Republic Aviation diseñó el F-105 como un bombardero supersónico táctico, clave en Vietnam, capaz de volar a Mach 2 y portar armas nucleares.
El desarrollo del F-105 reflejó la doctrina nuclear táctica de EE. UU.
Concebido como un bombardero nuclear táctico, el F-105 Thunderchief comenzó su desarrollo en 1951 para sustituir al RF-84F Thunderflash. El proyecto fue liderado por Alexander Kartveli en Republic Aviation. Pensado para penetrar defensas enemigas a alta velocidad y baja altitud, debía portar una bomba nuclear internamente. Aunque en 1952 la USAF ordenó 199 unidades, esa cifra se redujo drásticamente un año después a solo 46 aviones debido al fin de la Guerra de Corea.
El diseño original exigió más potencia de la esperada, por lo que el motor Allison J71 fue reemplazado por el Pratt & Whitney J75. El primer prototipo, YF-105A, voló el 22 de octubre de 1955 con un motor J57 provisional. La USAF retomó el programa en 1954, y en 1956 ya volaba el segundo prototipo con el J75 definitivo, logrando velocidades supersónicas. En 1959, el general Joseph Moore alcanzó un récord de velocidad de 1,958.53 km/h en un F-105B, subrayando su rendimiento extremo.
Las versiones iniciales como el F-105B fueron equipadas con radar AN/APN-105 y sistemas de control MA-8, pensados para ataques nucleares con técnicas de lanzamiento en cabriolas. Sin embargo, su desarrollo estuvo plagado de contratiempos técnicos, cancelaciones parciales y rediseños constantes que retrasaron su entrada en servicio y limitaron el número inicial de unidades operativas.
La producción finalmente avanzó cuando la amenaza soviética impulsó la necesidad de bombarderos supersónicos tácticos. El Thunderchief demostró desde sus primeras pruebas su capacidad para misiones complejas, aunque con costos de mantenimiento elevados y características aerodinámicas exigentes.
El F-105D consolidó el rol de cazabombardero en operaciones convencionales
El F-105 entró en servicio en 1958 como el mayor caza monoplaza monomotor de la historia. Su diseño, con alas en flecha de 45 grados y una bahía interna de bombas de 15 pies, permitió superar Mach 2 en altura y operar cerca del suelo a gran velocidad. El motor J75-P-19W ofrecía 26,500 libras de empuje, y el armamento incluía un cañón M61 Vulcan de 20 mm más 14,000 libras de carga externa.
El modelo F-105D, introducido en 1959, fue la variante más numerosa con 610 unidades de las 833 totales. Incorporaba radar NASARR R-14A, aviónica todo tiempo y sistema de armamento AN/ASG-19 Thunderstick. Su cabina mejorada, con pantallas en cinta y excelente visibilidad, facilitaba la navegación y el ataque de precisión. No obstante, requería velocidades de despegue y aterrizaje superiores a los 370 km/h, lo que dificultaba las operaciones en pistas cortas.
Características clave del F-105 Thunderchief
- Velocidad máxima: Mach 2 (2,220 km/h)
- Alcance operativo: 1,500 millas (2,400 km)
- Techo de servicio: 50,000 pies (15,240 m)
- Motor: Pratt & Whitney J75-P-19W
- Armamento: M61 Vulcan de 20 mm + hasta 6,400 kg de bombas/misiles
- Versiones principales: F-105B, D, F (biplaza), G (Wild Weasel)

El F-105 era robusto, pero poco maniobrable, con una alta carga alar que lo hacía inferior en combate cerrado frente a cazas como el MiG-17. Sus frenos de aire en forma de pétalo y sus spoilers ofrecían cierto control a altas velocidades, pero no compensaban su agilidad limitada, un factor determinante en Vietnam.
Problemas técnicos iniciales, como fugas de combustible y sobrecalentamientos, fueron mitigados con el programa Safety Pack II de 1965, incorporando mejoras críticas en los sistemas de refrigeración y protección térmica antes del despliegue masivo en combate.
Vietnam consolidó su rol ofensivo, pero expuso sus vulnerabilidades
Durante la Guerra de Vietnam, el F-105 se convirtió en el principal avión de ataque de la USAF, especialmente en la Operación Rolling Thunder (1965–1968). Con base en Korat y Takhli (Tailandia), los F-105D llevaron a cabo más de 20,000 salidas, representando el 75% de las misiones de ataque en los primeros años de la guerra.
El 3 de abril de 1965, un grupo de 45 Thunderchiefs atacó el puente Thanh Hoa, evidenciando su capacidad para operaciones masivas. Sin embargo, las defensas norvietnamitas, equipadas con misiles SA-2 y artillería antiaérea, provocaron altas tasas de pérdida: 382 unidades derribadas, de las cuales 62 no fueron por fuego enemigo directo.
Pese a no ser un caza puro, el F-105 logró 27.5 victorias aire-aire, la mayoría contra MiG-17. Estas cifras incluyen 24.5 derribos con cañón y tres con misiles AIM-9 Sidewinder, un desempeño notable para un avión enfocado en bombardeo táctico.
Las limitaciones en agilidad y supervivencia llevaron a la USAF a acelerar el reemplazo progresivo del F-105 por modelos como el F-4 Phantom II y el F-111 Aardvark, más adecuados para misiones de ataque en entornos hostiles con alta densidad de fuego antiaéreo.
Las versiones Wild Weasel extendieron su operatividad hasta 1984
Para contrarrestar las defensas SAM norvietnamitas, se introdujeron variantes biplaza como el F-105F, adaptado al rol SEAD (Suppression of Enemy Air Defenses). Este modelo tenía 31 pulgadas adicionales de fuselaje para alojar a un segundo tripulante encargado del equipo electrónico.
El F-105G, basado en el F-105F, fue la versión final especializada en guerra electrónica y ataque a radares. Incorporaba misiles AGM-45 Shrike y contramedidas electrónicas. Permaneció en servicio hasta 1984, cuando fue sustituido por el F-4G Wild Weasel V.

En paralelo, el F-105D comenzó a retirarse a partir de 1970. Pese a sus logros, la combinación de pérdidas en combate y la evolución del entorno operacional redujo su viabilidad. Aun así, las variantes Wild Weasel dieron nueva vida al diseño, extendiendo su utilidad en escenarios altamente defendidos.
El F-105B también tuvo un paso fugaz por los Thunderbirds en 1964, aunque fue retirado tras un accidente fatal. Esta experiencia reflejó las limitaciones del modelo para maniobras acrobáticas complejas, pese a su impresionante velocidad y potencia.
El legado del Thunderchief permanece en la memoria de sus pilotos
Apodado “Thud” por su perfil sonoro y peso elevado, el F-105 fue tanto admirado por su potencia como criticado por sus exigencias operativas. Durante sus primeros años, requería hasta 150 horas de mantenimiento por cada hora de vuelo, una cifra que se redujo gracias al programa Project Optimize.
Con una autonomía de 1,500 millas y techo de servicio de 50,000 pies, el Thunderchief cumplió roles complejos con eficacia. Su robustez le permitió regresar a base incluso con daños graves, lo que generó respeto entre las tripulaciones que lo pilotaron en condiciones extremas.
A pesar de su retiro definitivo en 1984, el F-105 dejó una huella en la aviación militar estadounidense. Su historia refleja los desafíos tecnológicos y estratégicos de la era de la Guerra Fría, y su servicio en Vietnam definió la doctrina del bombardeo táctico supersónico frente a amenazas modernas.
El F-105 Thunderchief sigue siendo recordado como un avión icónico, cuya combinación de velocidad, poder ofensivo y resistencia operativa lo convirtió en un referente de su época, símbolo tanto de los avances como de las lecciones de la guerra aérea moderna.