La flota de bombarderos invisibles B-2 Spirit de los Estados Unidos ha vuelto a surcar los cielos, tras un periodo de hibernación obligada por motivos de seguridad, originado por un incidente de combustión en una de estas aves de acero.
El renacer del fénix: Despegue del B-2 postincendio
El último cuarto del año pasado, Missouri se convirtió en el escenario de una vorágine de fuego, al consumirse uno de los bombarderos invisibles más temibles en suelo terrestre. El General Thomas Bussiere, guardián de la espada del Mando de Ataque Global de la Fuerza Aérea, liberó finalmente a estas águilas de metal de su nido de inactividad, reanudando sus vuelos el lunes.

Aún envuelta en el velo de la incertidumbre, la causa exacta del incendio continúa sin descubrirse. Tampoco se ha revelado si se han realizado ajustes en la flota después de este desafortunado incidente.
“Optamos por la prudencia, evaluando posibles problemas de seguridad con minuciosidad dentro de la flota durante el parón de seguridad”, afirmó Brus Vidal, el portavoz de la Fuerza Aérea, despejando así cualquier sombra de duda sobre la idoneidad de la decisión de retomar los vuelos.
Misterios y silencios: La Fuerza Aérea y el B-2 incendiado
La Fuerza Aérea se mantiene con los labios sellados, al ser interpelada acerca de la naturaleza de los problemas encontrados con la flota y la situación actual de la aeronave siniestrada. La información es “privilegiada”, sentencia Vidal, quien añadió que la Junta de Investigación de Aeronaves emitirá un informe en un futuro aún no determinado.

El B-2, que hizo temblar el suelo de Missouri con su aterrizaje forzado y posterior incendio, yace en silencio, ¿estará también él listo para volar nuevamente?
La sargento mayor Beth Del Vecchio, confirmó que no hubo bajas tras el incidente, dejando a la tragedia desprovista de un coste humano.
Impacto y relevancia: La flota B-2 en el ajedrez militar
Con solo 20 bombarderos B-2 engalanando la flota de la Fuerza Aérea, cada uno de estos gigantes del aire representa una valiosa pieza en el tablero estratégico militar, cuyo coste supera los mil millones de dólares. Un único B-2 fuera de servicio puede generar un hueco considerable en las operaciones de bombardeo.
La pista de la base aérea de Whiteman, Missouri, alojó al B-2 siniestrado durante 11 días, en una inusitada estampa que sirvió de recordatorio de la vulnerabilidad de estas titánicas máquinas.

Tras el imprevisto incidente de combustión de un B-2, la flota fue puesta en receso de seguridad, lo que generó un suspense en las alturas. Estos bombarderos son un elemento esencial en la tríada nuclear estadounidense, que también integra misiles balísticos terrestres y submarinos atómicos acuáticos.
El pulso de la flota: Las operaciones en tiempos de crisis
La flota mantuvo su latido vital durante la pausa de seguridad. “Nuestra capacidad para ejecutar nuestra misión jamás peligró: La flota de B-2 pudo seguir volando misiones a las órdenes del mandatario estadounidense o en apoyo de la Autoridad de Mando Nacional”, aseguró Vidal. “Aunque la pausa de seguridad de la flota de B-2 ha concluido oficialmente, nuestra capacidad de disuasión nuclear y de ataque de largo alcance nunca estuvo en duda”.

El antecedente directo del incidente incendiario se remonta a septiembre de 2021, cuando un B-2 se deslizó fuera de la pista en Whiteman, sin dejar heridos ni fuego. El Mando de Ataque Global de las Fuerzas Aéreas develó más detalles de este incidente en marzo de 2022.
El Espíritu de Georgia: Crónica de un tropiezo
El B-2 implicado en dicho deslizamiento, asignado al 393.º Escuadrón de Bombarderos de la 509.ª Ala de Bombarderos de Missouri, ostentaba el nombre de Espíritu de Georgia. Una fotografía del desastre recorrió las redes sociales, exhibiendo el estremecedor panorama de la gigantesca aeronave desplomada en tierra, con su tren de aterrizaje aparentemente colapsado.
El informe subrayó que los daños al avión rondaban los 10 millones de dólares, aunque se requeriría una revisión más rigurosa. Según el coronel de la Fuerza Aérea Robert Cocke, presidente de la junta de investigación, el accidente probablemente se debió a que los resortes de los eslabones de bloqueo del tren de aterrizaje no brindaron suficiente presión para mantener la posición de bloqueo.
El futuro está en el aire: El advenimiento del B-21 Raider

La Fuerza Aérea presentó su flamante bombardero, el B-21 Raider, el año pasado. Este titán del cielo es el primer avión de bombardeo nuevo en la flota militar estadounidense en más de tres décadas y pretende eventualmente reemplazar al B-2.
El Pentágono planea fabricar 100 B-21, superando en número las flotas combinadas de B-2 y B-1B Lancer de la Fuerza Aérea, con un coste unitario medio por bombardero de casi 700 millones de dólares, de acuerdo con una hoja informativa del servicio.