Nuevas imágenes satelitales y datos de seguimiento de vuelos empezaron a perfilar a la base aérea Muwaffaq Salti, en Al Azraq (Jordania), como un punto de apoyo para la planificación operativa de Estados Unidos si la Casa Blanca ordena ataques contra Irán, mientras continúa una negociación indirecta sin acuerdo cerrado.
La actividad en esa instalación coincide con una ampliación del despliegue militar estadounidense en Oriente Medio y con un ultimátum público del presidente Donald Trump, que fijó un horizonte de “10 a 15 días” para lograr un pacto “significativo” sobre el programa nuclear iraní.
El material satelital comercial analizado a inicios de febrero ya reflejaba un aumento visible de plataformas en Muwaffaq Salti frente a las tomas de enero. En imágenes del 2 de febrero, la plataforma principal concentró 17 F-15E de ataque, ocho A-10, cuatro C-130 y cuatro helicópteros no identificados.

En otra zona del mismo complejo aparecieron un C-17, un C-130 y cuatro EA-18G Growler de guerra electrónica, aeronaves ausentes en una toma del 25 de enero. Esa combinación apuntala un esquema clásico de campaña aérea, con cazabombarderos para precisión, apoyo cercano, guerra electrónica y un puente logístico sostenido.
El movimiento en Jordania se integra en un patrón más amplio de refuerzo que también se observa en otras bases. En Al Udeid (Qatar), imágenes del 1 de febrero mostraron un RC-135 de reconocimiento, tres C-130, 18 KC-135 de reabastecimiento y siete C-17.
Las tomas también captaron sistemas Patriot montados en camiones lanzadores, una disposición que prioriza movilidad y dispersión ante el riesgo de un ataque con misiles. Irán advirtió que respondería contra bases estadounidenses en la región si recibe un golpe en su territorio.
En Washington, el debate interno sobre la opción militar avanzó más allá de un escenario de ataque puntual. Dos funcionarios estadounidenses describieron preparativos para operaciones “de semanas” si Trump ordena una acción, con un diseño que podría incluir objetivos estatales y de seguridad, además de infraestructura ligada al programa nuclear.

En ese marco, Trump dijo que ve con apertura un cambio de gobierno en Teherán: “parece que eso sería lo mejor que podría pasar”, afirmó tras un acto militar. También reiteró: “Durante 47 años, han hablado y hablado y hablado”.
La Casa Blanca sostuvo el canal diplomático mientras intensifica la presión militar. Un alto funcionario estadounidense informó que Irán entregaría una propuesta escrita tras conversaciones en Ginebra, con mediación de Omán, y señaló que el despliegue “completo” de fuerzas estadounidenses debe quedar listo “a mediados de marzo”.
Ese calendario incluye la llegada de un segundo grupo de portaaviones. La misma agenda prevé una reunión del secretario de Estado, Marco Rubio, con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el 28 de febrero, con Irán como asunto central.
Trump elevó el tono el 19 de febrero al advertir que “cosas realmente malas” ocurrirán si Irán no firma un acuerdo, y subrayó que el desenlace llegará “en los próximos probablemente 10 días”. El 20 de febrero, ante periodistas, respondió sobre un eventual golpe limitado: “Supongo que puedo decir que lo estoy considerando”.

Teherán, por su parte, comunicó al secretario general de la ONU que no iniciará una guerra, pero que “responderá de forma decisiva y proporcional” si sufre “agresión militar”. También definió como blancos legítimos las “bases, instalaciones y activos” de la fuerza hostil en la región.
La postura pública de socios árabes combinó llamados a la contención con límites operativos sobre el uso de su territorio. Emiratos Árabes Unidos informó que no permitirá acciones militares hostiles contra Irán desde su espacio aéreo, su territorio o sus aguas, y Arabia Saudita transmitió al presidente iraní que tampoco autorizará el empleo de su espacio aéreo o su territorio con ese fin.
Mientras la negociación continúa, la huella satelital y logística en bases como Muwaffaq Salti mantiene a Jordania dentro del mapa de apoyo que acompaña la cuenta regresiva política marcada por la Casa Blanca.
