El EC-130H “Compass Call” reapareció sobre Oriente Medio, mientras Estados Unidos refuerza su despliegue y prepara opciones centradas en degradar redes enemigas.
Qué hace el EC-130H Compass Call y por qué no usa munición
Su presencia en febrero de 2026 coincidió con un refuerzo estadounidense alrededor de Irán y con planes que sitúan la neutralización de defensas y de mando y control antes de un ataque con munición. En la familia “Compass Call”, el EC-130H cumple la función de plataforma táctica de ataque electrónico sobre un C-130 Hercules modificado. No transporta carga ni emplea armamento: busca efectos operativos mediante el espectro electromagnético.
La misión se orienta a interferir comunicaciones de mando y control, degradar la coordinación de fuerzas y apoyar operaciones conjuntas con unidades aéreas, terrestres y de fuerzas especiales. El énfasis recae en interrumpir enlaces de voz y datos que permiten concentrar fuego, desplazar unidades y reaccionar ante incursiones. Para lograrlo, la tripulación combina puestos de vuelo con una misión electrónica dedicada a gestionar emisiones y elegir técnicas de interferencia.
Al coordinarse con otros activos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, el avión incrementa la eficacia del paquete de combate que lo acompaña. Puede actuar a distancia y fuera del alcance inmediato de algunas defensas, y concentrar efectos sobre áreas donde un adversario depende de radios tácticas, enlaces de datos, repetidores, telefonía o canales de coordinación entre baterías y centros de mando. Esa acción ralentiza ciclos de decisión e interrumpe cadenas de autorización.

Con esa degradación, puede facilitar periodos de ventaja aérea y contribuir a sostenerlos, ya que fuerza al adversario a recurrir a procedimientos alternativos. En un contexto de defensa antiaérea por capas y guerra centrada en redes, el ataque electrónico no apunta solo a una radio aislada. Busca reducir el intercambio de información que alimenta la toma de decisiones, retrasar la asignación de blancos y dificultar la coordinación entre sensores y sistemas de lanzamiento.
Funciones típicas del EC-130H en una campaña de ataque electrónico
- Interfiere enlaces de voz y datos que sostienen el mando y control táctico.
- Degrada la coordinación entre baterías antiaéreas y centros de mando.
- Ralentiza ciclos de decisión al cortar cadenas de autorización y reacción.
- Apoya corredores de entrada y primeras oleadas al reducir la eficiencia de redes integradas.
Por qué el sistema se mantiene en Oriente Medio y cómo se despliega
El uso sostenido en Oriente Medio se explica por la experiencia acumulada en ese teatro, con unidades expedicionarias de Compass Call durante años en el área de responsabilidad del Mando Central. Esas unidades utilizaron instalaciones como Al Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, y participaron en ejercicios de gran escala que integraron a socios regionales bajo un esquema común de mando e intercambio táctico. Esa continuidad elevó la demanda interna del sistema.
La disponibilidad no depende de un único punto de apoyo, porque la Fuerza Aérea trasladó aeronaves entre bases de la región según necesidades operativas. En 2022, por ejemplo, movió dos EC-130H a Ali Al Salem, en Kuwait, con una lógica explícita de presencia y apoyo a la seguridad regional. La comunicación pública de ese despliegue se centró en sostener a socios y disuadir a adversarios mediante una presencia visible y flexible.

Esa flexibilidad logística encaja con una misión que exige muchas horas en estación, coordinación con centros de operaciones aéreas y un esquema de rotación capaz de mantener cobertura. La interferencia rara vez coincide con un solo episodio táctico, porque suele acompañar fases previas y posteriores de una operación. En términos operativos, el valor aparece cuando la plataforma aporta continuidad y cuando el resto de activos sincroniza maniobras con ventanas de degradación del adversario.
En campañas recientes, el EC-130H se vinculó con operaciones contra organizaciones armadas y con la protección de fuerzas aliadas sobre el terreno. En Irak y Siria, Compass Call se usó para negar mando y control a células que dependían de comunicaciones de oportunidad y de coordinación rápida. Ese enfoque priorizó la interrupción de la capacidad de dar órdenes, sincronizar movimientos y coordinar fuegos, incluso si el adversario conservó medios físicos y combatientes.
Qué unidades lo operan, qué transición avanza y qué explica febrero de 2026
La misión requiere una organización que entrene, mantenga y proyecte el sistema, y ese papel recae en el 55th Electronic Combat Group, con base en Davis-Monthan, Arizona. Ese grupo sostiene la disponibilidad de Compass Call y forma tripulaciones para misiones de información y ataque electrónico. Dentro de ese marco, escuadrones como el 43rd Electronic Combat Squadron operan la aeronave y preparan tripulaciones con un foco en degradar flujos de información.
El desgaste acumulado del EC-130H llevó a la Fuerza Aérea a abrir una transición hacia una plataforma más moderna. En agosto de 2024, el Mando de Combate Aéreo recibió su primer EA-37B Compass Call en Davis-Monthan para entrenamiento y planeamiento de misión. El reemplazo progresa hacia un reactor ejecutivo modificado, con mayor velocidad y un perfil de empleo distinto. La demanda operativa acumulada durante dos décadas mantuvo en servicio la flota heredada.

La reaparición del EC-130H en la ventana de febrero de 2026 encaja con un tipo de conflicto donde el control del espectro electromagnético pesa tanto como los aviones de ataque o la presencia naval. En esos días, Irán emitió avisos aeronáuticos ligados a lanzamientos de cohetes en el sur del país y elevó su nivel de preparación ante la tensión con Washington. En ese marco, Compass Call puede interferir comunicaciones de defensas y complicar respuestas rápidas.
El estado actual combina dos líneas simultáneas: la Fuerza Aérea conserva al EC-130H como recurso operativo y acelera la transición al EA-37B, mientras la dinámica regional vuelve a requerir interferencia y degradación de redes. En febrero de 2026, responsables estadounidenses describieron un calendario de preparación de fuerzas orientado a completar el dispositivo regional hacia mediados de marzo. En ese tipo de calendario, la plataforma de interferencia suele operar antes que la que ejecuta el primer lanzamiento.
