El Comet fue el primer avión de pasajeros a reacción, pero su éxito inicial se desmoronó por fallas estructurales y accidentes fatales.
Un salto tecnológico que transformó la aviación civil global
El de Havilland Comet se convirtió en el primer avión de pasajeros a reacción del mundo al iniciar operaciones con BOAC el 2 de mayo de 1952. Concebido por la empresa británica de Havilland en su planta de Hatfield, Hertfordshire, el Comet representó un avance sin precedentes en el transporte aéreo comercial. Equipado con cuatro motores turbojet Ghost integrados en sus alas, un fuselaje presurizado y grandes ventanas cuadradas, prometía transformar la experiencia de vuelo.
El vuelo inaugural, que partió de Londres hacia Johannesburgo con escalas en cinco ciudades, transportó a 36 pasajeros a una altitud de 35,000 pies y a una velocidad de crucero de 460 millas por hora. Estas cifras superaban ampliamente las capacidades de aeronaves de pistones como el Lockheed Constellation. Durante su primer año de servicio, más de 30,000 pasajeros viajaron en el Comet, generando entusiasmo internacional y provocando pedidos iniciales por 14 unidades, adquiridas por aerolíneas como BOAC y British South American Airways.
En apariencia, el Comet parecía encaminarse hacia el éxito comercial y tecnológico. Sin embargo, a pocos meses de su estreno, comenzaron a surgir incidentes que marcaron el inicio de una serie de fallos que modificarían la historia de la aviación moderna.
Primeros accidentes revelaron deficiencias de diseño y pilotaje
El 26 de octubre de 1952, apenas cinco meses después de entrar en servicio, un Comet 1 de BOAC (G-ALYZ) sufrió su primer accidente grave al salirse de pista durante el despegue en el aeropuerto de Ciampino, Roma. El avión terminó en una zona irregular sin causar víctimas fatales, aunque dos pasajeros resultaron heridos y la aeronave fue destruida. La investigación atribuyó el accidente a un error de sobre-rotación, una técnica de despegue mal ejecutada que redujo la sustentación.
El siguiente incidente ocurrió el 3 de marzo de 1953, cuando un Comet 1A de Canadian Pacific Airlines (CF-CUN), conocido como Empress of Hawaii, se estrelló durante un vuelo de entrega nocturno desde Karachi hacia Australia. El piloto, al levantar prematuramente el morro con el avión a máxima carga, provocó una pérdida de sustentación que causó la muerte de los 11 ocupantes. Este fue el primer accidente fatal de un caza comercial en la historia. Como consecuencia, Canadian Pacific canceló su pedido restante.
Ambos sucesos fueron inicialmente atribuidos a fallos humanos, pero también revelaron limitaciones aerodinámicas. Como respuesta, de Havilland introdujo modificaciones en el borde de ataque de las alas y añadió cercas alares para mejorar el flujo del aire y prevenir pérdidas de sustentación en ángulos elevados.
Datos clave sobre los primeros fallos del Comet
- Primer accidente: G-ALYZ, Roma, 26 de octubre de 1952. Sin víctimas fatales.
- Primer accidente mortal: CF-CUN, Karachi, 3 de marzo de 1953. 11 muertos.
- Causa común: sobre-rotación durante el despegue, reduciendo la sustentación.
- Respuesta técnica: rediseño del borde de ataque y adición de cercas alares.
Fallos estructurales provocaron desintegraciones en pleno vuelo
Los cambios aerodinámicos no impidieron que continuaran los problemas. El 2 de mayo de 1953, exactamente un año después del debut del modelo, un Comet 1 de BOAC (G-ALYV) se desintegró poco después de despegar de Calcuta rumbo a Delhi, causando la muerte de las 43 personas a bordo. La aeronave, atrapada en una tormenta, no resistió las tensiones estructurales. Investigadores sugirieron que ráfagas severas o una maniobra excesiva del piloto provocaron la ruptura.
Para abordar las deficiencias, se incorporaron radares meteorológicos y el sistema “Q feel”, que simulaba resistencia en los controles para dar al piloto una mejor percepción de maniobrabilidad. Sin embargo, el avión continuó mostrando vulnerabilidades graves.
El 10 de enero de 1954, el Comet G-ALYP, primer ejemplar de producción, se desintegró en vuelo mientras cubría la ruta Roma-Londres. El avión se perdió en el Mediterráneo con 35 personas. Las autoridades reanudaron los vuelos el 23 de marzo tras algunas modificaciones, pero el 8 de abril de 1954 ocurrió otro accidente con el G-ALYY, vuelo 201 de South African Airways, que se desintegró cerca de Nápoles a 35,000 pies, matando a los 21 ocupantes. Esta seguidilla de incidentes llevó a la retirada del certificado de aeronavegabilidad de toda la flota Comet 1.
La cadena de tragedias dejó clara la necesidad de una investigación técnica profunda, que cambiaría la forma en que se diseñaban las aeronaves presurizadas en el mundo.
Investigaciones revelaron fatiga estructural como causa fundamental
Las averiguaciones, lideradas por Sir Arnold Hall del Royal Aircraft Establishment, determinaron que los accidentes del Comet 1 se debieron a fatiga del metal en el fuselaje. En ese momento, el fenómeno era escasamente comprendido en la industria aeronáutica. El análisis de un fuselaje sumergido en un tanque de agua permitió identificar la formación de grietas en los remaches cercanos a las esquinas de las ventanas cuadradas, que se propagaban con los ciclos de presurización.
El G-ALYP, por ejemplo, acumuló 1,290 ciclos de vuelo en 3,681 horas, superando el umbral de resistencia estimado en 1,000 ciclos. Estas grietas terminaban provocando descompresiones explosivas, como las que causaron la ruptura en pleno vuelo. La evidencia empujó a la industria aeronáutica mundial a reformular los protocolos de diseño y pruebas, estableciendo estándares más estrictos en cuanto a fatiga estructural.
La compañía desarrolló una nueva versión, el Comet 4, lanzado en 1958, que incluía ventanas ovaladas, más capacidad de combustible y motores Rolls-Royce Avon. Esta versión tuvo éxito limitado, inaugurando el primer vuelo transatlántico a reacción entre Londres y Nueva York el 4 de octubre de 1958, aunque para entonces los Boeing 707 y Douglas DC-8 ya habían capturado gran parte del mercado.
Legado del Comet: pionero tecnológico con consecuencias duraderas
Con una producción total de 114 unidades entre 1949 y 1964, incluyendo prototipos, el Comet dejó una marca profunda en la historia de la aviación comercial. Su promesa inicial como símbolo de modernidad quedó eclipsada por los 13 accidentes fatales que causaron la muerte de 426 personas. A pesar de ello, su legado técnico es innegable.
El diseño del Comet influyó en el desarrollo del Hawker Siddeley Nimrod, una aeronave de patrullaje marítimo derivada del Comet, que sirvió en la Royal Air Force hasta 1997. Las lecciones aprendidas tras sus fallos llevaron a la implementación de pruebas de fatiga sistemáticas y a una revolución en la ingeniería de estructuras aeronáuticas.
Aunque BOAC retiró sus últimos Comets en 1965 y el modelo no logró la dominancia comercial prevista, su papel como pionero del caza comercial y su influencia en la seguridad aérea moderna le han asegurado un lugar en la historia. El Comet simboliza tanto la ambición como los riesgos inherentes a la innovación acelerada en la aviación.
El Comet 1, con sus virtudes tecnológicas y sus fallos fatales, abrió una nueva era en los vuelos comerciales y dejó un legado crucial en los estándares de diseño, certificación y operación de aeronaves a nivel mundial.