El Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó una venta militar a Israel por 151,8 millones de dólares en municiones y apoyo logístico. La operación se aprobó mediante un mecanismo de emergencia que dejó el proceso fuera del circuito ordinario de revisión del Congreso.
El secretario de Estado, Marco Rubio, firmó la certificación de emergencia y justificó la medida por la necesidad de una entrega inmediata en medio de la escalada militar contra Irán.
La solicitud israelí contempla la adquisición de 12.000 cuerpos de bomba BLU-110A/B de uso general, cada uno con un peso aproximado de 1.000 libras. Estas piezas se destinan a munición aérea de caída libre. El paquete también incluye servicios y apoyo logístico vinculados a ese material dentro del sistema de “foreign military sale”, mecanismo que canaliza las transferencias de armamento a través del Gobierno de Estados Unidos.
La legislación estadounidense exige que el poder ejecutivo notifique previamente a los comités competentes del Congreso antes de cerrar determinadas ventas de material de defensa. Ese procedimiento abre un periodo de revisión que permite eventuales objeciones legislativas.
En el caso de aliados con procesos acelerados —entre ellos Israel— ese plazo se reduce respecto al estándar aplicado a otros países. El Congreso mantiene la posibilidad de bloquear la operación mediante una resolución conjunta de desaprobación, aunque esa vía requiere superar un eventual veto presidencial.
La misma ley incluye una cláusula de emergencia. El secretario de Estado puede certificar que existe una urgencia vinculada a la seguridad nacional de Estados Unidos y autorizar la transferencia inmediata sin revisión previa del Congreso.

El Departamento de Estado ya recurrió a certificaciones de emergencia en otras ocasiones para acelerar paquetes de armamento. Esos precedentes provocaron tensiones entre el Ejecutivo y legisladores que reclaman mayor control sobre ventas consideradas sensibles.
La autorización del nuevo paquete coincide con operaciones aéreas y navales de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Funcionarios estadounidenses describen un consumo sostenido de municiones durante la campaña militar.
En una comparecencia durante la guerra, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó: “Nuestros arsenales de municiones están completos y nuestra voluntad resulta inquebrantable”, al defender la capacidad de mantener el ritmo de bombardeos.
En Naciones Unidas, el embajador israelí Danny Danon declaró que Israel y Estados Unidos controlan “casi todo” el espacio aéreo iraní. También señaló que la operación no terminará “en un día o una semana” y que las fuerzas israelíes buscan degradar de forma progresiva las capacidades de lanzamiento iraníes, parte de las cuales se encuentran ocultas bajo tierra.
Ese escenario se produce junto con advertencias de evacuación emitidas por Israel en zonas de Teherán y con impactos regionales derivados de la confrontación.
En ese contexto, el Departamento de Estado formalizó la venta de los cuerpos de bomba BLU-110A/B. Este componente puede integrarse en munición de caída libre o combinarse con kits de guiado que permiten convertirlo en armamento de mayor precisión mediante navegación inercial y GPS.
La certificación de emergencia mantiene vigente la autorización administrativa para avanzar con el suministro. La comunicación pública del Departamento de Estado no incluye por ahora un calendario de entrega ni detalles operativos adicionales.
