El Pentágono fijó una meta anual mínima de 1.900 AMRAAM y un marco de siete años con RTX para reponer existencias y ampliar capacidad industrial.
Acuerdo de siete años que fija una meta mínima de 1.900 AMRAAM por año
En febrero de 2026, el Pentágono cerró con Raytheon, unidad de RTX, un acuerdo marco de siete años para acelerar aún más la entrega de municiones críticas. Dentro de ese paquete, elevó la meta anual del misil aire-aire AIM-120 AMRAAM a por lo menos 1.900 unidades. RTX concentra la fabricación en Tucson (Arizona), Huntsville (Alabama) y Andover (Massachusetts), y presenta al AMRAAM como su misil clave más allá del alcance visual.
El acuerdo incorpora un esquema de financiación “colaborativo” que busca sostener el flujo de caja de la empresa a la vez que aumenta capacidad industrial. La intención apunta a un escenario de guerra de alta intensidad y a la reposición de existencias tras años de consumo y transferencias. Con ese marco plurianual, el gobierno ofrece previsibilidad para que la industria invierta en líneas, mano de obra especializada y aprovisionamiento sin depender de presupuestos anuales volátiles.
La decisión pone el foco en un problema operativo que no depende solo del número de aviones o de su sigilo, sino del tamaño del cargador real. La pregunta es cuántos disparos sostenidos puede ejecutar una fuerza aérea antes de agotar inventarios y perder libertad de maniobra. El AMRAAM funciona como columna vertebral de esa capacidad en combates de alcance medio y largo, y condiciona la planificación de campañas futuras.

En agosto de 2024, un análisis público sobre la carrera de misiles aire-aire situó el alcance máximo del AIM-120 alrededor de 150 km y estimó el costo unitario del AMRAAM cerca de 1 millón de dólares. En el debate técnico, esas magnitudes ayudan a entender por qué el aumento de producción amplía poder de fuego y reduce el riesgo de que entrenamiento, disuasión y reservas compitan entre sí en una crisis.
Datos operativos y de producción que explican el peso del AMRAAM
- Meta anual mínima: por lo menos 1.900 misiles AIM-120 AMRAAM.
- Plantas identificadas: Tucson (Arizona), Huntsville (Alabama) y Andover (Massachusetts).
- Referencia pública de 2024: alcance máximo cercano a 150 km y costo unitario en torno a 1 millón de dólares.
- Reconocimiento oficial de julio de 2024: AIM-174B, derivado del SM-6, con capacidad declarada de hasta 400 km.
- Relación de alcances citada en 2024: PL-15 chino con 250 km o más y Meteor europeo con 200 km.
Alcance y compras aliadas que elevan la presión sobre inventarios
El marco de 2024 también explicó por qué Washington percibe retos crecientes a su dominio aéreo: el combate deja de premiar solo la plataforma y vuelve a castigar la distancia. La Marina de Estados Unidos reconoció oficialmente en julio de 2024 la existencia del AIM-174B, un misil aire-aire derivado del SM-6, y lo presentó como respuesta a una ventaja de alcance que atribuyó a China en el teatro del Indo-Pacífico.
Ese relato atribuyó al misil chino PL-15 un alcance de 250 km o más, mientras Europa desarrolla el Meteor con un alcance de 200 km. En ese contexto, el AMRAAM conserva volumen, integración y costos, pero su rol cambia. Ya no basta con “tenerlo”; hace falta contar con cantidad suficiente y con un ritmo industrial constante para sostener operaciones en un espacio aéreo disputado, con alta demanda y consumo rápido.

La presión ya era visible antes del salto de 2026. En junio de 2023, la Fuerza Aérea de Estados Unidos adjudicó a Raytheon un contrato de $1.150 millones para misiles AIM-120 D-3 y C-8. El acuerdo cubrió a la Fuerza Aérea, a la Marina y a 18 países, entre ellos Ucrania, y mostró cómo cada entrega externa exige equilibrar inventario nacional, compromisos con aliados y reservas para crisis.
Europa aportó ejemplos concretos de esa demanda sostenida. En octubre de 2024, Noruega firmó la compra de misiles AIM-120C-8 por más de 4.000 millones de coronas noruegas, unos $363 millones, con un uso principal en defensa antiaérea terrestre y una posible integración en el F-35A. En diciembre de 2025, Finlandia anunció otra adquisición para respaldar su futura flota de F-35, con primeras entregas previstas para fines de 2026.
Ventas externas, coproducción con Japón y disciplina industrial en 2026
Oriente Medio también empujó la curva de demanda. El 2 de mayo de 2025, el Departamento de Estado aprobó una posible venta militar a Arabia Saudita de misiles AIM-120C-8 y apoyo relacionado por $3.500 millones. La solicitud incluyó 1.000 misiles AMRAAM, 50 secciones de guiado y equipos asociados, desde repuestos y contenedores hasta apoyo logístico; el volumen ilustra el peso de un solo paquete sobre la capacidad anual.
En septiembre de 2025, Washington aprobó una venta potencial de misiles AIM-120D-3 a Alemania por un valor estimado de $1.230 millones, con RTX como contratista principal. El dato refuerza que el AMRAAM, en versiones más nuevas, sigue como estándar para socios que priorizan interoperabilidad con fuerzas estadounidenses. La demanda externa se suma a la reposición interna y eleva la necesidad de capacidad industrial sostenida, previsible y lista para contingencias.

En el Indo-Pacífico, el debate pasó de la compra a la producción compartida. En abril de 2025, Estados Unidos y Japón acordaron acelerar un plan de coproducción de misiles aire-aire más allá del alcance visual, con referencia explícita al sistema AIM-120. La iniciativa se alineó con una agenda de conducción y control y con la lógica de disuasión frente a China en torno al estrecho de Taiwán, con el objetivo de ampliar proveedores y resiliencia.
En enero de 2026, la Casa Blanca firmó una orden que vinculó dividendos, recompras de acciones y remuneración ejecutiva con el cumplimiento de cronogramas de entrega. Un recuento sectorial proyectó $10.080 millones de gasto de capital en 2026, casi 38% más que en 2025. En paralelo, la transferencia de misiles a Ucrania, como la anunciada por Canadá el 6 de febrero de 2026, refuerza la urgencia de reponer existencias y sostener reservas.
