Fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. Un RQ-170 Sentinel aportó vigilancia discreta antes del asalto y regresó a Puerto Rico.
Cronología del asalto, la captura en Caracas y el despliegue aéreo
Antes del amanecer del 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de Estados Unidos irrumpieron en un complejo de Caracas y capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. Una estructura conjunta de mando militar e inteligencia estableció corredores aéreos, neutralizó defensas y proporcionó escolta a los helicópteros de inserción. El presidente siguió la retransmisión desde Florida. Pocas horas después, las autoridades anunciaron el traslado al buque USS Iwo Jima y, más tarde, a Nueva York.
La operación, bautizada “Absolute Resolve”, movilizó más de 150 aeronaves desde una veintena de bases en el hemisferio occidental. La secuencia comenzó cuando mejoraron las condiciones meteorológicas. En ese momento, el componente aéreo atacó objetivos militares en Caracas y su entorno, con prioridad sobre sensores y baterías antiaéreas. Simultáneamente, una agrupación de helicópteros del 160.º Regimiento de Operaciones Especiales transportó a los equipos de asalto hasta el punto designado en el centro de la capital.
U.S. RQ-170 stealth drone returning to Puerto Rico this morning.
— OSINTtechnical (@Osinttechnical) January 3, 2026
This is immensely rare footage of the drone, spotted after supporting US strikes on Venezuela last night. pic.twitter.com/XQFpWyIjiW
El comandante del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, informó de que no hubo muertos en las filas estadounidenses y precisó una inserción a baja cota sobre el mar. Durante la noche, pilotos de caza, bombarderos y aeronaves de guerra electrónica aportaron cobertura y escolta. Los equipos especiales irrumpieron en el inmueble después de superar puertas reforzadas y aseguraron el control del recinto antes de la extracción por la misma ruta utilizada por los helicópteros.
Durante la madrugada, la organización de sensores, aeronaves y fuerzas especiales adoptó niveles de despliegue alrededor de Caracas. Imágenes satelitales posteriores a la operación mostraron daños selectivos en instalaciones militares de la capital. La aviación de combate operó desde puntos de apoyo en el Caribe y desde buques, mientras equipos de inserción en helicóptero aseguraron la ruta urbana hasta la residencia objetivo y coordinaron la salida sobre el agua una vez finalizada la irrupción.

Datos clave confirmados por fuentes militares y especializadas
- Madrugada del 3 de enero de 2026, captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas.
- Más de 150 aeronaves y una veintena de bases en el hemisferio occidental.
- Salida de helicópteros sobre el agua a las 03:20 con los detenidos.
- Traslado inicial al USS Iwo Jima y posterior vuelo hacia Nueva York.
- Imágenes verificadas del RQ-170 en Roosevelt Roads, Puerto Rico, horas después.
Preparativos encubiertos, inteligencia infiltrada y réplica del objetivo
En paralelo, los preparativos incluyeron un despliegue encubierto en tierra y la construcción de una réplica de la vivienda objetivo para ensayar accesos, rutas y contingencias. El equipo de inteligencia inició el trabajo meses antes con personal infiltrado y fuentes internas, con el propósito de perfilar los hábitos del mandatario, su localización y los procedimientos del dispositivo de seguridad perimetral. Esa labor previa incorporó medios aéreos discretos de observación dentro del esquema general de la operación.
Según la cronología oficial, el dispositivo aéreo que sustentó la intervención desplegó plataformas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento junto con aparatos de combate, dentro de un esquema que integró capacidades de ciberataque, de espacio y de geointeligencia. Los flujos de información resultantes alimentaron decisiones en tiempo real y sostuvieron la sincronización entre el componente aéreo y los equipos de asalto en la capital venezolana. El objetivo inmediato consistió en asegurar libertad frente a sensores y misiles.
En ese contexto, la presencia del RQ-170 Sentinel, un dron furtivo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, quedó documentada en la fase inmediatamente posterior a la captura. Imágenes verificadas difundidas por medios de referencia en defensa mostraron un RQ-170 de regreso a la antigua Estación Naval Roosevelt Roads, en Puerto Rico, pocas horas después de los ataques y de la extracción en helicóptero desde Caracas. La aeronave aterrizó en un punto de apoyo caribeño.

La identificación del aparato en Puerto Rico se ajustó al empleo previsto en “Absolute Resolve”. Air & Space Forces describió un componente con bombarderos B-1B, cazas F-22 y F-35, aviones de alerta, plataformas de interferencia electrónica y numerosos drones, y destacó grabaciones con lo que parecía un RQ-170 cerca de Venezuela. The War Zone vinculó ese material con la llegada de uno o dos Sentinel al Caribe en la mañana del 3 de enero.
RQ-170 Sentinel: misión ISR, baja observabilidad y antecedentes clave
El RQ-170 es una aeronave no tripulada de baja observabilidad desarrollada por la Fuerza Aérea para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en apoyo de mandos combatientes. El programa depende del centro avanzado de Lockheed Martin y opera en el 432.º Ala de Combate, con participación del 30.º Escuadrón de Reconocimiento. La ficha oficial lo define como plataforma de reconocimiento y vigilancia para localizar objetivos con discreción y capacidad de penetración en espacio aéreo vigilado.
El empleo de drones furtivos para preparar asaltos de alta sensibilidad cuenta con precedentes. En 2011, la Agencia Central de Inteligencia voló aeronaves furtivas en profundidad sobre Pakistán para vigilar el entorno del complejo de Abbottabad donde se encontraba Osama bin Laden. Aquellas aeronaves aportaron vigilancia persistente dentro de un espacio aéreo con defensa radar, en el que no resultaba viable operar con plataformas sin baja observabilidad y con discreción.

El historial operativo del RQ-170 incluye un incidente en diciembre de 2011, cuando se perdió un aparato en o cerca del espacio aéreo iraní durante una misión al servicio de la CIA. Las autoridades estadounidenses admitieron que se trataba de una plataforma de reconocimiento furtiva de alta sensibilidad. Ese episodio hizo pública la existencia del sistema y favoreció una política de discreción informativa sobre su flota y sus perfiles de misión.
En los días previos al asalto, el dispositivo aéreo escalonado emitió avisos a la navegación aérea con restricciones temporales sobre el espacio venezolano y estableció bases de reabastecimiento y despliegue en el Caribe. En ese marco, imágenes de plataformas de quinta generación en Roosevelt Roads, junto con actividad de aeronaves de inteligencia y guerra electrónica, formaron una secuencia de concentración de medios que culminó en la madrugada de la captura.
Reconstrucción del empleo del RQ-170 y balance de la retirada aérea
La reconstrucción cronológica del esfuerzo aéreo y de inteligencia indica que el empleo del RQ-170 se ajustó al perfil de la plataforma: vigilancia persistente antes del asalto, operación discreta en un entorno con defensas activas y retorno a un punto seguro en el arco caribeño. El entorno mediático especializado documentó su presencia con material audiovisual, y la Fuerza Aérea lo describe como plataforma destinada a apoyar a los mandos con información en tiempo real para localizar objetivos.
Durante la aproximación a Caracas, el primer objetivo consistió en desactivar sensores y misiles de defensa para asegurar el tránsito de los helicópteros. Los equipos de inserción mantuvieron una ruta a baja cota sobre el mar y los pilotos de combate, los bombarderos y las aeronaves de guerra electrónica sostuvieron la cobertura y la escolta durante la incursión urbana, sin bajas informadas en las filas estadounidenses. El general Dan Caine ratificó ese balance.

La fase final incluyó la salida de los helicópteros sobre el agua a las 03:20, con los detenidos a bordo. A continuación, el componente de combate y el de inteligencia mantuvieron la cobertura mientras se verificaron los efectos sobre los objetivos atacados y mientras las aeronaves se retiraron hacia sus bases y buques en el Caribe y el Atlántico occidental. La extracción siguió la misma ruta aérea hasta aguas seguras.
En paralelo, el componente judicial y policial avanzó con el esquema legal aplicable a la captura. Funcionarios del Departamento de Justicia acompañaron la intervención para formalizar la detención conforme a causas abiertas por narcotráfico en tribunales estadounidenses. El traslado de los detenidos al USS Iwo Jima se completó antes del amanecer y, a media mañana, las autoridades confirmaron el vuelo hacia Estados Unidos para su presentación ante un juzgado de Nueva York.
