El Pentágono ajusta el calendario del USS John F. Kennedy para entregarlo en marzo de 2027 y aplica lecciones del empleo de combate del Ford.
Pentágono acelera el USS Kennedy y vincula mejoras a lecciones del Ford
Durante una visita el 6 de enero de 2026 a Newport News Shipbuilding, de Huntington Ingalls Industries, el secretario de Guerra Pete Hegseth confirmó decisión del Pentágono de acelerar la construcción del USS John F. Kennedy (CVN-79). El buque permanece en fase final de alistamiento y la entrega se prevé para marzo de 2027. El calendario se ajusta y coincide con la incorporación de lecciones del despliegue de combate del USS Gerald R. Ford en el Caribe.
A diferencia de la clase Nimitz introducida en la década de 1970, la clase Gerald R. Ford representa el rediseño más amplio de un portaaviones nuclear de la Marina. Aunque ambas clases muestran dimensiones similares —desplazamiento a plena carga cercano a 100.000 toneladas, eslora total de 333 metros y manga de 78 metros—, la clase Ford adopta un enfoque nuevo para operaciones aéreas, gestión de energía, mantenimiento y adaptación a sistemas y amenazas en evolución.
La clase Ford se ubica en el segmento de mayor tamaño y modernización tecnológica en servicio. Constituye la única clase que integra de forma completa aviación embarcada de próxima generación con plataformas tripuladas y no tripuladas bajo condiciones operativas. Ninguna otra marina combina en una sola plataforma tonelaje equivalente, tamaño del ala aérea, autonomía asociada a propulsión nuclear y una tasa de generación de salidas tan alta.

El 3 de enero de 2026 se confirmó la participación del USS Gerald R. Ford (CVN-78) en una misión de Fuerzas de Operaciones Especiales frente a la costa de Venezuela. El portaaviones aportó apoyo sostenido de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, coordinación de guerra electrónica y disponibilidad inmediata de activos aéreos. El empleo en condiciones reales permitió verificar integración en operaciones conjuntas y desempeño en varios dominios, con impacto directo en ajustes programáticos y de adiestramiento.
Cifras esenciales de capacidad, energía y ala aérea
- Hasta 160 salidas diarias en operaciones sostenidas y más de 270 en combate; la clase Nimitz alcanza unas 120 salidas sostenidas por día.
- EMALS y AAG reemplazan catapultas de vapor y equipos hidráulicos, permiten lanzamientos y recuperaciones más controladas, reducen el desgaste y elevan la tasa de salidas.
- Ala aérea típica Nimitz: 44 F/A-18E/F, cinco EA-18G, cuatro E-2D, seis MH-60R/S y dos C-2A para logística a bordo.
- Ala aérea Ford: 44 F/A-18E/F con reemplazo progresivo por F-35C y NGAD, cinco EA-18G, cuatro E-2D, seis MH-60R/S y cuatro MQ-25; CMV-22B sustituye al C-2A.
- Dos reactores A1B superan la potencia de las unidades A4W y entregan más de 100 megavatios eléctricos frente a unos 30 megavatios.
Sistemas EMALS, AAG y diseño de cubierta con mayor eficiencia operativa
El Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) y el Sistema Avanzado de Apontaje (AAG) sustituyen catapultas de vapor y equipos hidráulicos de detención usados en la clase Nimitz. EMALS posibilita lanzamientos más suaves y con control fino, reduce los intervalos entre salidas y amplía la compatibilidad con un espectro mayor de pesos de aeronaves. A su vez, AAG ofrece recuperaciones más seguras y flexibles, incluso para sistemas no tripulados, lo que disminuye el desgaste de las células.
La planta de propulsión incluye dos reactores A1B que superan la potencia de las unidades A4W instaladas en la clase Nimitz. La entrega de más de 100 megavatios eléctricos, frente a aproximadamente 30 megavatios, satisface las demandas de EMALS y AAG y deja una reserva para capacidades futuras. El buque queda listo para armas láser, inhibidores de alta capacidad y conjuntos de radar avanzados sin comprometer rendimiento ni disponibilidad.

La cubierta de vuelo adopta una isla más compacta y situada más a popa, con efectos directos sobre el manejo de aeronaves y el tránsito por la cubierta. Los tres elevadores electromagnéticos de armas alcanzan mayor velocidad y fiabilidad que los de la clase Nimitz. Rutas internas más eficientes para combustible de aviación y armamento acortan tiempos de retorno y disminuyen la carga de mantenimiento en operaciones intensivas.
En términos operativos, la clase Ford eleva la generación de salidas hasta 160 por día en ritmo sostenido y supera 270 en escenarios de alta intensidad. La clase Nimitz se sitúa alrededor de 120 salidas sostenidas y muestra capacidad de incremento más limitada por sistemas de manejo de aeronaves menos ágiles y por restricciones asociadas al lanzamiento mediante vapor, con efectos en la cadencia de cubierta.
Comparativa internacional y justificación estratégica del calendario
China avanza con el Tipo 003 Fujian, botado en 2022, con desplazamiento estimado entre 85.000 y 90.000 toneladas y eslora aproximada de 316 metros. El buque incorpora catapultas electromagnéticas de concepto similar al EMALS, aunque todavía no alcanza un despliegue operativo. La ausencia de propulsión nuclear limita autonomía y márgenes de crecimiento energético frente a una plataforma de perfil comparable como la clase Ford.
Rusia mantiene en modernización al Admiral Kuznetsov, con propulsión convencional y restricciones en capacidad aérea y disponibilidad. Francia opera el Charles de Gaulle, portaaviones nuclear de 42.000 toneladas y 261 metros de eslora, con apoyo para entre 30 y 40 aeronaves. Aunque resulta eficaz en operaciones de la OTAN, su tamaño y márgenes de crecimiento tecnológico difieren de forma notable respecto de la clase Ford en capacidad de ataque, autonomía y escalabilidad.

En comparación con sus pares contemporáneos, la clase Ford reúne niveles de capacidad aérea, proyección operativa y margen de modernización que no aparecen juntos fuera de Estados Unidos. El Fujian añade lanzamiento por catapulta para la Armada del EPL, pero carece de autonomía de reactor y de alcance global. El programa ruso permanece condicionado y el francés no sostiene operaciones globales a la escala estadounidense. La clase se diseñó para requisitos actuales y amenazas futuras, posibilita operaciones sostenidas y distribuidas en zonas disputadas, respalda aeronaves de próxima generación y entrega capacidad aérea de alta intensidad con plazos de despliegue reducidos.
El CVN-79, USS John F. Kennedy, incorporará refinamientos derivados de la construcción y operación del CVN-78, con mejoras de software, incrementos de fiabilidad en elevadores y eficiencias de integración. El CVN-80 (Enterprise) y el CVN-81 (Doris Miller) continúan su construcción por fases, mientras que el CVN-82 y el CVN-83 permanecen en planificación avanzada. Estos hitos sostienen un ritmo industrial alineado con requisitos de despliegue y control marítimo.
