Una operación de Estados Unidos en Caracas dejó un F-22 en Ceiba Puerto Rico para sostener la superioridad aérea durante la Operación Absolute Resolve.
Operación conjunta en Caracas con cobertura aérea hemisférica en 2026
En la madrugada del 2 de enero de 2026, una operación conjunta de Estados Unidos en Caracas combinó un componente de asalto terrestre con cobertura aérea y marítima a escala hemisférica. Al día siguiente, una imagen oficial de la Fuerza Aérea ubicó a personal técnico que revisaba un F-22 en Ceiba, Puerto Rico, tras acciones militares en Venezuela y en apoyo de la Operación Absolute Resolve, con el objetivo explícito de sostener la superioridad aérea durante la ejecución.
La Presidencia comunicó la captura de Nicolás Maduro y de Cilia Flores de Maduro y vinculó el operativo con procesos penales abiertos en Estados Unidos desde 2020. El Departamento de War describió meses de planeamiento y ensayo, con integración de fuerzas conjuntas, fuerzas de operaciones especiales y agencias de inteligencia, y consignó un elemento cuantitativo que define el tipo de empresa: más de 150 aeronaves de todo el hemisferio occidental despegaron en coordinación para cubrir a la fuerza de extracción en Caracas.
Otra comunicación institucional añadió que aeronaves y tripulaciones salieron de 20 bases en tierra y mar y que el operativo no registró bajas estadounidenses, con retorno seguro de las plataformas a sus instalaciones. La presencia del F-22 en Ceiba no funcionó como medio aislado, sino como parte de una arquitectura de control del espacio aéreo cuando una fuerza expedicionaria opera cerca de defensas y de aviación militar local.

La propia Fuerza Aérea define al F-22 como un caza de dominación aérea con aviación integrada, baja observabilidad y supercrucero, capaz de sostener misiones aire-aire y aire-tierra con carga interna para reducir firma, y con un paquete de sensores y fusión que permite detectar, identificar y comprometer amenazas antes de quedar expuesto. Esa ficha técnica fija además una cifra que condiciona el empleo: un inventario total de fuerza de 183 aeronaves a agosto de 2022, un volumen que empuja a reservar el sistema para episodios en los que el mando busca supremacía inmediata y margen de maniobra político-militar.
Características operativas clave del F-22 en misiones estratégicas
- Inventario total de 183 aeronaves a agosto de 2022.
- Despliegue rápido en 72 horas desde Alaska a CENTCOM en 2024.
- Más de 150 aeronaves en coordinación para operación en Caracas.
- Empleo en paquete con siete B-2, F-35 y F-15 en 2025.
Despliegues de F-22 en Medio Oriente contra amenazas rusas e iraníes
El mismo patrón aparece en Medio Oriente desde antes. El 14 de junio de 2023, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció el despliegue de F-22 a su área de responsabilidad desde el 94.º Escuadrón de Caza de Langley, Virginia, en respuesta a comportamiento cada vez más inseguro y poco profesional de aeronaves rusas en la región. El comunicado presentó el movimiento como demostración de capacidad para reubicar fuerzas y entregar potencia a aviso mínimo e indicó que la unidad integraría operaciones con fuerzas de coalición en tierra y en el aire.
En 2024, el empleo dejó constancia documental de otra característica que explica por qué la era del F-22 continúa: la combinación de alcance operativo, preparación y logística de baja huella. Una nota institucional de Joint Base Elmendorf-Richardson, Alaska, registró la llegada de F-22 al área de responsabilidad de CENTCOM el 8 de agosto de 2024 como parte de un cambio estratégico de postura ante amenazas de Irán y de grupos alineados con Irán.

La misma nota atribuyó el anuncio de ese despliegue al secretario de Defensa y lo vinculó con sistemas adicionales de defensa antiaérea y antimisiles. El texto fijó un hito operativo: el 90.º Escuadrón de Caza ejecutó el despliegue más rápido de F-22 para salidas de combate, con misiones dentro del teatro en 72 horas desde su salida de Alaska.
Esa cronología también detalló el trabajo cotidiano que suele quedar fuera de los comunicados de alto nivel y que, sin embargo, define la utilidad real del sistema. El parte describió patrullas contra sistemas aéreos no tripulados y contra misiles de crucero, distribuidas en cinco ubicaciones operativas del teatro, y describió el uso de tácticas de empleo ágil con un destacamento pequeño de F-22, personal y equipo mínimos, hacia naciones socias clave para sostener opciones flexibles.
Empleo estratégico de F-22 en paquetes combinados y continuidad operativa
En esa lógica, el F-22 actúa menos como una plataforma permanente de base fija y más como una capacidad de presencia intermitente que llega, opera, dispersa y vuelve, con dependencia explícita de reabastecimiento en vuelo y de cadenas de mantenimiento capaces de sostener su firma reducida y su disponibilidad. La culminación de esa utilidad, en términos de decisión estratégica, quedó consignada en documentos de 2025 que colocaron al F-22 dentro de un paquete de ataque combinado de máxima sensibilidad.
El 9 de julio de 2025, un texto oficial sobre una reunión en el Pentágono citó la Operación Martillo de Medianoche del 21 de junio de 2025 y atribuyó a CENTCOM el empleo conjunto de siete bombarderos furtivos B-2, F-22 y F-35 para infligir daños al programa nuclear iraní en Fordo, Natanz e Isfahán. En paralelo, una transcripción oficial del mismo día incluyó una descripción operacional más específica: el secretario de Defensa mencionó a pilotos de B-2 y a pilotos de F-35, F-22 y F-15 que acompañaron a los reabastecedores durante la ejecución, un dato técnico que ubica al F-22 como escolta y garante de la continuidad del corredor aéreo para los activos de apoyo.

La comparación entre los dos teatros—CENTCOM y el arco caribeño—muestra que el F-22 conserva un rol central cuando el Estado norteamericano necesita despejar incertidumbre en el aire para habilitar decisiones en tierra y mar. En Medio Oriente, la cadena documentada conecta despliegues reactivos ante riesgo de fricción con Rusia, una rotación acelerada por amenazas iraníes y un paquete de ataque contra infraestructura nuclear que demandó escolta a reabastecedores y control del espacio aéreo.
En Hispanoamérica, la documentación describe una operación de extracción nocturna en Caracas con cobertura de más de 150 aeronaves, la proyección desde bases en todo el hemisferio y el estacionamiento temporal de F-22 en Ceiba para sostener la superioridad aérea alrededor de un objetivo político-militar definido por la Casa Blanca.
La continuidad no depende de una nostalgia tecnológica, sino de una ecuación operativa que los propios documentos dejan ver: el F-22 aporta baja observabilidad, velocidad de crucero supersónica sin poscombustión, sensores integrados y carga interna para el primer tramo de una campaña, justo cuando los riesgos para bombarderos, reabastecedores y fuerzas especiales alcanzan su punto máximo.
Geografía y apariciones del F-22 en contingencias de control aéreo
Esa ecuación también explica la geografía de sus apariciones: el avión surge en ventanas acotadas, alrededor de contingencias que exigen control aéreo inmediato, y reaparece en bases que funcionan como nodos de proyección, desde Tampa como sede de CENTCOM hasta Ceiba como punto avanzado caribeño.

A inicios de febrero de 2026, el registro institucional más reciente sobre el F-22 en el hemisferio occidental sigue anclado en la secuencia de Absolute Resolve: una operación fechada el 2 de enero, una comparecencia presidencial el 3 de enero, una coordinación aérea descrita con cifras y una imagen de mantenimiento que sitúa a los Raptor en Puerto Rico como parte del dispositivo.
En paralelo, el archivo de 2023 a 2025 en el área de CENTCOM mantiene la línea de continuidad: despliegue, integración con coaliciones, patrullas contra amenazas aéreas y empleo en paquetes combinados de ataque y protección. La era del F-22, en los hechos consignados por las propias instituciones, no terminó; el sistema sigue apareciendo donde Estados Unidos define que la superioridad aérea constituye una condición previa para operar.
