Expertos en aviación informan hoy sobre una presencia inusual en Oriente Medio del avión militar estadounidense EC-130H Compass Call. Se trata, ciertamente, de un avión veterano, pero es un “as” en todo lo relacionado con la guerra electrónica en el campo de batalla. Las tecnologías avanzadas integradas en él son, en todos los sentidos, un arma avanzada.
En el avión opera un equipo de al menos 10 soldados, algunos de los cuales son operadores de sistemas de interferencia y bloqueo de las comunicaciones del enemigo, con énfasis en dispositivos celulares, radios y redes de datos.
Un avión de este tipo posee capacidades de gran potencia capaces de perturbar la actividad de los cuarteles generales y centros de mando de los Guardianes de la Revolución iraníes, y así impedirles transmitir órdenes, recibir información y construir un cuadro situacional espacial.
Otras capacidades del avión incluyen la interferencia de radares de sistemas de defensa antiaérea y de sistemas de navegación (GPS), incluida la interferencia de la actividad de misiles y aeronaves no tripuladas. EE. UU. dispone de capacidades que penetran la “inmunidad” de radares muy avanzados.
Además, el avión cuenta con tecnología que sabe tomar el control o infiltrarse en las redes de radio del enemigo y difundir desinformación. El equipo del avión sabe localizar la firma de un enemigo que opera dispositivos “radiantes” y, en consecuencia, transmitir información como objetivo sobre ubicaciones enemigas a centros de mando o aviones de combate para un ataque.
Los expertos sostienen que el área de cobertura de un solo avión es muy amplia y que puede proporcionar protección a aeronaves mientras cumplen su misión en una zona saturada de misiles.
