El 19 de enero abrió DIMDEX 2026 en Doha. General Atomics presentó el MQ-9B SeaGuardian, con foco en armamento, precisión y disuasión marítima para Qatar.
SeaGuardian en DIMDEX: propuesta de armamento y efectos de disuasión
DIMDEX 2026 abrió el 19 de enero en el Centro Nacional de Convenciones de Qatar, con la meta de sostener su papel como foro de seguridad marítima y negociaciones de defensa. En ese marco, General Atomics Aeronautical Systems presentó una configuración del MQ-9B SeaGuardian, orientada al interés de Qatar en un sistema aéreo no tripulado marítimo, armado y de autonomía prolongada, con énfasis en armamento, precisión de ataque y efectos sobre la disuasión en el Golfo.
El componente principal del conjunto propuesto para Qatar corresponde al armamento vinculado a la notificación de Venta Militar Extranjera de Estados Unidos: 110 misiles AGM-114R2 Hellfire II, municiones de instrucción inertes cautivas M36E9 y lanzadores cuádruples M299 para transporte y empleo. La variante R2 pertenece a la familia Hellfire Romeo, un misil guiado por láser semiactivo optimizado para empleo multipropósito contra vehículos, embarcaciones pequeñas, puntos fortificados y objetivos sensibles al tiempo.
En ese perfil, el control del daño colateral resulta determinante en el plano político y en el operativo. Integrado en un MQ-9B, el Hellfire permite una secuencia completa desde la detección y el seguimiento hasta el ataque por la misma plataforma, sin necesidad de la llegada de aeronaves de combate ni de la aproximación de unidades navales para abrir fuego, lo que acorta tiempos de respuesta ante incidentes en el mar.
La propuesta no se reduce a vigilancia persistente sobre el mar. El acento recae en la carga de armamento de la aeronave, en su capacidad de ataque de precisión y en los efectos posibles sobre condiciones habituales de disuasión en el Golfo y su impacto operacional. Ese enfoque define un sistema marítimo no tripulado que asume misiones de efecto, además de exploración, con un paquete de armas que busca atraer a Doha.
Puntos clave del inventario y la plataforma SeaGuardian
- 110 misiles AGM-114R2 Hellfire II, municiones M36E9 inertes cautivas y lanzadores cuádruples M299.
- 300 bombas BLU-111 de 500 libras y 200 kits de cola KMU-572 Joint Direct Attack Munition.
- 100 grupos aerodinámicos MXU-650 y 100 grupos de control por computadora MAU-169 para GBU-12 Paveway II.
- Nueve puntos de anclaje externos, 4.750 libras externas y 800 internas, más de 30 horas de autonomía, techo superior a 40.000 pies y alcance mayor de 5.000 millas náuticas.
- Valor estimado del paquete: aproximadamente $1.960 millones.
JDAM y empleo de bombas de 500 libras para ataque de precisión
Dentro de la solicitud de Qatar, el inventario de bombas transforma al SeaGuardian desde una plataforma centrada en exploración marítima hacia un medio con ataque de precisión y efectos graduables. La petición incluye 300 bombas de propósito general BLU-111 de 500 libras y 200 kits de cola KMU-572 Joint Direct Attack Munition, que convierten esos cuerpos no guiados en municiones asistidas por GPS aptas para todo tiempo, designadas como GBU-38.
Cuando incorporan un buscador láser terminal, esas municiones se designan como Laser JDAM GBU-54. El sensor de blancos iluminados por láser DSU-38 citado en la notificación habilita ese modo terminal, lo que abre la opción de atacar objetivos en movimiento, incluidas lanchas rápidas que operan dentro de rutas marítimas congestionadas y zonas saturadas de tráfico, con la precisión que exigen escenarios cercanos a infraestructura crítica en el litoral de Qatar y en su entorno operativo.
Las espoletas FMU-139D/B y otros componentes relacionados también resultan relevantes, porque definen el modo de funcionamiento y los márgenes de seguridad. Las opciones van desde detonación de contacto para objetivos expuestos hasta configuraciones con retardo contra estructuras ligeras, con parámetros que permiten ajustar efectos sobre el blanco y reducir riesgos, en consonancia con los requisitos políticos y operativos asociados a escenarios costeros concurridos y de alta densidad de tráfico marítimo.
Con ese conjunto, el SeaGuardian adquiere una capacidad sostenida de ataque de precisión sobre el mar y zonas litorales, con graduación de efectos y empleo en todo tiempo. La combinación de GBU-38 y GBU-54 añade flexibilidad para asignar blancos con base en condiciones meteorológicas, movimiento del objetivo y sensibilidad política, dentro de un marco que prioriza control del daño colateral y continuidad de operaciones sobre rutas marítimas esenciales para Qatar.
Paveway II como alternativa láser para objetivos de aparición breve
La tercera vía de ataque corresponde a Paveway II, solicitada como 100 grupos aerodinámicos MXU-650 y 100 grupos de control por computadora MAU-169 para GBU-12. En términos prácticos, se trata de un arma de 500 libras de la clase Mk 82 con buscador láser y kit de guiado, con empleo habitual bajo designación láser sostenida sobre el objetivo por un controlador. Se utiliza cuando se busca precisión terminal con menor dependencia de la navegación por satélite.
En el entorno operativo de Qatar, esta opción complementa al JDAM porque aporta un método alternativo para atacar objetivos de aparición breve y para reducir riesgos en áreas litorales complejas. Ese conjunto abarca puertos, instalaciones costa afuera e infraestructura costera, donde la precisión terminal y la selección del momento del impacto resultan esenciales para mitigar daños no deseados y sostener condiciones aceptables de seguridad pública y continuidad económica en rutas marítimas congestionadas.
El MQ-9B SeaGuardian ofrece nueve puntos de anclaje externos, 4.750 libras de carga externa más 800 internas, autonomía superior a 30 horas, techo operativo por encima de 40.000 pies y alcance mayor de 5.000 millas náuticas, Su conjunto de misión marítima incluye radar de búsqueda de superficie de 360 grados, recepción del Sistema de Identificación Automática, sensores EO/IR de designación y una arquitectura apta para operar en espacio aéreo civil con capacidades de detectar y evitar.
A ello se suma un radar de “debido cuidado” para cumplir requisitos de tráfico y seguridad, más trabajo de integración con radares marítimos avanzados, como la familia Seaspray. Esa compatibilidad respalda la búsqueda marítima de área amplia y la generación de pistas para designación y puntería, con transferencia de información hacia efectos de ataque desde la misma plataforma o hacia unidades navales y aeronaves que reciban asignación de blancos en operaciones sostenidas.
Estrategia de Doha y empleo operativo sobre rutas y gas en el mar
El planteamiento estratégico de Doha descansa en dos condiciones. Una parte sustantiva de la actividad económica crítica de Qatar depende de infraestructura gasífera en el mar y de las rutas marítimas que sostienen el volumen de exportación de GNL. A la vez, el panorama regional de amenazas combina hostigamiento marítimo convencional con drones, misiles y actividades de zona gris que cambian con rapidez a lo largo del Golfo y sus accesos.
Un SeaGuardian armado proporciona presencia aérea persistente con capacidad de empleo inmediato. Puede asignar blancos a patrulleras navales, transferirlos a aeronaves de combate o ejecutar ataques directos desde la misma plataforma, con Hellfire para enfrentamientos limitados y con JDAM o Paveway para instalaciones fijas y puntos de ataque previamente definidos, dentro de un esquema que busca sostener disuasión y respuesta ante incidentes sin demoras innecesarias en aguas críticas para el comercio energético de Qatar.
Valorado en aproximadamente $1.960 millones, el paquete propuesto del MQ-9B situaría a Qatar como cliente y como caso de referencia regional en Oriente Medio. El despliegue reuniría vigilancia y ataque marítimos no tripulados de nivel avanzado bajo la política de exportación de Estados Unidos, con impacto directo sobre la protección de rutas marítimas y de infraestructura gasífera en el mar que sostienen la exportación nacional de gas natural licuado.
La combinación de sensores marítimos, enlace civil de “debido cuidado” y armas de precisión refuerza la presencia aérea de Qatar. El sistema integra detección, seguimiento, designación y ataque desde una misma plataforma, o como nodo de asignación hacia fuerzas conjuntas, con potencial de alterar condiciones habituales de disuasión en el Golfo al ofrecer respuesta graduable y sostenida sobre áreas críticas para la economía del país y su seguridad.
