El NORAD anunció el despliegue de aeronaves en la Base Pituffik en Groenlandia el 19 de enero de 2026, en contexto de relevancia estratégica del Ártico y tensiones diplomáticas.
Anuncio del despliegue de aviones del NORAD en Groenlandia actual
El Shin Bet manifestó apoyo a la aplicación de la pena de muerte a terroristas en Israel. En un ámbito distinto, el despliegue de aeronaves del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD, por sus siglas en inglés) en la Base Espacial de Pituffik, en Groenlandia, se anunció el 19 de enero de 2026, en un contexto definido por la mayor relevancia estratégica del Ártico y por tensiones diplomáticas asociadas con propuestas estadounidenses de adquirir el territorio.
El NORAD describió la operación como parte de actividades planificadas con antelación y coordinadas con autoridades danesas y canadienses. Según ese planteamiento, el envío de aviones militares tiene el propósito de respaldar ejercicios de defensa regional y no modifica la postura militar existente en la zona. El anuncio también se inserta en un contexto ártico donde el cambio climático ha acelerado la apertura de rutas marítimas y ha facilitado el acceso a recursos naturales.
Como resultado, han aumentado las reclamaciones territoriales de países como Estados Unidos, Rusia, China y Canadá, y Groenlandia, en su condición de territorio autónomo del Reino de Dinamarca, adquiere alta relevancia para la vigilancia espacial y la detección de misiles. Los actores centrales incluyen al NORAD, una entidad binacional entre Estados Unidos y Canadá creada en 1958 para monitorear amenazas aeroespaciales, y al gobierno danés, que conserva la responsabilidad de la política exterior y de defensa de Groenlandia conforme al Acta de Autonomía de 2009.

El anuncio del 19 de enero de 2026 se vinculó con ejercicios multinacionales planificados con antelación. En ese marco, participan activos estadounidenses y canadienses con el objetivo de evaluar interoperabilidad y preparación en condiciones árticas. Según el comunicado oficial del NORAD, las operaciones se coordinaron con el Reino de Dinamarca para asegurar las autorizaciones diplomáticas requeridas, y el gobierno autónomo de Groenlandia recibió notificación de las actividades programadas.
Datos clave sobre la Base Pituffik y presencia militar
- La base ocupa 660 kilómetros cuadrados y alberga a unos 150 efectivos permanentes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
- Mantiene operaciones logísticas con un aeródromo que gestiona alrededor de 3.000 vuelos anuales.
- El Radar de Alerta Temprana Actualizado detecta misiles a distancias superiores a 5.000 kilómetros.
- El derretimiento del hielo polar ha reducido la cobertura de hielo marino en un 13% por década, según datos de la NASA.
Historia de la presencia militar estadounidense en Groenlandia
La presencia militar estadounidense en Groenlandia tiene antecedentes en la Segunda Guerra Mundial. Tras la ocupación de Dinamarca por Alemania nazi en 1940, Dinamarca firmó en 1941 un acuerdo con Estados Unidos que autorizó la construcción de bases aéreas en el territorio para proteger rutas de suministro transatlánticas. Ese pacto, conocido como el Acuerdo de Defensa de Groenlandia, se formalizó en abril de 1941 y permitió la instalación de varias estaciones meteorológicas y aeródromos, entre ellos el precursor de la posterior Base de Thule.
Después de la guerra, el inicio de la Guerra Fría en 1947 llevó a Estados Unidos a reforzar su presencia en el Ártico con el fin de contrarrestar la expansión soviética, lo que derivó en la negociación de un nuevo acuerdo con Dinamarca en 1951. Ese documento, titulado Acuerdo para la Defensa de Groenlandia, autorizó la construcción y operación de bases militares estadounidenses en el territorio, con Thule como emplazamiento principal. La selección se basó en su ubicación, a 1.207 kilómetros del Polo Norte, que facilita la vigilancia del espacio aéreo sobre el Ártico.
La base se construyó entre 1951 y 1953 bajo el Proyecto Blue Jay, un esfuerzo logístico que incluyó el transporte de 120.000 toneladas de materiales y la participación de 12.000 trabajadores. Desde entonces, la instalación ha operado como componente principal del sistema de alerta temprana contra misiles balísticos intercontinentales. En las décadas posteriores, la Base de Thule ajustó sus capacidades según avances tecnológicos y cambios geopolíticos. Durante los años sesenta, se integró al Sistema de Alerta Temprana de Misiles Balísticos (BMEWS, por sus siglas en inglés) mediante la instalación de radares de largo alcance con capacidad de detección de lanzamientos desde el hemisferio norte.

El sistema, operativo desde 1961, formó parte de una red con sitios en Alaska y el Reino Unido y se vinculó con la doctrina de destrucción mutua asegurada que estructuró la disuasión nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1982, la base se modernizó con el Sistema de Alerta Espacial y de Misiles (SPADATS) y añadió sensores infrarrojos para rastrear satélites y objetos orbitales, lo que amplió su función en vigilancia espacial. Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, el enfoque pasó a centrarse en amenazas no estatales y en la proliferación de misiles en regiones como Asia y Oriente Medio; sin embargo, el Ártico mantuvo importancia debido a las rutas polares, que reducen trayectorias potenciales para vectores balísticos.
Modernizaciones y contexto geopolítico ártico amplio
En 2004, Estados Unidos y Dinamarca actualizaron el acuerdo de 1951 mediante un memorando que autorizó la integración de Thule al Sistema de Defensa contra Misiles Balísticos, con la instalación de radares de banda X para el rastreo preciso de ojivas entrantes. El cambio de denominación de la base a Pituffik en abril de 2023 respondió a un propósito de reconocimiento cultural, ya que “Pituffik” corresponde al nombre inuit del área, y coincidió con la transferencia de su administración al Comando Espacial de Estados Unidos (USSPACECOM), creado en 2019.
La redesignación no modificó las funciones operativas, que incluyen el monitoreo de más de 23.000 objetos en órbita terrestre mediante el Radar de Alerta Temprana Actualizado (UEWR), con capacidad de detección de misiles a distancias superiores a 5.000 kilómetros. En mayo de 2025, Groenlandia se realineó bajo el área de responsabilidad del Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM), lo que estrechó la integración operativa con el NORAD, responsable de la defensa aeroespacial de Norteamérica desde su sede en Colorado Springs.

Las maniobras incluyen vuelos dispersos asociados con la defensa de Norteamérica y utilizan la posición de Pituffik para simular respuestas ante incursiones aéreas y amenazas espaciales. El NORAD señaló que el despliegue no constituye un cambio en la postura regional de Estados Unidos, sino la continuidad de la cooperación defensiva prevista en acuerdos bilaterales. En paralelo, medios canadienses informaron que un contingente de la Real Fuerza Aérea Canadiense ya participa en ejercicios en Groenlandia y que el primer ministro canadiense evalúa el envío de fuerzas adicionales para integrarse a maniobras de soberanía bajo liderazgo danés, con foco en la protección de infraestructura crítica.
Este despliegue se produce durante un periodo de tensiones vinculadas con la soberanía de Groenlandia, asociadas con declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump. En 2019, Trump expresó interés en adquirir Groenlandia y citó razones de seguridad nacional, lo que generó rechazos inmediatos de Copenhague y Nuuk, capital groenlandesa. La propuesta volvió a mencionarse en diciembre de 2025, cuando Trump reiteró la relevancia estratégica de Groenlandia para contrarrestar la presencia rusa y china en el Ártico y anunció la designación de un enviado especial estadounidense para el territorio.
Tensiones diplomáticas y actividades en el Ártico
El gobierno danés y el gobierno autónomo groenlandés respondieron que Groenlandia no constituye un bien transferible y que cualquier interacción requiere la participación de ambas partes, conforme al Acta de Autonomía de 2009. Ese marco otorga a Groenlandia control sobre recursos naturales y asuntos internos, mientras Dinamarca mantiene autoridad en defensa y relaciones exteriores. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de diciembre de 2025 identifica el Hemisferio Occidental, con inclusión de Groenlandia, como área prioritaria para la influencia estadounidense.
El contexto ártico más amplio muestra una intensificación de actividades militares y económicas desde la década de 2010. El derretimiento del hielo polar ha reducido la cobertura de hielo marino en un 13% por década, según datos de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) y la Organización Meteorológica Mundial, lo que ha facilitado rutas como el Paso del Noroeste y la Ruta del mar del Norte. Esa evolución ha reducido distancias marítimas entre Asia y Europa hasta en 40% y ha expuesto depósitos de minerales raros, petróleo y gas estimados en 90.000 millones de barriles por el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Rusia presentó reclamaciones de extensión de su plataforma continental ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas en 2015 y 2021, y aumentó su despliegue de bases militares en el Ártico con más de 50.000 tropas. Además, modernizó su flota de rompehielos nucleares, que suma 50 unidades operativas en 2026. China, descrita como potencia “cercana al Ártico” en su Libro Blanco de 2018, ha invertido en proyectos de investigación y minería en Groenlandia, aunque Dinamarca bloqueó inversiones estratégicas chinas en 2019 y 2022 por preocupaciones de seguridad planteadas por Estados Unidos.
Canadá, por su parte, fortaleció su presencia mediante la Estrategia Ártica y del Norte de 2019, que contempla la construcción de ocho buques patrulleros árticos y la ampliación de la red de radares del NORAD. Las reclamaciones territoriales se rigen por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del mar de 1982, ratificada por 168 países, que permite extensiones de plataforma continental hasta 350 millas náuticas si se demuestra continuidad geológica. En 2023, la Comisión aprobó de forma parcial la reclamación rusa sobre 1,2 millones de kilómetros cuadrados, rechazó solapamientos con reclamaciones danesas y canadienses y dejó pendientes disputas sobre la Dorsal de Lomonosov y la Cordillera Alfa-Mendeleev.
Reclamaciones territoriales y situación actual en Groenlandia
Groenlandia, con su plataforma continental extendida aprobada en 2014, cubre áreas con zinc, hierro y tierras raras, relevantes para tecnologías de energía de bajas emisiones y para usos de defensa, y registró exportaciones que representaron el 85% de su economía en 2025. Pese a estas dinámicas, el despliegue del NORAD en Pituffik no ha generado alteraciones documentadas en las relaciones diplomáticas, y autoridades danesas han confirmado que las operaciones cumplen los protocolos establecidos.
El último hecho verificable al 20 de enero de 2026 consiste en la confirmación del NORAD de que las aeronaves operan con autorizaciones diplomáticas y de que el gobierno groenlandés recibió información sobre las actividades, sin indicios de escalada inmediata de tensiones.
