Caudle situó el F/A-XX como necesidad inmediata para recuperar acceso aéreo ante defensas en expansión, desde Irán hasta actores no estatales con misiles y drones.
La Marina sitúa el F/A-XX como prioridad operativa más allá del Pacífico hoy
El 27 de enero de 2026, en Washington, el almirante Daryl Caudle definió el F/A-XX como necesidad inmediata para la Marina, no como proyecto atado solo al Pacífico. Durante una sesión pública de preguntas en APEX Defense, sostuvo que la capacidad de la Armada para volar con impunidad se agota y la vinculó a la proliferación global de defensas antiaéreas que incluye a Irán y a redes que facilitan misiles y drones a actores no estatales.
Planteó una ventana temporal medida en décadas: si el desarrollo no arranca ahora, la Marina no contará a tiempo con una plataforma capaz de penetrar defensas futuras, incluso en escenarios que antes no exigían baja observabilidad. Deslizó así un criterio operativo que trasciende el Pacífico y sitúa el acceso aéreo como condición para conflictos regionales donde la superioridad parecía asumida. Vinculó la erosión a cadenas de suministro que abaratan capacidades y diseminan sistemas avanzados.
Caudle asumió como 34.º jefe de operaciones navales el 25 de agosto de 2025 tras encabezar mandos de flota y forjar una carrera esencialmente submarinista. Ese perfil, en la cultura institucional, suele traducirse en énfasis sobre supervivencia, control de firmas y operaciones en entornos de negación. Desde su llegada, articuló una línea de trabajo orientada a adaptar la fuerza a un entorno más complejo y a acelerar decisiones de adquisición.

En APEX Defense, y en su intervención preparada publicada ese 27 de enero, situó el F/A-XX dentro de un ala aérea embarcada que debe operar más lejos de la costa para eludir sistemas antibuque y antiaéreos. Insistió en la combinación de potencias rivales y amenazas asimétricas, en el abaratamiento del acceso a capacidades avanzadas y en nuevas instrucciones de combate y una estrategia de cobertura que orienten inversiones urgentes para diversos teatros.
Claves del programa y del entorno operativo
- Extensión de vida del Super Hornet: intervención a partir de 6.000 horas para llegar primero a 7.500 y después a 10.000 horas.
- Paquete de capacidades del F/A-XX: baja observabilidad, mayor alcance, guerra electrónica y coordinación de aeronaves no tripuladas, con expectativa de 25% más alcance que el F-35C.
- MQ-25 Stingray: primer reabastecedor no tripulado del Departamento de Defensa; producción sujeta a aprobación en el año fiscal 2026 y empleo para reabastecimiento clandestino.
- Supervisión del Congreso: informe en 45 días con estrategia de adquisición, calendario de adjudicación, cronograma de desarrollo y entrada en servicio, barreras previas y plan de gasto.
- Competencia industrial: salida de Lockheed Martin en marzo de 2025; Boeing y Northrop Grumman como contendientes restantes.
Capacidades esperadas: alcance, sigilo, guerra electrónica y control de drones
El problema descrito fue técnico: el F/A-18E/F, columna vertebral del ala aérea embarcada, no nació para penetrar defensas modernas de forma sostenida. Su supervivencia depende cada vez más de tácticas de distancia, escoltas de guerra electrónica y munición de alcance extendido. Caudle resumió la transición como pérdida de impunidad y la asoció a un mercado donde sistemas antes reservados a potencias mayores se abaratan, se copian o pasan a terceros, con Irán como marcador de umbral.
La Marina impulsa un puente mientras madura el relevo. Un programa de modificación de vida útil interviene los Super Hornet a partir de 6.000 horas para extenderlos primero a 7.500 y luego a 10.000 horas, con trabajos en centros de mantenimiento de flota. El F-35C sustituye a células antiguas en algunas unidades, pero no cubre por sí solo todas las misiones ni el volumen. El portaaviones necesita salidas y plataformas de entrar, permanecer y regresar.

Caudle enumeró un paquete de capacidades indivisible para el F/A-XX: baja observabilidad, mayor alcance, guerra electrónica y capacidad para coordinar aeronaves no tripuladas de acompañamiento. La expectativa sitúa su alcance en torno a un 25% por encima del F-35C. Además, el nuevo caza deberá asumir funciones hoy en manos del EA-18G Growler, cuya vida útil es finita, mediante ataque electrónico orgánico junto con penetración y mando de drones en operaciones embarcadas.
En doctrina reciente, la Marina perfiló drones de combate colaborativo adaptados a portaaviones, con diseños conceptuales encargados a industria en 2025 para explorar modularidad, integración y ritmos de compra frecuentes. Ese enfoque sitúa al caza tripulado como nodo de mando y sensor. En paralelo, el MQ-25 Stingray debe liberar a los Super Hornet de la misión de tanque y extender el radio de combate, con reabastecimiento clandestino como parte del conjunto.
Presupuesto y control del Congreso para acelerar el F/A-XX en 2026 con supervisión
La experiencia reciente en el mar Rojo y el golfo de Adén alteró el cálculo de riesgo: ataques con misiles y drones desde Yemen, atribuidos por Washington a hutíes con respaldo iraní, y operaciones de escolta y defensa antiaérea por destructores. Un comunicado del 10 de diciembre de 2024 de CENTCOM informó ataques contra buques escoltados y la intercepción de armas durante tránsito. Ese escenario de saturación y coste asimétrico volvió el alcance condición de operación.
En el plano presupuestario, el Ejecutivo pidió para el año fiscal 2026 solo $74 millones para el F/A-XX, con prioridad para el programa equivalente de la Fuerza Aérea, el F-47, y con preocupación por una base industrial incapaz de absorber dos cazas de sexta generación a la vez. En junio de 2025 se señaló una solicitud centrada en misiles y drones, con recortes en plataformas tradicionales y expectativas de correcciones congresuales.

En enero de 2026, negociadores de asignaciones acordaron una ley de Defensa que eleva de forma significativa el F/A-XX. El resumen del Comité de Apropiaciones del Senado fijó un techo de 838.700 millones para Defensa, 8.400 más que la solicitud, y rechazó los retrasos del Departamento, con financiación adicional. La declaración explicativa conjunta denunció que en 2025 se asignaron 453,828 millones para un contrato en marzo de 2025 y se consumieron en extensiones de valor mínimo.
El mismo documento fijó un aumento de 897,260 millones sobre la solicitud presidencial de 2026 para continuar el desarrollo, y ordenó al secretario de Defensa obligar esos fondos y los previos para adjudicar un contrato de desarrollo y fabricación a un solo ejecutor, con capacidad operativa inicial acelerada. También exigió al secretario de la Marina un informe en 45 días. Caudle resumió el dilema: caminar y mascar chicle a la vez.
Industria y calendario: riesgo de base comprimida y urgencia de decisión inmediata
En marzo de 2025, Lockheed Martin salió de la competición por el F/A-XX. Permanecieron Boeing y Northrop Grumman como contendientes para un caza embarcado furtivo destinado a reemplazar al Super Hornet en la década. La reducción de oferentes encaja con el argumento de base industrial comprimida. Un retraso no solo posterga el avión; aplaza la reconfiguración del ala aérea, el reparto de misiones entre tripulados y no tripulados y la transición de la guerra electrónica embarcada.
En diciembre de 2025, en el Foro de Defensa Nacional Reagan, Caudle afirmó que la decisión sobre el F/A-XX debía tomarse rápido por los tiempos de diseño, prueba y adiestramiento, porque cada día de demora aleja la recepción. En enero de 2026 vinculó ese argumento a difusión acelerada de capacidades mediante alianzas entre China, Rusia e Irán, y sostuvo que, para penetrar espacio aéreo iraní dentro de una década, el programa debe arrancar ahora.

A esa fecha, el diseño exacto y las prestaciones del F/A-XX siguen en parte clasificados, y el debate se apoya en atributos generales y referencias presupuestarias. La cadena de hechos —solicitud mínima del Ejecutivo, aumento congresual condicionado y exigencia de informe— marca un punto de inflexión institucional. Al cierre de enero de 2026, el Congreso dejó intención de financiar y acelerar el programa, y Caudle lo presentó como condición para volver a volar con impunidad.
