El avión Chengdu J-20 “Mighty Dragon” representa un gran avance en el desarrollo militar chino. Este avión de combate bimotor sigiloso es solo el cuarto caza de quinta generación del mundo, con capacidades que lo convierten, como mínimo, en un pariente cercano de los F-22 y F-35 estadounidenses, así como del Su-57 ruso. Aunque entró en servicio en 2017, la aeronave comenzó a prestar servicio en gran número en 2018. El ejército chino comenzó a desplegar el J-20 en regiones muy disputadas en los mares de China Oriental y Meridional en abril, lo que indica su confianza en las capacidades operativas completas del avión.
La tecnología furtiva del Mighty Dragon parece rivalizar con los cazas de quinta generación de Estados Unidos. La forma de su fuselaje, la forma de la entrada del motor, la forma de la tobera de escape e incluso el diseño de la pintura son similares a los del F-22 y el F-35. Antes del J-20, China utilizaba principalmente piezas y diseños rusos para construir su equipo militar. Al principio, los militares chinos confiaban en los sistemas de motores de fabricación rusa para el nuevo avión, pero finalmente los abandonaron y produjeron sus propios motores, los WS-15. Esto supuso una importante mejora en la capacidad de desarrollo de aviones de China, ya que el J-20 es realmente una tecnología propia.
Se desconoce la profundidad del conjunto de aviónica y las capacidades electrónicas del Mighty Dragon, pero es posible que se haya robado tecnología del programa estadounidense Joint Strike Fighter (JSF) para mejorarlo. En concreto, existe la posibilidad de que el J-20 realice misiones de Alerta Temprana Aerotransportada y Mando y Control utilizando la misma tecnología empleada por el F-35. Normalmente, los aviones de Alerta Temprana Aerotransportada y Mando y Control -como el E-2 Hawkeye estadounidense- son objetivos grandes y pesados. El software mejorado permite a los cazas sigilosos y maniobrables realizar esas misiones, lo que supone una gran ventaja.

Aunque algunos especulan que el J-20 es más rápido que el F-22, no está claro si el avión tiene o no sus capacidades de supercrucero. Sin embargo, Estados Unidos confía en que el J-20 sea capaz de realizar combates más allá del alcance visual (BVR), lo que significa que podría fijar un avión enemigo, lanzar un misil a cien millas de distancia y luego abandonar el espacio aéreo en lugar de realizar un combate aéreo.
Está claro que el J-20 representa un gran avance para los militares chinos, pero existen importantes inconvenientes. Los sistemas de motores que impulsan los aviones siguen siendo el aspecto más controvertido de la aeronave. El Ejército Popular de Liberación utilizó inicialmente motores rusos, pero se pasó a la producción nacional una vez que su rendimiento fue insuficiente. No está claro si esta producción se ajusta a los plazos previstos ni la eficacia de su funcionamiento.
Según un analista del centro de estudios militares Yuan Wang de Pekín, el motor estadounidense XA100 que impulsa el F-35 sigue estando al menos diez años por delante del WS-15. El analista explicó que “hasta ahora China solo ha igualado a los motores estadounidenses en algunas áreas, pero no en el rendimiento general. Tampoco tiene sentido hacer hincapié en un área porque la confrontación militar es una competencia de sistemas y un concurso de capacidades operativas conjuntas”.

En general, el J-20 es un avión polivalente de quinta generación capaz de desafiar a lo mejor que puede ofrecer Estados Unidos. Aunque todavía se desconoce todo su potencial, sigue siendo una gran amenaza para los diseños estadounidenses en el Pacífico Occidental. Además, es una prueba sólida de una competente y creciente industria de defensa aeroespacial nacional china que, sin duda, rivalizará con Occidente en un futuro próximo.
Maya Carlin es analista del Centro de Política de Seguridad y ex becaria Anna Sobol Levy en el IDC Herzliya de Israel. Ha aparecido en una amplia gama de publicaciones, como The National Interest, Jerusalem Post y Times of Israel.