La Marina estadounidense enviará al USS George H.W. Bush al área del Comando Central para cubrir la retirada del Ford y sostener ataques sobre Irán.
El incendio del Ford obliga al relevo del portaaviones en la zona
Tras la salida forzada del USS Gerald R. Ford, la Marina de Estados Unidos activó el alistamiento del grupo de ataque del USS George H.W. Bush para el área del Comando Central. Con ese relevo busca preservar la capacidad de ataque sobre el estrecho de Ormuz y sostener las operaciones aéreas en curso contra Irán, en un entorno de amenazas con drones y tensión constante sobre el tráfico marítimo.
Según informó CBS News el 27 de marzo de 2026, el Bush se prepara para incorporarse al teatro de operaciones y, una vez en la zona, podría sumarse a las misiones de combate ya activas. Funcionarios estadounidenses vincularon el movimiento con la necesidad de mantener una campaña aérea que, desde finales de febrero, exige una generación continua de salidas y supera las 7.000 misiones de ataque contra infraestructura iraní y fuerzas asociadas.
Después de completar el 5 de marzo su Ejercicio de Entrenamiento de Unidad Compuesta, el grupo de ataque del Bush quedó certificado para combate de alta intensidad mediante escenarios integrados de guerra aérea, de superficie, submarina y cibernética. Con esa validación ya cerrada, el portaaviones podría alcanzar el Mediterráneo oriental en un plazo de 10 a 12 días desde su partida de la costa este estadounidense, de acuerdo con tiempos de tránsito estándar.

Junto con el portaaviones, la formación incorpora a los destructores USS Ross, USS Donald Cook y USS Mason, todos de la clase Arleigh Burke, que zarparon desde Norfolk, Virginia, y Florida durante la misma semana para reunirse antes del despliegue. Esas unidades usan sistema de combate Aegis y lanzadores verticales capaces de emplear misiles de crucero Tomahawk e interceptores Standard Missile, con capacidad ofensiva y de defensa antimisiles.
Cifras clave del relevo naval y de la presión sobre municiones
- El USS George H.W. Bush completó su certificación para combate el 5 de marzo de 2026.
- El tránsito desde la costa este hasta el Mediterráneo oriental tomaría entre 10 y 12 días.
- Los destructores Ross, Donald Cook y Mason acompañan al portaaviones en la formación inicial.
- Un misil Tomahawk cuesta entre 2 y$3,6 millones, y un interceptor THAAD puede llegar a 12,8 millones.
- Los informes citados hablan de más de 850 Tomahawks y de más de 11.000 municiones en la fase inicial.
La salida del Ford reduce la cobertura naval de EE. UU. ante Irán
Con el Gerald R. Ford fuera de la línea inmediata, el USS Abraham Lincoln quedó como único portaaviones activo frente a Irán. El Ford fue desplegado el 24 de junio de 2025 y acumuló entre nueve y diez meses en el mar, por encima del ciclo estándar de seis meses. Durante el periodo operó en el Atlántico, el Caribe y Oriente Medio, y entró en el mar Rojo a comienzos de marzo sin un intervalo de mantenimiento.
El 12 de marzo, un incendio iniciado en un sistema de lavandería avanzó por los conductos de ventilación y obligó a una respuesta a bordo. El fuego duró más de 30 horas, llevó a atender a más de 200 personas por humo y destruyó más de 100 espacios para dormir. Aunque el buque siguió operable, la Marina lo envió a Souda, en Creta, para reparaciones, con más de 75 aeronaves fuera de disponibilidad inmediata.
Dentro de esa sustitución, el Bush aporta la capacidad de un portaaviones nuclear de la clase Nimitz con más de 100.000 toneladas de desplazamiento, velocidad de más de 30 nudos y autonomía de más de 20 años sin repostaje. Su dotación supera las 5.000 personas y su configuración admite hasta 90 aeronaves. Entre ellas figuran F/A-18E/F Super Hornets, EA-18G Growlers, E-2D Hawkeyes y helicópteros MH-60 para ataque, alerta temprana, guerra electrónica y guerra antisubmarina.

Cuando el acceso a bases regionales puede reducirse y el estrecho de Ormuz conserva su valor para el tránsito de una parte significativa del suministro mundial de petróleo, la Marina considera al portaaviones una base aérea móvil con capacidad para sostener operaciones continuas. Esa combinación de alcance, autonomía y ala embarcada adquiere mayor relieve en un entorno disputado, porque permite mantener presión militar sin depender por completo de infraestructura terrestre cercana.
El relevo naval expone el desgaste técnico y material de la campaña
Mientras el relevo toma forma, la presencia militar estadounidense en Oriente Medio supera los 30.000 efectivos distribuidos en Baréin, Qatar, Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. A ese dispositivo se suman destructores desplegados en el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y el Mediterráneo, buques de combate litoral en el golfo Pérsico, submarinos cuya identidad no se divulga y medios aéreos basados en tierra, incluidos F-15E reubicados en Jordania, aeronaves F-35 y sistemas Patriot y THAAD.
Aunque el cambio entre portaaviones preserva la postura de combate, los despliegues prolongados elevan la exigencia sobre catapultas, equipos de apontaje e instalaciones de mantenimiento aeronáutico, con mayor riesgo de fallos mecánicos. También pesan la fatiga de las tripulaciones en misiones superiores a nueve meses y el acceso limitado a puerto. En el caso del Ford, esa presión coincidió además con arreglos temporales de alojamiento después del incendio que dañó espacios para dormir.

Si el Bush alcanza la zona, el Comando Central podría recuperar una postura de dos portaaviones, ampliar el número de aeronaves disponibles y sostener un ritmo elevado de operaciones sobre varios conjuntos de misiones. Sin embargo, la disponibilidad total de estos buques sigue limitada frente a los compromisos globales, y los ciclos de mantenimiento y despliegue reducen la capacidad de sostener durante largos periodos una presencia múltiple de este tipo en un mismo teatro.
Sobre ese marco operativo pesa además el consumo de municiones guiadas e interceptores. El texto fija el coste de la guerra contra Irán en más de$12.700 millones en seis días y advierte que podría escalar hasta 40.000 o 100.000 millones si la guerra continúa. Tras más de 850 Tomahawks y más de 11.000 municiones usadas al inicio, el choque entre drones baratos e interceptores de millones refuerza la idea de una guerra de reservas.
