad con restricción de proyectiles superiores a 300 kilómetros, y la interrupción del apoyo a grupos armados aliados en la región, como Hezbolá y milicias en Irak. Las partes mantuvieron posiciones alejadas.
El 28 de enero, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reiteró que cualquier acuerdo debía garantizar el derecho de Irán a la tecnología nuclear con fines pacíficos, lo que supuso un rechazo implícito a restricciones más amplias. Pese a los daños de 2025, el país mantuvo reservas de uranio enriquecido al 60%, suficientes para varias armas si alcanzaban el 90%, según el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional.

El 28 de enero, Trump publicó en Truth Social la descripción de una armada masiva encabezada por el USS Abraham Lincoln con destino hacia Irán. Solicitó a Teherán negociar un acuerdo sin armas nucleares y advirtió que un nuevo ataque sería mucho peor que el anterior, con referencias a la intervención en Venezuela como precedente de una decisión de uso de la fuerza, y lo hizo en términos enfáticos para remarcar presión.
El 29 de enero, el presidente declaró en público que había mantenido conversaciones con líderes iraníes en días previos y que planeaba continuarlas. Funcionarios estadounidenses indicaron ausencia de avances significativos y señalaron que Trump revisó opciones militares sin adoptar una decisión sobre un ataque. Por su parte, Irán advirtió preparación para responder de forma inmediata con posibles ataques contra bases estadounidenses y portaaviones en la región y con fuerzas preparadas para ataques contra esos objetivos.
Reacciones en Israel y Europa y escenario operativo inmediato regional
En Israel, el atraque del USS Delbert D. Black en Eilat coincidió con una evaluación de seguridad semanal en la sede militar de Tel Aviv, el 29 de enero. Los mandos analizaron el riesgo de una escalada regional derivada de tensiones con Irán y elevaron niveles de alerta de sistemas de aviso temprano y de protección civil. El cuadro interno recogió la posibilidad de respuestas rápidas ante variaciones de amenazas alrededor de fronteras y rutas marítimas.
De forma paralela, el Comando Central de Estados Unidos anunció que el grupo de ataque del USS Abraham Lincoln operaría con objetivos de disuasión y de apoyo a la estabilidad regional. En el análisis público israelí, varios comentaristas interpretaron estos movimientos como un paso que elevó la probabilidad de una acción contra Teherán, de acuerdo con doctrinas de prevención frente a programas nucleares considerados hostiles y con precedentes de 2025.

En el ámbito europeo, la Unión Europea decidió el 29 de enero designar a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista, en consonancia con presiones estadounidenses y con sanciones adicionales sobre sus operaciones. Esa decisión se sumó a un cuadro de medidas restrictivas que apuntó a limitar actividades y flujos vinculados a la estructura de la Guardia, sin modificar el estado de las conversaciones entre Washington y Teherán hasta ese momento.
Hasta el 30 de enero, la situación verificada combinó conversaciones indirectas sin progresos, una fuerza naval estadounidense preparada para sostener rotaciones de veinticuatro horas en operaciones aéreas y la planificación iraní de ejercicios navales en el estrecho de Ormuz para el 1 y el 2 de febrero, con participación de buques de superficie y submarinos con misiles de crucero. En conjunto, el nivel de tensión permaneció alto y permitió respuestas rápidas ante nuevas variaciones.
