ZALA Aero, del consorcio Kalashnikov, creó el T-16 para inspección de infraestructuras en zonas remotas, con autonomía, sensores avanzados y despliegues en 2025 y 2026.
Origen, evolución y salto a plataformas de mayor autonomía desde 2015
ZALA Aero, integrada en Kalashnikov Concern, presentó el T-16 dentro de una expansión industrial que buscó plataformas duraderas y autónomas para vigilancia y monitoreo en regiones remotas. La empresa lo orientó al seguimiento de infraestructuras lineales y a la inspección en la industria extractiva. El modelo comenzó su despliegue en la década de 2020 con usos civiles y de seguridad. Sus prestaciones también permitieron expediciones científicas y operaciones de control territorial en entornos de difícil acceso.
ZALA Aero, fundada en 2003 en Izhvehículos eléctricosk, se especializó en sistemas no tripulados de uso dual tras una etapa centrada en drones de corto alcance. Desde 2015 amplió su catálogo hacia plataformas con mayor autonomía, mediante contratos con el ministerio de Defensa ruso, Gazprom y Rosneft. En ese marco, el T-16 se concibió para monitoreo continuo de activos críticos en regiones remotas, con prioridad en resistencia operativa y en integrar sensores avanzados para misiones de larga duración.
En 2021, durante la feria MAKS en Moscú, la compañía presentó la variante híbrida T-16-5G, con motores eléctricos y de combustión interna para superar límites de baterías en frío. Esta evolución respondió a demandas de la industria extractiva, ya que interrupciones en el suministro energético causan pérdidas millonarias, y se apoyó en pruebas en el Ártico ruso, con temperaturas por debajo de −40 °C que confirmaron el correcto funcionamiento del sistema.

En su desarrollo participaron ingenieros de ZALA Aero y entidades estatales rusas vinculadas a la exploración polar y a la seguridad energética. El proceso abarcó desde presentaciones en ferias especializadas hasta despliegues operativos en 2025 y 2026. La propuesta buscó plataformas aptas para meteorología adversa, como la del Ártico o la Antártida, donde distancias y aislamiento imponen desafíos logísticos que vuelven ineficientes o peligrosos los métodos tradicionales. El objetivo consistió en reducir riesgos operativos sin exponer personal humano.
Especificaciones clave del sistema ZALA T-16
- Modelo base: peso máximo al despegue de 12 kg, alcance >75 km y autonomía >4 horas.
- Variante T-16-5G: 49,5 kg y autonomía >12 horas, transmisión de vídeo hasta 150 km.
- Carga útil hasta 2 kg con cámaras de alta resolución y sensor térmico.
- Lanzamiento desde lanzadera neumática instalada en remolque; aterrizaje con paracaídas amortiguado.
- Altitud operativa 500–3.600 m y velocidad de crucero 80–125 km/h.
Configuración, prestaciones y sensores con análisis a bordo por IA
La configuración de ala fija distingue al T-16 y mejora la eficiencia aerodinámica en vuelos prolongados. Según especificaciones del portal de ZALA Aero, el modelo base declara un peso máximo al despegue de 12 kilogramos, un alcance superior a 75 kilómetros y una autonomía superior a cuatro horas. El sistema se ubica en la clase media y admite cargas útiles de hasta 2 kilogramos, entre ellas cámaras de alta resolución y sensores térmicos para misiones de inspección.
En la variante T-16-5G, la propulsión híbrida eleva esos parámetros: el peso alcanza 49,5 kilogramos, la autonomía supera 12 horas y la transmisión de vídeo llega hasta 150 kilómetros. El sistema despega desde una lanzadera neumática montada en un remolque, sin necesidad de aeródromos. El aterrizaje utiliza un paracaídas con amortiguador de aire que reduce daños en terrenos irregulares y permite recuperar la plataforma en áreas extensas sin pistas operativas.
La altitud operativa se sitúa entre 500 y 3.600 metros, con velocidad de crucero entre 80 y 125 kilómetros por hora, lo que asegura cobertura estable sobre áreas extensas. En el fuselaje se integran una cámara térmica de alta definición para detección nocturna o con baja visibilidad, como niebla o nubes bajas, y un módulo de inteligencia artificial a bordo que identifica objetos o anomalías en tiempo real, por ejemplo fugas en ductos de petróleo.
Informes técnicos de la compañía señalan que la capacidad de análisis autónomo reduce la dependencia de operadores humanos y acelera la respuesta ante emergencias. El procesamiento a bordo permite filtrar eventos y priorizar alertas con mayor rapidez antes de transmitir datos y telemetría, lo que optimiza el uso de ancho de banda y mejora la toma de decisiones en centros de control distantes, especialmente en misiones de vigilancia prolongada sobre infraestructuras críticas.
Plataforma ZALA 4Z1 y usos en energía, seguridad y protección forestal
El programa ZALA 4Z1 actúa como pieza clave en la arquitectura del T-16 y habilita integración con redes digitales para acceso remoto a datos de monitoreo. La plataforma facilita transmisión en vivo de vídeo y telemetría hacia centros de control distantes, decisiva cuando los operadores no pueden permanecer in situ. En el sector energético, el dron se empleó para inspeccionar oleoductos en la región de Amur, junto a la frontera china, donde la topografía montañosa dificulta revisiones manuales.
[ZALA AERO GROUP]
— Massimo Frantarelli (@MrFrantarelli) November 17, 2025
"Izdeliye 51" loitering munition.
"T-16" Reconnaissance UAV.
📺TV report "VGTRK" (Nov. 2025) pic.twitter.com/Y5g04aHNYd
Documentos de empresas estatales rusas indican que el T-16 detecta desviaciones tecnológicas, como corrosión o intrusiones, a partir de imágenes de alta resolución que registran detalles de pequeña escala. Esa evidencia respalda el uso del sistema para mantener la continuidad operativa en activos críticos, porque identifica problemas antes de que escalen y reduce desplazamientos riesgosos en zonas remotas con climas severos y rutas de acceso limitadas y logística terrestre compleja.
En el ámbito de la seguridad, fuerzas policiales del distrito autónomo de Chukotka utilizaron el dron en ejercicios de mando en 2025 para evaluar su eficacia al patrullar áreas extensas y de acceso complejo, como tundras heladas, y para identificar actividades ilícitas o emergencias ambientales. En protección forestal, la región de Magadan incorporó el T-16 para monitorear riesgos de incendios durante periodos de alto peligro mediante datos térmicos que detectan focos incipientes.
Durante la 71.ª Expedición Antártica Rusa, en enero de 2026, el T-16 recibió control remoto desde el Centro de Misión en Izhvehículos eléctricosk mientras voló sobre la estación Mirny, mediante un sistema de control más allá del horizonte y la plataforma ZALA 4Z1x. La operación confirmó funcionamiento con temperaturas inferiores a −50 °C y tormentas magnéticas. En 2025 se sumaron despliegues en Progress y Vostochny, además de mejoras de baterías y algoritmos de IA con alcance práctico hasta 500 kilómetros.
Marco institucional, regulaciones y variaciones técnicas del programa
El contexto institucional del T-16 se alinea con prioridades nacionales rusas, como la seguridad energética y la exploración polar. En un país que administra territorios extensos y remotos, el empleo de la plataforma reduce riesgos operativos porque aporta datos verificables sin exponer personal humano. Esa lógica favorece misiones de vigilancia e inspección en las que las distancias, el clima adverso y la falta de infraestructura imponen límites prácticos a patrullas terrestres o a vuelos tripulados convencionales.
Informes de organismos como Rosaviatsia señalan cumplimiento de regulaciones aeronáuticas, lo que facilita la certificación para usos civiles y abre espacio a proyectos con entidades estatales. Con ese aval, operadores pudieron planificar trayectorias, alturas y corredores seguros, y gestionar centros de control que reciben telemetría y vídeo en tiempo real, sin necesidad de mantener tripulaciones en entornos hostiles o alejados de redes de soporte logístico adicional terrestre en regiones polares.
La documentación disponible también recoge divergencias de especificaciones entre fuentes. ZALA Aero atribuye 12 kilogramos al modelo base, mientras las variantes híbridas elevan esa cifra hasta casi 50 kilogramos. Esas variaciones no modifican la función principal del dron, orientada al monitoreo de activos críticos, aunque sí evidencian flexibilidad de un diseño modular capaz de adaptarse a entornos, alcances y perfiles de misión operativos específicos y cambiantes.
A lo largo de la década de 2020, el programa incorporó integraciones de inteligencia artificial, con análisis de vídeo en tiempo real que elevaron la detección autónoma en el sector energético. En septiembre de 2025, ZALA Aero anunció actualizaciones para procesar datos con mayor eficiencia y ampliar la utilidad en misiones complejas. El registro más reciente corresponde al control remoto en la Antártida; después de ese punto, no aparecen avances o despliegues adicionales en fuentes abiertas.
