El reportaje examina por qué, en licitaciones recientes de cazas ligeros o medios, varias fuerzas aéreas han considerado al Saab Gripen E/F una alternativa real al Lockheed Martin F-16 en sus variantes modernas (Block 50/52 y, en especial, F-16V/Block 70/72).
El foco es la competencia directa entre ambos modelos y los factores que determinan decisiones de compra más allá del desempeño técnico, entre ellos la economía del ciclo de vida, la infraestructura necesaria, la interoperabilidad, la dimensión política y la participación industrial. La selección de Colombia del Gripen E/F frente al F-16 y al Rafale en 2025 incrementó la atención sobre esta comparación en América Latina.
El F-16 nació como caza ligero multipropósito de la Guerra Fría, con diseño orientado a producción numerosa y a un abanico amplio de misiones aire-aire y aire-superficie. La familia Block 70/72 —denominada comercialmente F-16V— incorpora aviónica y sensores de última generación sobre una célula difundida entre más de dos docenas de usuarios. Lockheed Martin mantiene la producción en Greenville (Carolina del Sur) y un flujo de pedidos con nuevas ventas y modernizaciones para numerosos países, lo que refuerza su continuidad logística.
El Gripen surgió como respuesta sueca a un concepto operativo definido: dispersión de aeronaves por la geografía nacional y sostenimiento desde tramos de carretera y aeródromos pequeños, con equipos de tierra poco numerosos y tiempos de alistamiento breves. Saab publica que el Gripen puede reabastecer y rearmar en torno a diez minutos con cinco técnicos y operar desde carreteras preparadas de unos centenares de metros. Esta configuración reduce la dependencia de grandes bases y condiciona su mantenimiento con accesos amplios, tiempos cortos de sustitución de componentes y manuales orientados a personal con formación generalista.

En planta motriz, el Gripen E integra un turbofán General Electric F414 (versión 39E/39G). Los F-16 modernos emplean, según cliente, la familia Pratt & Whitney F100 o General Electric F110. Este dato afecta la logística, los acuerdos de exportación y la vida de los motores. En el caso del F-16 para Eslovaquia, la notificación oficial incluyó la opción de motores F110 o F100. El Gripen, al incorporar un motor de origen estadounidense, queda sujeto a autorizaciones de exportación de Estados Unidos y a su soporte asociado, por lo que ambos programas operan bajo marcos regulatorios comparables en ese aspecto.
Las cabinas de ambos modelos cumplen estándares contemporáneos: controles HOTAS, pantallas multifunción a color, presentador HUD y cascos con mira integrada. El F-16V ofrece el casco JHMCS II. El Gripen integra el sistema Cobra con simbología y puntería que complementan la fusión de sensores. Estas interfaces reducen la carga de trabajo y permiten empleo ágil de armamento aire-aire de guía infrarroja y de designación aire-suelo.
En aviónica y sensores, núcleo de la comparación, la atención se concentra en radares AESA, guerra electrónica, enlaces de datos y fusión de sensores. El F-16V equipa el radar AN/APG-83 SABR de Northrop Grumman, un AESA multifunción con modos aire-aire y aire-superficie avanzados, altas tasas de actualización y resistencia mejorada frente a contramedidas. En modernizaciones y unidades nuevas, el F-16V incorpora mejoras de misión y, en los Block 70/72, el conjunto de autoprotección Viper Shield de L3Harris, con receptores de alerta, contramedidas electrónicas y dispensadores integrados.
El Gripen E/F combina el radar AESA Raven ES-05 de Leonardo con antena reposicionable y ±100° de campo de exploración total. Esta prestación amplía la cobertura sin requerir maniobras pronunciadas y mantiene enlaces de guiado a misiles tras el lanzamiento cuando el ángulo lo exige.

El sistema añade el sensor infrarrojo de búsqueda y seguimiento Skyward-G, que permite detección y seguimiento pasivos de objetivos aéreos, marítimos o terrestres y aporta ventajas en entornos con baja probabilidad de interceptación del radar. La arquitectura Arexis de guerra electrónica incorpora receptores de amplio ancho de banda, memoria digital de radiofrecuencia y transmisores AESA con tecnología de nitruro de galio, en configuración interna y en vaina de ataque electrónico (EAJP) para degradar radares de defensa antiaérea.
En enlaces de datos, ambos cazas emplean Link-16 para operaciones combinadas. Saab, además, resalta su enlace táctico propio (TIDLS) para compartir posición, designación y estado entre Gripen, con interoperabilidad declarada con estándares OTAN. Los despliegues y ejercicios conjuntos con F-16 dentro del sistema integrado de defensa antiaérea de la Alianza han demostrado compatibilidad de procedimientos.
La compatibilidad de armamento influye de forma directa en la percepción de rivalidad. El F-16 integra de forma estándar los misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM y AIM-9X, junto con un catálogo amplio de municiones guiadas aire-superficie; algunas variantes nacionales utilizan IRIS-T. El Gripen E/F integra el Meteor de MBDA para combate más allá del alcance visual (BVR) y misiles de corto alcance como IRIS-T; también puede integrar AMRAAM cuando el cliente lo solicita. Brasil, usuario del Gripen, contrató IRIS-T y Meteor para su F-39, y Saab ha documentado lanzamientos de certificación del Meteor con el Gripen E. Esta flexibilidad —con armas europeas y estadounidenses— permite a los clientes diversificar proveedores y licencias.

Los regímenes de autorización condicionan plazos y disponibilidad de capacidades. La exportación de armamento de origen estadounidense incorpora monitoreo de uso final y controles de retransfers (programas Blue Lantern y Golden Sentry). Suecia gestiona sus propias licencias, pero el contenido estadounidense del Gripen —motor F414 y otros componentes— requiere aprobaciones de Washington. En consecuencia, la independencia regulatoria del Gripen no es total y la del F-16 está sujeta al marco habitual de Estados Unidos.
El costo del ciclo de vida constituye un argumento central del Gripen en concursos. Datos comparables de hora de vuelo de fuentes oficiales estadounidenses muestran que el F-16C registró en el año fiscal 2024 una tarifa reembolsable de operación y mantenimiento por hora alrededor de 22.000 dólares según el compendio del Departamento de Defensa para usuarios externos; en 2023, la cifra fue inferior por ajustes presupuestarios.
Aunque esta tarifa no equivale al costo por hora interno de cada fuerza, ofrece una referencia pública homogénea. En la evaluación de Eslovaquia, la Oficina Suprema de Auditoría (NKÚ) indicó en 2023 que el ministerio de Defensa no demostró que los costos de explotación del F-16 fuesen inferiores a los del Gripen y señaló subestimaciones del costo total del ciclo de vida en la documentación de la adquisición. Estas observaciones refuerzan la necesidad de comparar costos con metodologías equivalentes.

Los requisitos de infraestructura y el concepto de operación introducen diferencias adicionales. El Gripen se diseñó para operar desde carreteras y aeródromos austeros, con tolerancia a equipos de tierra reducidos y con tiempos de alistamiento breves, según documentación y campañas de Saab. El F-16, pese a su configuración monomotor de dimensiones contenidas, opera de forma típica desde bases con instalaciones estándar OTAN —pistas, hangares, talleres y abastecimiento— y con cadenas de mantenimiento establecidas. La base de usuarios del F-16 facilita el soporte logístico, mientras que el enfoque sueco prioriza dispersión y resiliencia de base.
La interoperabilidad y la pertenencia a una base de usuarios numerosa influyen en las compras. El F-16 acumula más de 4.600 aparatos producidos y una comunidad de más de 25 países, con cadenas de suministro, entrenamiento y repuestos consolidadas y procesos de modernización estandarizados. Estas condiciones reducen riesgos percibidos e impulsan la integración inmediata en coaliciones. El Gripen E/F, con menos usuarios, ofrece arquitectura abierta, actualizaciones de software frecuentes y paquetes de soporte adaptados, según su fabricante.
En la dimensión política y estratégica, la elección del F-16 suele asociarse a un alineamiento más estrecho con Estados Unidos, con acceso a entrenamiento, doctrina y apoyo, además de compromisos de uso final y autorizaciones en futuras transferencias. El Gripen, de origen sueco y con socios europeos, se vincula a cooperación industrial y tecnológica en ese ámbito, con implicaciones políticas diferentes. La compra de 24 F-16 usados por Argentina en 2024 ilustró la decisión de integrarse a la comunidad de operadores del F-16. La decisión de Colombia por el Gripen en 2025 se vinculó a un paquete de compensaciones y participación tecnológica orientado a desarrollar capacidades locales.

La transferencia tecnológica y la participación industrial constituyen un apartado donde el Gripen ha presentado propuestas competitivas. El contrato FX-2 de Brasil (2014) incluyó desarrollo, producción, montaje final local y un programa extenso de transferencia tecnológica liderado por Saab y Embraer, con cronograma de cooperación a diez años. Suecia y Brasil destacaron la inauguración de la línea de producción del Gripen E en Gavião Peixoto en 2023 y la entrega gradual de aeronaves a la Fuerza Aérea Brasileña, con creación de empleo y fortalecimiento de capacidades industriales locales. El F-16 ha ofrecido producción bajo licencia en países seleccionados y participación en modernizaciones; sin embargo, los marcos de transferencia han sido más restrictivos que los del programa brasileño del Gripen.
El historial de licitaciones con competencia directa o comparable aporta referencias útiles. Eslovaquia optó en 2018 por el F-16 Block 70/72 tras evaluar coste, capacidades y plazos; la documentación pública de Estados Unidos situó el paquete en unos $2.910 millones con radar AESA y soporte. Finlandia, en el programa HX, eligió el F-35 en 2021; el Gripen E/F fue finalista y presentó transferencia tecnológica y un paquete de guerra electrónica. En América Latina, Colombia se decantó por el Gripen E/F en 2025 frente a F-16 y Rafale. En cada decisión intervinieron precio total, cronogramas de entrega, alineamientos políticos, interoperabilidad y contrapartidas industriales.
Las valoraciones de pilotos y expertos suelen destacar la conciencia situacional y la carga de trabajo en cabina. Publicaciones especializadas señalan que el Gripen E prioriza supervivencia, letalidad, disponibilidad y asequibilidad, con el binomio radar AESA-IRST y un sistema de misión centrado en fusión de sensores. En el F-16V, la incorporación del APG-83 y las suites de autoprotección modernizadas se describen como elementos clave para mantener la vigencia del modelo. Estos aspectos aparecen en ensayos, entrevistas y demostraciones de la industria.

Respecto al futuro de ambos programas, el F-16 dispone de un plan de modernización y de extensión de vida estructural (SLEP) que permite operar células Block 40/52 hasta 12.000 horas de vuelo, con actualizaciones de radar, aviónica, guerra electrónica y cabina en ejecución o planificación para la Guardia Nacional Aérea y clientes internacionales. El Gripen E/F se apoya en una arquitectura de software abierta, actualizaciones incrementales de sensores, integración de nuevas armas y la familia Arexis de guerra electrónica, con una versión en vaina para ataque electrónico que ya realizó vuelos de prueba.
En América Latina, el contexto regional muestra opciones diferentes según necesidades y alianzas. Brasil avanza en la incorporación y producción del Gripen E con Embraer. Chile, usuario de F-16 desde hace dos décadas, contrató en 2023 la modernización de 36 aparatos para mantener interoperabilidad y vigencia. Argentina firmó en 2024 por 24 F-16 procedentes de Dinamarca. Colombia seleccionó en 2025 el Gripen E/F con un contrato que incluye compensaciones industriales y programas tecnológicos. La geografía, los presupuestos, la interoperabilidad con socios y la disponibilidad de entregas han constituido variables decisivas en cada caso.
Los riesgos, críticas y controversias han afectado a ambos programas. En Suecia, la Oficina Nacional de Auditoría (Riksrevisionen) informó en 2023 sobre retrasos y desafíos presupuestarios en el JAS 39E, con impacto en cronogramas de introducción en servicio. En el entorno del F-16V, retrasos derivados de cadenas de suministro afectaron entregas a Taiwán, según comunicados de la empresa y medios internacionales. En las adquisiciones, auditorías nacionales han exigido estudios completos del costo del ciclo de vida y comparativas con alternativas, como evidenció el caso eslovaco.
En el mercado de cazas de cuarta y 4,5 generación, la competencia entre Gripen E/F y F-16V coexiste con ofertas como Rafale, Eurofighter o las familias derivadas del Su-27/30, además del avance hacia plataformas de quinta generación. Finlandia adjudicó el HX al F-35 por un paquete tecnológico y logístico concreto, lo que indica que la decisión incluye el conjunto de soporte y el ciclo de vida. En ese marco, el F-16 mantiene referencia por su base de usuarios y su madurez logística, mientras que el Gripen E/F constituye una alternativa sólida cuando la combinación de aviónica avanzada, costos de operación contenidos, flexibilidad de armamento y propuestas de transferencia tecnológica tiene un peso determinante en la evaluación.
