Diseñado por Grumman, el F6F Hellcat transformó el combate aéreo naval y superó al Zero japonés con potencia, blindaje y facilidad operativa.
Grumman diseñó el Hellcat para reemplazar al F4F Wildcat
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Grumman F6F Hellcat se consolidó como uno de los cazas más influyentes, particularmente en el Teatro del Pacífico. Su combinación de potencia, resistencia y un diseño centrado en la funcionalidad le permitió asegurar la supremacía aérea para las fuerzas estadounidenses. Este caza embarcado no solo mejoró notablemente respecto al F4F Wildcat, su antecesor, sino que se convirtió en el principal contrapeso al Mitsubishi A6M Zero, avión japonés que había dominado los cielos en los primeros años de la guerra.
Desde antes del ingreso formal de Estados Unidos al conflicto, Grumman ya desarrollaba un nuevo modelo para enfrentar la amenaza aérea japonesa. A partir de 1938, la compañía avanzó con una propuesta que reemplazara al Wildcat, cuyas limitaciones fueron evidentes tras el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941. La Marina estadounidense firmó un contrato con Grumman el 30 de junio de 1941 para la construcción del prototipo XF6F-1, que voló por primera vez el 26 de junio de 1942, equipado con un motor Wright R-2600 de 1,700 caballos.
Un acontecimiento clave permitió acelerar el desarrollo del Hellcat. El 10 de julio de 1942, las tropas estadounidenses capturaron un Zero intacto en Akutan. El análisis técnico de esta aeronave enemiga facilitó mejoras en el diseño del nuevo caza. Así, el segundo prototipo, el XF6F-3, recibió el motor Pratt & Whitney R-2800 de 2,000 caballos, utilizado también por el Corsair y el Thunderbolt. El cambio permitió un rendimiento superior en un 25% respecto al modelo inicial, complementado con un fuselaje robusto y preparado para operar desde portaaviones.
En marzo de 1943, el Hellcat fue declarado apto para el combate y debutó oficialmente el 1 de septiembre de ese año, al derribar un hidroavión japonés desde el USS Independence. Sin embargo, su eficacia se evidenció el 23 de noviembre sobre Tarawa, donde los Hellcat eliminaron 30 Zeros con la pérdida de solo una unidad propia. Su facilidad de manejo desde portaaviones, gracias a un tren de aterrizaje amplio y alas de gran superficie, lo convirtió en una herramienta fiable. Armado con seis ametralladoras calibre .50 y un blindaje de 212 libras, también ofrecía una autonomía de 1,680 kilómetros, adecuada para misiones extensas.
Impacto del Hellcat en la guerra aérea entre 1943 y 1945

Una vez desplegado de forma masiva, el Hellcat tuvo un papel decisivo en el control aéreo del Pacífico. Entre 1943 y 1945, estos cazas realizaron 66,530 salidas de combate, de las cuales el 94% partieron desde portaaviones. Esta cifra representó el 45% de todas las misiones de caza ejecutadas por la Marina durante la guerra. El Hellcat logró destruir 5,163 aviones enemigos, lo que significó el 56% de todas las victorias aéreas navales estadounidenses.
Con una proporción de derribos de 19 a 1, el Hellcat se convirtió en el caza naval más efectivo de la guerra. Contra el Zero japonés, logró una ventaja aún mayor, con una tasa de 13 a 1. Su velocidad máxima de 620 km/h lo favorecía en combates a gran altitud y en picadas, aunque el Zero seguía teniendo mayor maniobrabilidad en velocidades bajas. Los pilotos estadounidenses adoptaron tácticas que evitaban enfrentamientos cerrados, sacando provecho del poder y la resistencia del Hellcat.
Datos clave sobre el desempeño del F6F Hellcat en la guerra
- 66,530 misiones realizadas por Hellcats entre 1943 y 1945, principalmente desde portaaviones.
- 5,163 aviones enemigos derribados por F6F Hellcats, el 56% del total logrado por la Marina.
- Relación de derribos de 19 a 1; frente al Zero japonés, la ventaja fue de 13 a 1.
- Autonomía de vuelo de 1,680 km y velocidad máxima de 620 km/h en combate.
La batalla del Mar de Filipinas, el 19 de junio de 1944, marcó uno de los puntos más altos del desempeño del Hellcat. En este enfrentamiento, conocido como “The Great Marianas Turkey Shoot”, los pilotos estadounidenses, en su mayoría a bordo de Hellcats, derribaron 368 aviones japoneses en unas pocas horas. Este ataque aéreo masivo desmanteló el poder aéreo naval del Japón.
Casos como el del teniente Alex Vraciu, quien abatió seis aviones en un solo día, y el comandante David McCampbell, con nueve derribos el 24 de octubre de 1944 en el Golfo de Leyte, evidencian la combinación de habilidad de los pilotos y efectividad del Hellcat. Durante esa misma jornada, el alférez Roy Rushing eliminó otros seis aviones enemigos.
Estos logros individuales reflejan el rendimiento del Hellcat como plataforma de combate superior. Su velocidad, potencia de fuego y resistencia permitieron a los pilotos enfrentar formaciones enemigas numerosas sin comprometer la eficacia ni la seguridad operativa.
El F6F-5 mejoró su capacidad para ataques contra objetivos terrestres

Con la llegada de la versión F6F-5 en 1944, se expandieron las funciones del Hellcat. Esta variante integró un motor R-2800-10W con inyección de agua que elevó su potencia a 2,200 caballos. Gracias a este aumento, el avión pudo transportar hasta 2,000 libras de bombas o seis cohetes HVAR de 127 mm. Algunas unidades también se modificaron con cañones de 20 mm en lugar de dos ametralladoras para mejorar la potencia ofensiva.
Durante la guerra, los Hellcat lanzaron un total de 6,503 toneladas de bombas, apoyando principalmente operaciones terrestres y desembarcos en el Pacífico. Este nuevo rol complementó su dominio en combate aéreo y reforzó su reputación como avión multifuncional. La versatilidad operativa del F6F aumentó su valor estratégico.
Además de las mejoras armamentísticas, se desarrollaron subvariantes especializadas. El F6F-3N y F6F-5N incorporaron radares AN/APS-6 para operaciones nocturnas, mientras que el F6F-5P se adaptó para reconocimiento fotográfico mediante la instalación de cámaras en el fuselaje. Estas modificaciones permitieron al Hellcat cubrir una amplia gama de misiones en condiciones variadas.
Gracias a estas adaptaciones, el avión se convirtió en una plataforma integral capaz de cubrir combate aéreo, bombardeo, apoyo terrestre, vigilancia y misiones nocturnas. Esta multifuncionalidad consolidó su presencia en los portaaviones de la Marina durante los últimos años de la guerra.
Producción masiva y uso internacional del Hellcat durante la guerra
La capacidad industrial estadounidense también fue clave para el éxito del Hellcat. Entre 1942 y 1945, Grumman construyó 12,275 unidades en su planta de Bethpage, Nueva York, a un ritmo elevado que permitió una rápida distribución en los portaaviones. Este volumen de producción permitió sustituir al Wildcat y complementar al Corsair, que presentaba dificultades iniciales para operar desde cubierta.

El programa Lend-Lease permitió transferir 1,263 Hellcats a la Royal Navy, donde se emplearon en teatros como Noruega, el Mediterráneo y Asia. Bajo el nombre temporal de “Gannet”, pronto fue renombrado como Hellcat por los británicos. En esas campañas, los pilotos británicos derribaron 52 aviones enemigos adicionales.
Tras la guerra, el Hellcat fue retirado rápidamente de las fuerzas de combate. Los últimos F6F-5N continuaron en servicio hasta 1954, principalmente en funciones de caza nocturno. Su lugar fue ocupado por nuevos modelos como el F8F Bearcat, que representaban la siguiente generación de cazas embarcados.
A pesar de su retirada, el legado del Hellcat perdura. Convirtió en ases a 306 pilotos y logró una combinación de simpleza operativa, resistencia y poder que lo distinguió como una de las máquinas más efectivas de la guerra. De las unidades construidas, solo 25 sobreviven hoy, y siete aún pueden volar, preservando el recuerdo de un avión que definió la guerra aérea en el Pacífico.