La invasión rusa aceleró sistemas aéreos no tripulados de bajo costo con materiales como cartón. Destacan modelos australianos y ucranianos para vigilancia y ataques.
Antecedentes del uso de drones en la guerra desde 2014
La invasión rusa de Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, aceleró el desarrollo y la implementación de sistemas aéreos no tripulados de bajo costo. Dentro de ese conjunto destacan los drones construidos con materiales como cartón encerado o planchas de espuma ligera, destinados a misiones de vigilancia, reabastecimiento y ataques selectivos. El proceso se observa, en primer término, en el modelo Corvo Precision Payload Delivery System (PPDS) de la empresa australiana SYPAQ Systems y, en segundo término, en variantes fabricadas en territorio ucraniano.
Este fenómeno muestra la relación directa entre necesidades operativas derivadas de la guerra y soluciones técnicas orientadas a compensar asimetrías en recursos convencionales, con participación de actores gubernamentales, industriales y militares de múltiples países. El marco temporal comprende desde los antecedentes del uso de drones durante la fase inicial de la guerra, a partir de 2014, hasta la expansión masiva de la producción en 2025, con énfasis en la adaptación de tecnologías accesibles para operar en entornos hostiles.
El empleo de drones en la guerra de Ucrania se vincula con la anexión rusa de Crimea y las hostilidades en el Donbás en 2014. En ese momento, las fuerzas ucranianas comenzaron a integrar sistemas no tripulados para reconocimiento y corrección de artillería. Entre 2014 y 2015, Ucrania desplegó aparatos comerciales modificados, aunque el uso permaneció limitado por restricciones tecnológicas y logísticas.

Durante 2015-2017, el desarrollo adquirió mayor sistematicidad mediante la incorporación gradual de estos sistemas en estructuras militares formales. En ese contexto, la unidad Aerorozvidka, formada tras los eventos de 2014, se especializó en la modificación de drones comerciales de bajo costo y se convirtió en un caso destacado de adaptación de tecnologías civiles con fines militares. Esta evolución temprana generó una dependencia cada vez mayor de vehículos no tripulados; más tarde, durante la invasión a gran escala de 2022, estos sistemas pasaron a formar parte principal de la doctrina defensiva ucraniana debido a la necesidad de contrarrestar la superioridad numérica rusa en armamento pesado.
Características técnicas clave de los drones de cartón
- Alcance de hasta 120 kilómetros y capacidad de carga de tres kilogramos.
- Velocidad de crucero de 60 kilómetros por hora y precisión de dos metros.
- Costo unitario aproximado de 3.500 dólares estadounidenses por unidad.
- Producción ucraniana de 800.000 unidades en 2023 y dos millones en 2024.
Desarrollo y despliegue del modelo corvo ppds australiano
En paralelo a los avances locales, el desarrollo de drones fabricados con materiales ligeros como el cartón se originó fuera de Ucrania, pero la guerra favoreció su mejora y su despliegue a gran escala. El Corvo PPDS, desarrollado por SYPAQ Systems en Melbourne, Australia, surgió de un contrato de $1,1 millones australianos firmado en 2019 con el Ejército Australiano a través del Defence Innovation Hub. El diseño se concibió como un sistema desechable para transporte de suministros en zonas con acceso logístico difícil.
Para ello, incorporó un fuselaje de cartón encerado o planchas de espuma plegable, con empaquetado plano y montaje rápido mediante cintas adhesivas y bandas elásticas. Las especificaciones técnicas incluyen un alcance de hasta 120 kilómetros, una capacidad de carga de tres kilogramos, una velocidad de crucero de 60 kilómetros por hora y autonomía completa en lanzamiento, vuelo y aterrizaje, con una precisión de dos metros en el punto de destino.

La elección del material redujo el costo unitario a aproximadamente 3.500 dólares estadounidenses y disminuyó la detectabilidad por radares enemigos; además, facilitó la producción en masa sin dependencia de componentes complejos. La decisión del Gobierno australiano, en julio de 2022, de asignar fondos adicionales para adquirir tecnología defensiva destinada a Ucrania estableció la conexión directa entre este desarrollo y la guerra.
Desde marzo de 2023, SYPAQ efectuó envíos mensuales de 100 unidades del Corvo PPDS a las Fuerzas Armadas de Ucrania como parte de un paquete de ayuda valorado en 700.000 dólares australianos. Esta transferencia respondió a necesidades logísticas inmediatas y, al mismo tiempo, situó el sistema en condiciones reales de combate, lo que permitió obtener observaciones directas de operadores ucranianos. El dron se destinó al inicio a misiones de reabastecimiento, como transporte de bolsas de sangre o municiones ligeras; después, se adaptó a funciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, según el acrónimo inglés ISR.
Aplicaciones ofensivas y expansión de producción en ucrania
Los soldados ucranianos aplicaron modificaciones prácticas, entre ellas la perforación de orificios en el fuselaje para instalar cámaras GoPro programadas con intervalos de 10 segundos. Con ese método, las unidades obtuvieron imágenes recientes sin enlaces de datos que pudieran revelar la posición. A partir de esas modificaciones, SYPAQ actualizó el programa de control y conservó la estructura de cartón por sus ventajas de costo y menor detectabilidad.
El entorno de guerra también favoreció el uso ofensivo de estos drones y amplió su función respecto del diseño original. En agosto de 2023, un ataque contra el aeródromo militar ruso en la región de Kursk, a unos 500 kilómetros de la frontera ucraniana, empleó al menos 16 drones de cartón y causó daños a cinco aviones rusos, según estimaciones no oficiales. El costo total de la operación se estimó en menos de 100.000 dólares.

Aunque en un primer momento se atribuyó el resultado al modelo australiano, los Servicios de Seguridad de Ucrania (SSU) confirmaron que el asalto utilizó una variante de producción local, con un precio inferior a 3.000 euros por unidad y rasgos similares de baja detectabilidad por radar. La ampliación de la producción ucraniana de drones, con presencia de modelos de cartón, forma parte de un esfuerzo industrial más amplio derivado de la guerra.
En 2023, Ucrania fabricó 800.000 unidades de diversos tipos; en 2024, la cifra ascendió a dos millones; y para 2025 se proyectan cinco millones, según datos del ministerio de Defensa del Reino Unido y estimaciones locales. El Gobierno ucraniano asignó $867 millones a empresas nacionales dedicadas a drones y, además, promovió campañas de financiamiento colectivo con metas de 200.000 unidades anuales, sobre todo de drones de ataque de un solo uso.
Impacto estratégico y desafíos actuales en 2026
Esta capacidad depende de la reconversión de la base industrial soviética heredada y de colaboraciones internacionales, como la empresa conjunta Quantum Frontline Industries entre Alemania y Ucrania para producir drones multiuso en Europa. En el frente, los drones causan hasta el 80% de las bajas rusas, según informes militares, y han neutralizado objetivos valorados en $20.000 millones entre junio de 2024 y enero de 2025.
En ese periodo, las fuerzas ucranianas atacaron más de 168.000 blancos. La creación de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados en 2024, como rama independiente de las Fuerzas Armadas, concentra el mando sobre unidades aéreas, terrestres y marítimas, y organiza ocho categorías de drones desarrolladas durante la guerra.

En este contexto, la interacción directa entre fabricantes y tropas aceleró los ciclos de modificación técnica. SYPAQ lanzó versiones mejoradas, entre ellas un modelo con capacidad de carga de seis kilogramos y variantes de tipo cuadricóptero, a partir de requisitos observados en el terreno. No obstante, continúan desafíos documentados, como la interferencia electrónica rusa y la escasez de componentes, con divergencias en las estimaciones de producción.
Mientras fuentes ucranianas informan capacidades para diez millones de unidades anuales, analistas independientes del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales estiman que Rusia produce cuatro millones al año y prevén incrementos. A enero de 2026, el estado verificable indica una integración completa de estos sistemas en la estrategia ucraniana, con operaciones diarias que abarcan ataques a infraestructuras rusas y apoyo logístico en frentes como Pokrovsk.
La ausencia de una resolución definitiva de la guerra permite cambios continuos en estas tecnologías. En paralelo, Ucrania transfiere conocimiento y prototipos a aliados, y se documenta la neutralización de activos rusos valorados en miles de millones de dólares mediante drones adaptados a partir de diseños iniciales como los de cartón.
