El portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford (CVN-78) entró el lunes 23 de febrero de 2026 en la bahía de Souda, en la isla griega de Creta, en una escala que lo sitúa en el Mediterráneo oriental mientras Washington refuerza su presencia naval ante el deterioro de la relación con Irán. El buque, de propulsión nuclear y con capacidad para operar más de 75 aeronaves, constituye el núcleo de un grupo de ataque que avanza hacia el área de responsabilidad de Oriente Medio.
La bahía de Souda alberga la Actividad de Apoyo Naval de Estados Unidos en Creta, una instalación que combina servicios de puerto, seguridad y abastecimiento con una infraestructura de atraque de gran calado en el complejo de muelles de Marathi, preparada para recibir portaaviones de propulsión nuclear. La escala permite carga de combustible para los buques de escolta, reaprovisionamiento y descanso de dotaciones en un punto de apoyo clave entre el Atlántico y el Levante.
The USS Gerald R. Ford arrived in Greece with its full strike group as it heads closer to the Middle East amid rising tensions with Iran.pic.twitter.com/PPpNb2D1iu
— Red Line News (@RedLineNewsUSA) February 23, 2026
La Casa Blanca dispuso en la primera quincena de febrero el traslado del Gerald R. Ford para sumar un segundo portaaviones al ya desplegado USS Abraham Lincoln en la zona, junto con destructores, aeronaves de combate y plataformas de vigilancia. Donald Trump vinculó ese movimiento a la posibilidad de que fracasen las conversaciones con Teherán y explicó la lógica del envío con una frase: “En caso de que no logremos un acuerdo, lo necesitaremos… si lo necesitamos, lo tendremos listo”.
En los días posteriores, Trump elevó el tono público al hablar de un eventual cambio de gobierno en Irán y, al responder sobre qué objetivos quedaban en instalaciones nucleares ya atacadas, contestó: “el polvo”. La administración mantuvo el despliegue como parte de un abanico de opciones militares que incluye golpes aéreos y navales, en paralelo a la presión diplomática para ampliar el alcance de cualquier entendimiento más allá del programa nuclear.
El grupo del Gerald R. Ford cruzó el estrecho de Gibraltar el 20 de febrero y empezó a operar en el Mediterráneo antes de poner proa a Creta para la escala logística. La agrupación navega con su ala aérea embarcada y buques de escolta con capacidades antiaéreas, antisuperficie y antisubmarinas; entre los navíos asociados figuran el crucero lanzamisiles USS Normandy y destructores de la clase Arleigh Burke como USS Thomas Hudner, USS Ramage, USS Carney y USS Roosevelt.
🚨USS Gerald R. Ford has arrived at Souda Bay, Crete.
— OSINT_PK (@osintPk) February 23, 2026
The carrier covered 2,700 km from Gibraltar in just 72 hours, averaging 21 knots, moving fast and reportedly leaving parts of its escort behind.
A wave of C 17 cargo aircraft has also landed at nearby Chania, likely… pic.twitter.com/0WbPeRgHIb
El portaaviones, primer buque de su clase, desplaza alrededor de 100.000 toneladas a plena carga y mide 1.106 pies (337 metros), con dos reactores nucleares que sostienen una velocidad superior a 30 nudos. Su cubierta y sistemas permiten sostener un ritmo elevado de salidas y recuperar aeronaves de combate y alerta temprana, como el F/A-18 y el E-2, además de operar helicópteros y aviones de apoyo.
El traslado hacia Oriente Medio ocurre mientras el Pentágono prepara planes para operaciones prolongadas contra Irán si Trump ordena un ataque, con expectativas de represalias iraníes contra fuerzas y bases estadounidenses en la región. En ese marco, el retorno a una presencia de dos portaaviones busca ampliar la capacidad de defensa antiaérea, proyección de fuerza y respuesta inmediata, con un dispositivo que también incluye refuerzos aéreos y navales en varios ejes de tránsito.
Tras su llegada a Souda, el Gerald R. Ford permanece atracado en una de las escalas más utilizadas por la Marina estadounidense en el Mediterráneo para sostener despliegues de alta demanda. La escala en Creta marca el último hito visible antes de su avance hacia el este, en un momento en que la administración Trump mantiene el envío de fuerzas como respaldo material a sus decisiones sobre Irán y a la evolución de las negociaciones.
