El programa Next Generation Air Dominance (NGAD) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos está siendo examinado detalladamente debido a sus elevados costos y el incierto calendario de implementación.
El programa NGAD y su viabilidad económica en el contexto actual
Algunos expertos afirman que el nuevo avión podría costar 300 millones de dólares por unidad. La Fuerza Aérea estadounidense invierte en sistemas extremadamente caros e imprácticos, que quizás no estén listos para su despliegue en un futuro cercano. Simultáneamente, enfrenta dificultades para mantener su flota actual de aeronaves en un entorno geopolítico cada vez más conflictivo.
El NGAD, un sistema de dominio aéreo de próxima generación, representa el próximo gran avance en la tecnología de guerra aérea, según un liderazgo militar nervioso que insiste en la necesidad absoluta de este “sistema de sistemas”. Sin embargo, es improbable que cumpla con las expectativas o esté disponible a tiempo. A pesar de esto, la Fuerza Aérea planea seleccionar un contratista para diseñar y desarrollar el NGAD dentro de este año.
Este esfuerzo se lleva a cabo en un contexto donde los pagos de intereses de una deuda nacional en crecimiento superan el presupuesto anual de defensa del país, aumentando la probabilidad de una crisis de deuda en Estados Unidos. El NGAD no es simplemente otro avión de guerra, aunque esa es una parte del plan. Su núcleo es un avión de combate tripulado de sexta generación que lleva el sigilo y la velocidad a nuevos niveles.
Características técnicas del NGAD y su integración con tecnología avanzada

Pero el NGAD va más allá de un avión de sexta generación. Junto a este avión volará un nuevo modelo de vehículos aéreos no tripulados, conocidos como “compañeros leales” por la Fuerza Aérea. Lo que realmente define al NGAD como “de próxima generación” no es solo su hardware, sino su software. Los defensores de este sistema insisten en que probablemente utilizará computación en la nube avanzada para enlazar múltiples sensores, proporcionando al piloto una mayor conciencia situacional.
Además, se espera que la inteligencia artificial mejore la sincronización entre las diversas plataformas que componen el NGAD. Si el F-35 Lightning II y el F-22 Raptor se consideran “chips informáticos voladores”, el NGAD propuesto se describiría como una “red voladora”. Sin embargo, surge la pregunta de si realmente vale la pena y si la Fuerza Aérea puede construirlo según las especificaciones.
Recientemente, han surgido numerosos informes sobre la posible reducción del presupuesto del NGAD. La Fuerza Aérea advierte que el elevado costo (300 millones de dólares por cada avión de sexta generación) podría retrasar y complicar significativamente el desarrollo de este arriesgado programa experimental. A pesar de esto, la Fuerza Aérea sigue adelante y planea elegir un contratista, Lockheed Martin o Boeing, en las próximas semanas para construir estos sistemas, incluso si el Congreso aún no ha asignado los fondos necesarios.
Implicaciones políticas y económicas del programa NGAD

La estrategia de la Fuerza Aérea es presionar al Congreso para que financie completamente el NGAD iniciando las primeras fases del programa. En resumen, la Fuerza Aérea parece estar tomando al Congreso como rehén. Una vez que comprometa grandes sumas de dinero en la construcción de estos aviones, espera que el Congreso se vea obligado a financiar completamente el programa NGAD.
Se anticipa que firmarán contratos sin tener los fondos asegurados, confiando en que el Congreso cederá ante las demandas del Pentágono. Esta no es una manera adecuada de gestionar un gobierno, especialmente ante una inminente crisis de deuda y en un contexto de guerra económica global con estados rivales.
Cualquiera que sea el potencial del NGAD, no compensará los riesgos que representa para la estabilidad económica de Estados Unidos. Ya posee los aviones de guerra más avanzados del mundo, el F-22 y el F-35, sin necesidad de reemplazarlos con sistemas de sexta generación aún más caros y difíciles de mantener.
Recomendaciones estratégicas para la Fuerza Aérea de Estados Unidos
La Fuerza Aérea debería centrarse en desarrollar drones de próxima generación e invertir en inteligencia artificial y computación en la nube. Sin embargo, debería descartar el NGAD como un “sistema de sistemas”. No hay necesidad de reinventar la rueda a un costo tan elevado, ni de engañar al Congreso.
Pronto veremos si la Fuerza Aérea se aventura a firmar un contrato que posiblemente no pueda cumplir con respecto al NGAD.