La Marina de EE. UU. desplegó el AIM-174B en Super Hornet en 2024 y extendió la defensa del portaaviones con tiros de muy largo alcance.
Despliegue del AIM-174B y salto de alcance en la aviación naval moderna
Entre julio y agosto de 2024, la Marina de Estados Unidos introdujo el AIM-174B en cazas F/A-18E/F Super Hornet en el Indo-Pacífico. El misil apareció durante el ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) y en operaciones asociadas al portaaviones USS Carl Vinson. La incorporación añadió un vector aire-aire con alcance declarado de hasta 400 kilómetros, el mayor de ese tipo en el inventario estadounidense. Ese salto alteró la geometría de defensa de la agrupación naval.
Durante décadas, el combate más allá del alcance visual de la aviación embarcada se apoyó en el AIM-120 AMRAAM, con un techo de alcance citado alrededor de 150 kilómetros. Ese margen exigía que el avión lanzador entrara más en un entorno disputado para obtener tiro. Si la misión requería cobertura sostenida, el portaaviones debía acercarse al área de amenaza para sostener patrullas y ampliar el tiempo útil de sus cazas.
El salto de alcance responde a un escenario en el que China despliega misiles aire-aire de largo alcance. En ese conjunto figura el PL-15, con alcance citado en torno a 250 kilómetros. Además, la primera cadena de islas comprime distancias y acorta tiempos de reacción para un grupo naval que opere en el mar de China Meridional o en la vecindad de Taiwán. Ese entorno deja menos margen para ajustar la postura sin coste.

Con el AIM-174B, la geometría de defensa del grupo naval cambia de forma directa. El Super Hornet abre opciones de disparo desde distancias que antes quedaban fuera del alcance de la aviación embarcada estándar. El resultado desplaza hacia fuera la zona en la que el ala aérea puede amenazar a un atacante. Esa ventaja reduce la necesidad de acercamientos forzados para obtener tiro en misiones de protección sostenida. Esa ampliación añade profundidad a la defensa.
Datos clave que explican el salto de capacidad del AIM-174B
- Alcance declarado de hasta 400 kilómetros, por encima del AIM-120 AMRAAM citado alrededor de 150 kilómetros.
- Derivación del SM-6, con base de fabricación ya existente y financiación anual para más de un centenar de misiles.
- Coste unitario citado para el SM-6 cercano a $4 millones, con empleo selectivo contra objetivos de alto valor.
- Buscador activo derivado del AMRAAM, con modos de guiado activo y semiactivo y control en fase media.
- Encaje con el fuego en red NIFC-CA y con sensores del grupo, como E-2D y plataformas con F-35.
Derivación del SM-6 y efectos industriales, costes y aliados clave
El AIM-174B parte de un hecho industrial y de inventario: deriva del misil SM-6, un interceptor diseñado para lanzamiento naval. Esa decisión evita abrir una línea de producción nueva, porque la base de fabricación ya existe. El texto indica que esa producción cuenta con financiación anual para más de un centenar de misiles. Así, la adopción se apoya en un flujo de compras ya activo para la familia Standard, sin una apertura industrial nueva.
La misma derivación implica un coste superior. El coste unitario citado para el SM-6 ronda los $4 millones, por encima del AMRAAM. Ese diferencial empuja a un empleo selectivo, orientado a objetivos de alto valor o a situaciones en las que una fuerza busque romper una cadena de dirección y control. La lógica de uso no apunta a sustituir al AMRAAM en volumen, sino a añadir una opción para escenarios exigentes.

El misil encaja, además, en un ecosistema aliado. El texto señala que Australia opera el mismo caza y, en paralelo, integra el SM-6 en su Marina tras una prueba de tiro en agosto de 2024. Ese dato vincula la introducción del AIM-174B con un aliado que comparte plataforma y que incorpora el mismo interceptor naval a su inventario. También refuerza la idea de un ecosistema común alrededor del Super Hornet y de la familia Standard.
En planificación, la elección de una familia en servicio reduce el riesgo de adopción. El AIM-174B hereda componentes, cadenas de suministro y rutinas de mantenimiento del SM-6. A cambio, el coste y el tamaño refuerzan una pauta de asignación por misión, con prioridad para situaciones de alta amenaza. El beneficio se concentra en el alcance aire-aire y en el efecto sobre plataformas de apoyo del adversario. Esa pauta encaja con dotaciones limitadas por misión.
Guiado en red y opciones de disparo desde posiciones menos expuestas
La aportación técnica del AIM-174B al F/A-18E empieza en la arquitectura del SM-6. La Marina describe al SM-6 como una combinación del fuselaje de la familia Standard con un buscador activo derivado del AMRAAM, con un modo de guiado activo y otro semiactivo. Ese diseño busca ampliar el espacio de combate del sistema Aegis, con apoyo de control de tiro integrado, para compromisos más allá del horizonte y para ampliar el alcance de su defensa.
Un informe de pruebas del Departamento de Defensa añade que el misil recibe control de vuelo en fase media desde el sistema de combate. En el tramo terminal, el misil actúa de forma autónoma con su buscador activo o con apoyo del radar de la plataforma de lanzamiento. En un avión, esa lógica convierte al Super Hornet en un lanzador que explota datos externos y mantiene opciones de tiro a grandes distancias con apoyo de enlaces.

En ese marco, el AIM-174B no exige que el F/A-18E “vea” por sí solo todo el problema táctico. La Marina probó en 2016 una cadena de fuego NIFC-CA que conectó un sensor aerotransportado con Aegis y un SM-6 para detectar y batir una amenaza más allá del horizonte. La demostración cerró el ciclo de control de tiro con enlaces y sensores comunes, y validó el intercambio de datos para el guiado.
El concepto encaja con un portaaviones que opera E-2D para alerta temprana y que incorpora F-35 en alas aéreas. Esas plataformas pueden empujar la detección hacia delante y repartir soluciones de tiro entre medios distintos. Así, el F/A-18E puede lanzar desde una posición menos expuesta, mientras otras plataformas sostienen la pista y aportan correcciones en vuelo. Ese reparto permite el control de vuelo en fase media sin exigir que el cazador complete toda la detección.
Impacto operativo: defensa del portaaviones y límites del Super Hornet
El efecto operacional más citado del AIM-174B en el F/A-18E afecta al tipo de blanco que entra en el cálculo. Un misil de muy largo alcance habilita la amenaza sobre aeronaves grandes, lentas y críticas para la dirección y el control. Entre ellas figuran aviones de alerta temprana, plataformas de vigilancia, aeronaves de guerra electrónica o nodos aéreos que sostienen la coordinación de ataques a distancia en un teatro disputado.
En un teatro donde China busca localizar y seguir a un grupo de portaaviones, la presión sobre esos aviones de apoyo cambia la ecuación. Si se alejan del borde del área de combate, cae la calidad de la detección y se degrada la continuidad del seguimiento. Eso recorta la ventana para asignar armas antibuque. La valoración técnica citada en el anuncio resaltó el riesgo adicional para aeronaves “grandes, lentas y poco maniobrables”.

El AIM-174B también reordena la defensa antiaérea del grupo naval. Con AMRAAM, el F/A-18E dependía de la proximidad al objetivo y del tiempo en estación. Con AIM-174B, el caza puede patrullar más atrás y aun así amenazar a un atacante antes de su propio punto de lanzamiento. Esa dinámica desplaza hacia fuera la línea de compromiso y añade profundidad a la defensa del portaaviones, sin resolver por completo el acceso.
El AIM-174B impone costes tácticos. Ocupa estaciones externas y añade masa y resistencia aerodinámica, lo que compite con tanques de combustible, pods de designación o carga aire-aire convencional. Un arma de gran tamaño penaliza aceleración, velocidad y margen de maniobra, y el despegue impone límites de combustible. Aunque el SM-6 tiene usos contra barcos y objetivos en tierra, la Marina no detalló integración. En lo verificable, el AIM-174B aporta alcance aire-aire y disparo en red.
