El Departamento de Defensa inicia la activación de emplazamientos de los avanzados cazas F-35, mientras persisten desafíos y críticas.
El Departamento de Defensa de EE. UU. (DoD) ha dado inicio a la “activación in situ” de los cazas F-35 A, B y C, destinados a las Fuerzas Aéreas, la Armada y el Cuerpo de Marines de EE. UU., así como para clientes de ventas militares extranjeras. Esta acción representa un paso significativo en el despliegue de estos avanzados aviones de combate.
La “activación de emplazamientos”, un término utilizado por el DoD, se refiere al proceso mediante el cual los sistemas y equipos se entregan y ponen en servicio por unidades operativas sobre el terreno. El 4 de enero de 2024, el departamento emitió una modificación de contrato por un valor de 1.100 millones de dólares a Lockheed Martin, el fabricante de los F-35, para proporcionar “activación de emplazamientos y requisitos de hardware”. Esto implica una serie de actividades, como eventos de activación del emplazamiento, dispositivos de entrenamiento y la gestión integral del contrato.

Hacia finales de 2023, dos emplazamientos militares clave, la base aérea de Moody en Georgia y la 173ª Ala de Caza en la base de la Guardia Nacional Aérea de Kingsley Field en Oregón, recibieron un Grupo de Trabajo de Activación de Emplazamientos (SATF, por sus siglas en inglés). Estos grupos de expertos se reunieron para evaluar múltiples áreas en estos emplazamientos militares, preparándolos para recibir los sofisticados aviones de combate antes de su despliegue, programado para 2029 y 2026, respectivamente.
Es importante destacar que en el último año, Canadá cerró un acuerdo para la adquisición de 88 cazas F-35A en enero, mientras que las Fuerzas Aéreas belgas desplegaron el primero de sus 58 cazas F-35A en diciembre, lo que refuerza la importancia internacional de estos aviones.

Sin embargo, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) emitió un informe el 30 de mayo de 2023, en el que concluía que el Departamento de Defensa no había tomado medidas significativas para evaluar el desarrollo del F-35. El programa sufre retrasos de más de una década y costos que superan los 183.000 millones de dólares por encima de las estimaciones originales.
Además, la GAO también encontró que la actualización del Bloque 4 del F-35 resultará menos sostenible, lo que podría limitar sus futuras capacidades. En medio de este desafío financiero, los 1.100 millones de dólares adicionales destinados al despliegue de las plataformas sin una capacidad de supervivencia adecuada, sin duda generarán nuevos costos y retrasos en el futuro.