Washington dio luz verde a la venta inicial de ocho drones armados MQ-9B Predator a Qatar, una transacción militar valorada en casi 2.000 millones de dólares. La aprobación del Departamento de Estado representa un cambio notable frente a la negativa persistente durante la presidencia de Joe Biden, pese al papel de mediador regional que ejerce Doha ante actores como los talibanes, Irán y Hamás.
Durante la actual guerra entre Israel y Hamás, iniciada el 7 de octubre de 2023, Qatar ha desempeñado un rol fundamental como canal de diálogo indirecto entre ambas partes. Esta reciente decisión, autorizada bajo el gobierno del presidente Donald Trump, marca un contraste con su primer mandato, cuando respaldó el boicot liderado por Arabia Saudita contra Doha.
Según la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa de Estados Unidos, la venta fortalecerá los intereses estratégicos estadounidenses al reforzar la seguridad de un aliado regional que contribuye a la estabilidad en Medio Oriente. Hasta el momento, el gobierno qatarí no ha emitido comentarios oficiales sobre la transacción.
Doha figura como el segundo mayor comprador de armamento estadounidense, con un gasto acumulado superior a los 26.000 millones de dólares en aviones F-15, helicópteros Apache, sistemas de defensa antimisiles y otros equipos militares. La operación incluye, además de los ocho drones, cientos de misiles y bombas, junto con tecnología satelital para operarlos.
Fabricados por General Atomics, los drones MQ-9B cuestan aproximadamente 30 millones de dólares cada uno, alcanzan altitudes superiores a los 12.000 metros y pueden permanecer en el aire más de 30 horas. Estos modelos han sido empleados por las fuerzas armadas estadounidenses y la CIA en múltiples campañas bélicas en Afganistán, Irak y Yemen.
A diferencia de Qatar, los Emiratos Árabes Unidos siguen sin recibir aprobación para adquirir 18 drones MQ-9 como parte de un acuerdo militar por 23.000 millones de dólares que también contempla cazas F-35. A pesar de la cercana relación de Trump con los Emiratos, sellada por el reconocimiento diplomático con Israel en 2020, esa compra sigue pendiente. La propuesta qatarí ahora pasa al Congreso, que podría modificar o bloquear el acuerdo.