Con tecnología de sigilo, sensores avanzados y armamento letal, el F-22 domina el combate aéreo más allá del alcance visual desde 2005.
Diseño furtivo, velocidad extrema y potencia de combate integrada
El Lockheed Martin F-22 Raptor representa la cúspide de la aviación militar de quinta generación. Con dimensiones de 62 pies de longitud, una envergadura de 44 pies con 6 pulgadas y un peso máximo al despegue de 83,500 libras, el Raptor combina capacidad táctica y sigilo avanzado. Desde su incorporación al servicio en 2005, ha sido considerado el estándar de superioridad aérea global, destacando frente a rivales como el Su-35 y el J-20.
Sus dos motores Pratt & Whitney F119-PW-100 entregan 35,000 libras de empuje cada uno, lo que permite al F-22 alcanzar velocidades sostenidas de Mach 1.5 sin necesidad de postquemadores. Esta capacidad, conocida como supercrucero, le otorga ventajas operacionales al reducir su firma térmica y aumentar su alcance operativo hasta 1,850 millas náuticas con tanques externos.
Gracias a un diseño angular recubierto con materiales absorbentes de radar, el Raptor presenta una sección transversal radar (RCS) de 0.0001 m², que lo vuelve casi invisible ante sistemas como el Nebo-M. Además, puede alcanzar una velocidad máxima de Mach 2.25 y operar a altitudes de hasta 65,000 pies, lo que refuerza su capacidad para actuar sin ser detectado.
La combinación de sigilo, velocidad y tecnología posiciona al F-22 como un elemento clave en escenarios donde la detección temprana y el ataque a distancia marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Datos técnicos clave del F-22 Raptor en combate aéreo
- Velocidad máxima: Mach 2.25 (aprox. 1,500 mph)
- Alcance: 1,850 millas náuticas con tanques externos
- Sigilo: RCS de 0.0001 m², casi indetectable por radar
- Armamento: seis AIM-120D, dos AIM-9X, un cañón M61A2
- Altitud máxima operativa: 65,000 pies
- Radar: AN/APG-77 AESA, con detección de más de 240 km
Capacidad ofensiva del F-22 en combate aire-aire y aire-tierra
En operaciones aire-aire, el F-22 despliega una bahía interna de armas que incluye seis misiles AIM-120D AMRAAM, con un alcance de 180 km, y dos AIM-9X Sidewinder, de 40 km. Además, integra un cañón M61A2 Vulcan de 20 mm con 480 proyectiles, lo que le otorga capacidad de combate en corto alcance si es necesario.
Su radar AN/APG-77 AESA detecta objetivos a más de 240 km, y el sistema de guerra electrónica AN/ALR-94 rastrea emisiones enemigas hasta a 250 millas. Esta fusión de sensores activos y pasivos proporciona al piloto una visión total del entorno aéreo, proyectada en el casco JHMCS que permite dirigir misiles con la mirada.
Según el general John Jumper en 2006, esta tecnología permite al piloto del F-22 “ver primero, disparar primero y matar primero”. En ejercicios como Red Flag 2017, el Raptor obtuvo una tasa de victoria de 30:1 en combate BVR, sin haber sido derrotado en ningún escenario real bajo estas condiciones.

La versatilidad del Raptor también se demuestra en su rol aire-tierra. Puede transportar hasta 2,000 libras de municiones internas, incluyendo JDAM de 1,000 libras y bombas GBU-39 SDB de 250 libras, sin comprometer su sigilo. Esta doble capacidad le permite adaptarse a distintos tipos de misiones sin cambiar su configuración esencial.
Interoperabilidad como nodo aéreo de comando y control
El Raptor no solo combate, sino que también coordina. Su arquitectura de aviónica, en constante actualización, lo convierte en un centro de mando en el aire. Puede integrar información en tiempo real proveniente de plataformas como el E-8C JSTARS y drones RQ-4 Global Hawk mediante redes seguras de la Fuerza Aérea de EE. UU.
En 2014, unidades F-22 desplegadas en Al Dhafra, Emiratos Árabes Unidos, guiaron ataques contra posiciones de ISIS utilizando bombas GBU-39, demostrando su capacidad para realizar misiones de ataque indirecto con apoyo de sensores externos.
La integración de nuevas tecnologías, como el sistema Open Systems Architecture, permitirá que el Raptor reciba video en tiempo real desde MQ-9 Reaper y los controle directamente. Esta evolución lo proyecta como una plataforma central en la coordinación táctica de múltiples vectores de ataque.
Con esta interoperabilidad, el F-22 fortalece su rol como “quarterback aéreo”, permitiendo una toma de decisiones rápida y basada en inteligencia compartida con otras unidades del espacio aéreo operacional.

Flexibilidad táctica y evolución frente a nuevas amenazas
En escenarios como Siria, el Raptor amplió su rol después de neutralizar amenazas aéreas, proporcionando apoyo a fuerzas terrestres con ataques de precisión. Esta capacidad de adaptación confirma su utilidad más allá del combate aire-aire convencional.
En 2023, un F-22 derribó un globo espía chino con un AIM-9X a 60,000 pies sobre Carolina del Sur, lo que demostró su capacidad para realizar misiones no convencionales con precisión quirúrgica, incluso en tareas de vigilancia y respuesta rápida.
Actualmente, existen solo 183 unidades operativas del F-22, cada una con un costo de producción de $143 millones. A pesar de su número limitado, sigue siendo un componente esencial de la estrategia aérea estadounidense.
Durante el ejercicio Northern Edge 2021, el Raptor integró datos de un E-3 Sentry y ejecutó un ataque simulado contra 20 objetivos sin ser detectado. El software Increment 3.2B, incorporado en 2022, mejoró la precisión del misil AMRAAM, reforzando su papel dominante en entornos de alta amenaza.