Boaz Levy, presidente y director ejecutivo de IAI, presentó Arrow-4 en Expo Tel Aviv y aseguró que elevará las tasas de éxito frente a misiles balísticos. Enmarcó esa promesa en décadas de desarrollo con apoyo de Estados Unidos y en una defensa escalonada que asigna al sistema Arrow el escalón superior. Mientras tanto, delegaciones y fabricantes mostraron armas, robótica y defensa antiaérea, con maquetas de interceptores y demostraciones para compradores.
Arrow como defensa escalonada y el reparto de tareas entre Arrow-2 y Arrow-3
Levy vinculó la mejora prometida con la arquitectura que Israel construyó durante décadas junto a Estados Unidos, basada en clasificar amenazas por tipo y fase para asignar respuestas. En ese esquema, Arrow ocupa el escalón superior ante misiles balísticos. Dentro del propio escalón, Arrow-2 y Arrow-3 cubren perfiles distintos, de modo que el sistema pueda actuar en más de un punto de la trayectoria.
Arrow-2 realiza la destrucción dentro de la atmósfera a gran altitud, mientras Arrow-3 ejecuta interceptaciones fuera de la atmósfera con el fin de destruir el blanco antes del reingreso. IAI figura como contratista principal y Boeing participa en la fabricación de interceptores. Esa combinación industrial acompaña una lógica operativa que busca distribuir intentos de interceptación a lo largo del vuelo, según la fase disponible.
Desde el origen, el sistema Arrow respondió a la necesidad de acortar el intervalo entre alerta y decisión y de situar la interceptación a alturas que reduzcan el riesgo asociado a cargas no convencionales. Esa prioridad empujó la integración de radares, enlaces de datos y sistemas de mando y control, con un esquema de actualización continua para sostener el ritmo de cambio de las amenazas en el entorno regional.

En agosto de 2012, un alto funcionario de defensa describió una modernización en baterías ya desplegadas y señaló mejoras en precisión y alcance, dentro de un contexto de programas de misiles y defensas en evolución. Para entonces, el programa ya acumulaba experiencia operacional. Ese punto de partida consolidó un ciclo de ajustes técnicos que acompañó la ampliación de capacidades en fases posteriores.
Elementos que definen la arquitectura del sistema Arrow
- Defensa escalonada que clasifica amenazas por tipo y fase para asignar sistemas.
- Arrow como escalón superior frente a misiles balísticos dentro de la defensa antiaérea.
- Arrow-2 para interceptación en la atmósfera a gran altitud y Arrow-3 para el espacio.
- IAI como contratista principal con participación de Boeing en fabricación de interceptores.
- Actualización continua con integración de radares, enlaces de datos y mando y control.
Arrow-3 y la fase exoatmosférica como base para ampliar el alcance del sistema
Con Arrow-3, el esquema incorporó la fase exoatmosférica y amplió el abanico de ventanas de tiro. En julio de 2019, Israel anunció ensayos realizados en Estados Unidos y precisó que Arrow-3 busca destruir misiles en el espacio, a una altitud que permite neutralizar la amenaza lejos de centros poblados. En ese mismo anuncio indicó que el sistema completó una prueba plena de interceptación en 2015.
Ese hito se conectó con el despliegue que Israel concretó en 2017, lo que consolidó el reparto de tareas con mayor precisión. Desde ese punto, Arrow-2 quedó asociado a escenarios atmosféricos y Arrow-3 a la fase exoatmosférica. La arquitectura también contempló la posibilidad de ejecutar varios intentos de interceptación durante la trayectoria, según la oportunidad operativa disponible.
El diseño del esquema, al sumar el régimen exoatmosférico, reforzó el objetivo de destruir el blanco antes del reingreso. Esa lógica coincide con la prioridad histórica del sistema de reducir el riesgo asociado a cargas no convencionales al ubicar la interceptación en alturas mayores. La combinación de fases mantuvo la idea de ajustar el sistema ante amenazas que cambian y que exigen respuestas sincronizadas.

En ese marco, la evolución tecnológica funcionó como continuidad y no como ruptura. La experiencia operacional acumulada y el ciclo de modernización constante sostuvieron el programa mientras se afinaban perfiles de empleo. Así, el escalón superior preservó la función de enfrentar misiles balísticos con una asignación de interceptores que depende del tipo de amenaza y del momento del vuelo.
Del desarrollo conjunto de Arrow-4 al estrés operativo tras ataques iraníes de 2024
El paso formal hacia Arrow-4 ocurrió el 18 de febrero de 2021, cuando Israel comunicó el inicio del desarrollo conjunto con Estados Unidos. El entonces ministro de Defensa, Benny Gantz, lo presentó como un avance tecnológico y operativo dirigido a necesidades futuras y a amenazas en cambio. El anuncio mantuvo a IAI como contratista principal e incluyó a Boeing y a Elbit Systems dentro del proyecto.
En el vocabulario técnico, Arrow-4 debía operar en el régimen “endo-exoatmosférico”, una zona de transición que cruza la frontera atmosférica y exige maniobra y guiado precisos bajo altas velocidades y alta energía. Esa definición ubicó el nuevo interceptor en un espacio intermedio respecto de los perfiles existentes, con el fin de ampliar opciones de enfrentamiento sin alterar la lógica escalonada de la defensa.
El programa adquirió relevancia operativa directa tras el ataque iraní de gran escala de abril de 2024, que incluyó drones, misiles de crucero y misiles balísticos. El 15 de abril de 2024, Israel informó una coordinación estrecha con Estados Unidos: un oficial de enlace estadounidense trabajó dentro de la sala de control del sistema Arrow y el mando integró información y doctrina con sistemas estadounidenses en la región.

Autoridades israelíes atribuyeron una parte sustantiva de las interceptaciones a Arrow-2 y Arrow-3, mientras fuentes industriales ubicaron el costo unitario de los interceptores Arrow en un rango de millones de dólares. Ese dato introdujo una limitación económica para sostener la defensa antiaérea. A partir de ese episodio, el análisis técnico dio mayor peso a la cadencia de fuego, inventarios y coordinación en tiempo real.
Interés internacional, costos y exportación europea bajo aprobación estadounidense
Tras el desempeño bajo ataque real, el interés externo creció porque terceros Estados evaluaron el sistema como referencia práctica, en especial quienes buscan capacidades contra misiles balísticos de largo alcance. En mayo de 2024, Levy describió un aumento del interés internacional y señaló que varios países solicitaron información sobre Arrow después de la ofensiva de abril. En esa intervención también indicó que Arrow-4 reemplazará a Arrow-2.
Levy afirmó además que el programa avanzaba de forma acelerada hacia el inicio de producción, con coordinación con el aparato de seguridad israelí y con la Missile Defense Agency estadounidense. También aportó una cifra de orden de magnitud sobre el costo y declaró que supera el millón de dólares por interceptor, sin detallar el valor exacto. Ese componente económico se sumó a la discusión sobre disponibilidad y sostenimiento a largo plazo.

La evolución de la amenaza quedó documentada el 2 de octubre de 2024, tras un nuevo ataque balístico iraní. Un análisis técnico describió mayor escala, mayor complejidad y el uso de armamento más avanzado que en abril, con más estrés sobre las defensas y un resultado operativo concreto: más ojivas atravesaron el sistema defensivo. Ese dato obliga a revisar discriminación de blancos, asignación y ventanas de tiro.
Mientras Israel ajustaba su arquitectura, Alemania avanzó en la incorporación de Arrow-3 y abrió una línea europea de adquisición. Primero obtuvo aprobación estadounidense para una compra valorada en $3.500 millones y fijó un despliegue gradual con plena operatividad hacia 2030. Luego, en diciembre de 2025, Alemania se convirtió en el primer país europeo en desplegar el sistema y firmó un contrato adicional de unos $3.100 millones.
Qué implica “aumentar las tasas de éxito” para Arrow-4 en febrero de 2026
En Tel Aviv, Levy conectó esos antecedentes con su argumento central: Arrow-4 no surgió como respuesta a un ataque específico, sino como parte de una adaptación técnica continua. Su afirmación sobre “aumentar las tasas de éxito” plantea un objetivo medible, entendido como mayor probabilidad de destrucción por enfrentamiento. En términos de ingeniería, ese objetivo exige guiado con mayor tolerancia a contramedidas y más maniobrabilidad en fase final.
La mejora también requiere mejor fusión de sensores y un diseño apto para ritmos de lanzamiento exigentes sin pérdida de disponibilidad. Esa lectura coloca el rendimiento en un marco más amplio que la probabilidad de impacto aislada, porque incluye cadencia, coordinación de plataformas e inventarios. El episodio de 2024 reforzó esa perspectiva al mostrar que el resultado depende del sistema como conjunto bajo condiciones de estrés.

En febrero de 2026, Arrow-4 permanecía en desarrollo y el sistema Arrow continuaba como componente del escalón superior de la defensa antiaérea israelí. Ese lugar operativo se sostiene bajo tres condicionantes simultáneos: la evolución técnica del adversario, el costo por interceptación y una demanda internacional influida por el desempeño reciente. En ese cruce, la promesa de Levy queda asociada a metas de diseño y empleo.
La trayectoria del programa, desde la modernización descrita en 2012 hasta la incorporación exoatmosférica y el desarrollo endo-exoatmosférico, refleja un ciclo de actualización constante. La experiencia operacional, la cooperación con Estados Unidos y la presión de ataques reales definieron el contexto en el que Arrow-4 busca elevar la eficacia. Con esa premisa, la defensa escalonada mantiene su lógica de asignación por fase y tipo de amenaza.
