El F-22 Raptor ha superado consistentemente a otros cazas en múltiples simulaciones y ejercicios de combate. En el ejercicio Northern Edge 2006, el F-22 logró una proporción de victorias de 108 a 0 contra los mejores F-15, F-16 y F/A-18.
El F-22 Raptor y su Dominio en Simulaciones de Guerra
Estas victorias demostraron la superioridad tecnológica y táctica del Raptor, consolidándolo como el caza más eficaz en el arsenal estadounidense.
A pesar de estas impresionantes estadísticas, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha propuesto el retiro del F-22 en favor del desarrollo del sistema Next Generation Air Dominance (NGAD). Esta decisión es controversial debido a las capacidades comprobadas del F-22 y los significativos desafíos económicos actuales.

El costo estimado del NGAD, alrededor de $300 millones por unidad, ha generado críticas, especialmente en un contexto de crisis financiera. Muchos argumentan que mantener y expandir la flota existente de F-22 sería una estrategia más fiscalmente responsable y efectiva.
La Reducción de la Flota de F-22 y sus Consecuencias
Inicialmente, el Pentágono planeaba construir una flota de 750 F-22 para reemplazar al F-15 Eagle. Sin embargo, la crisis financiera de 2008 forzó una reducción drástica en la producción, y provocó una flota actual de aproximadamente 150 unidades. Esta reducción subraya la necesidad de prudencia fiscal y la importancia de evaluar el costo-beneficio de nuevos desarrollos en defensa.
En lugar de perseguir proyectos costosos y potencialmente inalcanzables, se propone invertir en la producción y mantenimiento del F-22. Esta estrategia permitiría a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantener una ventaja tecnológica sin incurrir en gastos excesivos.
Además, el F-22 ya ofrece capacidades avanzadas que cualquier nuevo sistema solo podría mejorar marginalmente. La inversión en un nuevo caza de sexta generación, en medio de una crisis económica, parece innecesaria y contraproducente.
La Irresponsabilidad Estratégica de Abandonar el F-22

La decisión de sustituir el F-22 por el NGAD no solo es financieramente irresponsable, sino también estratégica. El F-22 ha demostrado ser invicto en simulaciones y ejercicios reales, ofreciendo una capacidad de combate superior que será difícil de igualar por cualquier nueva plataforma.
Además, el desarrollo de un nuevo caza implica riesgos significativos de costos excesivos y retrasos, problemas recurrentes en los proyectos de defensa recientes. En lugar de repetir estos errores, el Pentágono debería enfocarse en maximizar el uso y mantenimiento de los sistemas existentes como el F-22.
La prioridad debe ser la eficiencia y la efectividad operativa, no la búsqueda de nuevas tecnologías costosas sin justificación clara. Mantener y mejorar la flota de F-22 es la opción más sensata y estratégica para enfrentar los desafíos actuales y futuros.
Propuesta para Mantener la Flota de F-22

La propuesta de mantener y expandir la flota de F-22 se basa en la necesidad de prudencia fiscal y la maximización de las capacidades operativas. En lugar de invertir en el NGAD, se sugiere reiniciar la línea de producción del F-22 y actualizar los sistemas existentes para prolongar su vida útil y eficacia.
Esta estrategia no solo es más rentable, sino también más alineada con las necesidades actuales de defensa. El F-22 ofrece una capacidad probada y una ventaja tecnológica que es crucial para la seguridad nacional en el contexto global actual.
Finalmente, es imperativo que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos adopte una postura más conservadora y estratégica, enfocándose en la maximización de los recursos existentes y evitando proyectos innecesarios y costosos que podrían comprometer la capacidad operativa y financiera del país.