Relatos y fuentes abiertas describen interceptaciones del SR-71 por cazas JA 37 Viggen en rutas Baltic Express, con enganche de radar y solución de tiro.
Intercepciones documentadas del Viggen contra el SR-71 en el Báltico
Durante la Guerra Fría, en los años ochenta, la Fuerza Aérea Sueca registró interceptaciones repetidas del SR-71 en misiones Baltic Express sobre el mar Báltico. Testimonios de pilotos, datos técnicos y reconocimientos posteriores de la Fuerza Aérea de Estados Unidos respaldan enganches de radar y soluciones de tiro simuladas. Esa convergencia documental llevó a publicaciones especializadas a sostener que el Saab JA 37 Viggen fue el único avión con capacidad efectiva para interceptar al Blackbird en operaciones.
El SR-71 nació como derivación de los programas A-12 y YF-12 para reconocimiento estratégico a gran altitud y muy alta velocidad. Su primer vuelo ocurrió en 1964 y la Fuerza Aérea estadounidense lo mantuvo en servicio hasta 1990, con un retorno operativo breve en los años noventa. El diseño incluyó vuelos por encima de Mach 3 y de 24.000 metros, con récords de 2.193 millas por hora y 85.068 pies establecidos en 1976 dentro de su categoría.
En empleo operativo, el SR-71 vigiló instalaciones estratégicas de la Unión Soviética y de otros países desde espacio aéreo internacional. Su supervivencia dependió de velocidad, altitud, maniobras evasivas y contramedidas electrónicas. Fuentes oficiales y de análisis coinciden en la ausencia de derribos confirmados pese a miles de misiles lanzados desde tierra. La combinación de techo de servicio y velocidad convirtió al Blackbird en un objetivo muy difícil para cazas y defensas antiaéreas contemporáneas.

El Báltico mostró especial sensibilidad. Desde RAF Mildenhall, el SR-71 voló rutas periódicas con un circuito antihorario sobre el mar Báltico designado Baltic Express. La entrada se producía al sur de Copenhague, con tránsito paralelo a la costa polaca, giro cerca de Kaliningrado y regreso hacia el sur por el corredor internacional entre Gotland y Öland. La ruta se completaba en unos treinta minutos con perfiles cercanos a Mach 3 y alturas superiores a veintiún kilómetros.
Datos clave sobre perfil y cifras del SR-71 y el Viggen
- Récord del SR-71 en 1976: 2.193 millas por hora y 85.068 pies de altitud.
- Rutas Baltic Express con circuito sobre el Báltico, alturas superiores a 21 kilómetros y velocidades cercanas a Mach 3.
- JA 37 Viggen con radar Ericsson PS-46/A y misiles Skyflash guiados por radar semiactivo.
- Enlace de datos táctico integrado al sistema STRIL 60 con hasta cuatro cazas y centros de mando.
Entorno sueco y despliegue del Saab JA 37 Viggen en alerta rápida
La posición geográfica de Suecia y su neutralidad armada definieron un marco particular para la defensa antiaérea nacional. El país se mantuvo fuera de la OTAN, aunque evaluó al Pacto de Varsovia como principal amenaza potencial. El sistema de vigilancia y control supervisó de cerca aeronaves militares cercanas a su espacio aéreo, tanto del bloque soviético como de aliados occidentales. Los vuelos del SR-71, con trayectos próximos a aguas territoriales suecas, pasaron a integrar objetivos de entrenamiento prioritario para escuadrones de alerta.
La Fuerza Aérea Sueca intentó un primer esfuerzo con el Saab J 35 Draken, su caza precedente. Las dotaciones lograron acercamientos sin parámetros de altura y velocidad compatibles con una interceptación eficaz. En paralelo, la Unión Soviética empleó el MiG-25 Foxbat para reaccionar ante esos vuelos. Análisis y testimonios sitúan alcances cercanos a diecinueve kilómetros de altura y una separación lateral aproximada de tres kilómetros, con valores adecuados para un lanzamiento teórico de misiles y sin indicios públicos de ataques reales.
La entrada en servicio del Saab JA 37 Viggen modificó el panorama. Este monomotor, con turborreactor Volvo RM8B y postcombustión, alcanzó Mach 2,1, con techo operativo en torno a dieciocho mil metros, tasa de ascenso superior a doscientos metros por segundo y relación empuje-peso cercana a 0,76. El ala doble delta con canard y la operación desde pistas cercanas a quinientos metros se ajustaron a la doctrina sueca de dispersión en bases de carretera para reducir vulnerabilidades.

El sistema de misión resultó decisivo. El Viggen se concibió como parte de un sistema de armas integrado en el STRIL 60. Incorporó un computador central digital y, en versiones de caza, un procesador avanzado derivado de un equipo Singer-Kearfott fabricado bajo licencia por Datasaab. En los JA 37 de serie, ese núcleo informático trabajó con el radar de impulsos con efecto Doppler Ericsson PS-46/A y con misiles aire-aire Skyflash guiados por radar semiactivo.
Arquitectura de misión, radar PS-46/A, Skyflash y enlace de datos
A inicios de la década de 1980, la Fuerza Aérea Sueca introdujo en el JA 37 un enlace de datos táctico. Las descripciones disponibles atribuyen a ese sistema el intercambio de información entre hasta cuatro cazas y la transmisión hacia aeronaves aún en tierra, con integración completa en el STRIL 60. La red combinó datos de radares terrestres y sensores de los cazas, con presentación en las pantallas de situación táctica del Viggen para aeronaves amigas, amenazas y emplazamientos defensivos.
El diseño mantuvo eficacia bajo perturbación electrónica intensa y redujo al mínimo las comunicaciones por voz. La consolidación de un cuadro táctico compartido permitió ubicar posiciones de interés y asignar perfiles de interceptación con exactitud. En ese contexto, la combinación de computador central, radar Ericsson PS-46/A y misil Skyflash estableció una arquitectura preparada para ataques frontales, con cálculos de solución de tiro en escenarios de altas velocidades relativas y ventanas de oportunidad breves.
La red y los sensores del Viggen otorgaron a Suecia una ventaja doctrinal. La Fuerza Aérea integró control y guía desde tierra con enlaces aéreos, con un flujo de información continuo que orientó a las tripulaciones hacia puntos de intercepción óptimos. Esa filosofía disminuyó la necesidad de radio y aseguró disciplina electromagnética, a la vez que sostuvo la conciencia situacional frente a entornos saturados por medidas de contramedida electrónica y por el tránsito militar presente sobre el Báltico.

En conjunto, radar, misil y enlace de datos se ajustaron a la amenaza que impuso el SR-71. El misil Skyflash, derivado del AIM-7 Sparrow, recibió guiado por radar semiactivo y admitió empleo en encuentros frontales. El PS-46/A, con efecto Doppler, proporcionó detección y enganche con filtros que discriminaron blancos a grandes altitudes. La arquitectura informática del JA 37 integró esas funciones y generó simbología para decisiones de lanzamiento dentro de envolventes cinemáticas exigentes.
Planificación, bases de despliegue y ventajas del contexto operativo
El contexto operativo favoreció a Suecia. Las misiones Baltic Express se realizaron con regularidad, a menudo en días y franjas horarias previsibles. La entrada del SR-71 en el Báltico solía detectarse con cerca de una hora de antelación al cruzar un punto al sur de Copenhague. Con esa referencia, los centros de operaciones analizaron condiciones atmosféricas, calcularon perfiles probables del Blackbird y planificaron interceptaciones con detalle para misiones de alerta y despliegues temporales.
La Fuerza Aérea mantuvo parejas de JA 37 en alerta en bases como F 10 Ängelholm, F 17 Ronneby o F 13 Norrköping. También utilizó bases de despliegue temporal, con la pista de Visby como ejemplo. La doctrina de dispersión en carreteras y aeródromos secundarios sostuvo la continuidad operacional ante amenazas de primer golpe. Ese esquema reforzó la capacidad de reacción ante trayectorias del SR-71 próximas a aguas internacionales cercanas a territorio sueco.
La planificación se apoyó en un tejido de sensores y en la repetición de rutas. Los centros de operaciones construyeron modelos de perfil, ajustaron ventanas temporales y definieron puntos adelantados para encuentros frontales. La predictibilidad relativa de Baltic Express permitió ensayos continuos y correcciones tácticas, con lecciones aprendidas que incrementaron la probabilidad de éxito. Esa metodología fortaleció al sistema STRIL 60 y redujo dependencias de comunicaciones extensas durante la fase decisiva de la intercepción.

El conjunto de decisiones incluyó evaluación meteorológica, estado de pistas de dispersión y disponibilidad de munición y combustible. Las tripulaciones recibieron guías precisas con referencias de altura, velocidad y rumbo para ubicarse en posiciones adelantadas. El enlace de datos transmitió actualizaciones y consolidó una representación táctica común. Bajo esas condiciones, el Viggen llegó a puntos de cruce con márgenes adecuados para detección, enganche y solución de tiro simulada contra el SR-71 en su tránsito báltico.
Tácticas de encuentro frontal y perfil de ascenso del Viggen en 1986
Los desarrollos tácticos priorizaron el encuentro frontal, opción viable frente a un blanco cercano a Mach 3 y por encima de veinte kilómetros. El procedimiento ubicó al Viggen en un punto adelantado de la ruta del SR-71, a baja o media altitud. Desde allí, el caza aceleró a velocidad supersónica y, en el momento calculado, inició un ascenso pronunciado hasta quedar por debajo de la altitud del Blackbird, con vector de colisión frontal alineado.
Relatos de pilotos y controladores suecos describen un perfil que comenzó cerca de ocho mil metros de altura, con aceleración hasta Mach 1,3-1,5. A continuación, el piloto tiró de la palanca y continuó la aceleración durante el ascenso hasta valores cercanos a Mach 1,7-2, con techo entre 18.500 y 20.000 metros. En esa fase crítica, el piloto vigiló temperaturas dentro de límites y orientó el haz del radar hacia abajo hasta menos quince grados.
El radar contó con solo unos segundos para detectar el eco y lograr enganche antes del cruce, con velocidad de cierre combinada próxima a Mach 5. Tras el contacto, el computador del Viggen calculó la solución de tiro para el Skyflash en ataque frontal, más exigente que el disparo por la cola. La información apareció en la pantalla de situación horizontal y en el indicador principal, con posibilidad de simular el lanzamiento dentro de la envolvente permitida.

De acuerdo con testimonios, el SR-71 voló esas misiones con velocidades cercanas a Mach 3 y con alturas en torno a 21,5-22 kilómetros. Esos parámetros obligaron a una ejecución precisa del ascenso, del ángulo del radar y del tiempo de cruce. El éxito dependió de sincronización, control térmico del motor y lectura exacta de simbología. El perfil exigió disciplina en cabina y coordinación con control desde tierra para sostener márgenes mínimos de tiempo y energía.
Relatos de Per-Olof Eldh y balance de interceptaciones suecas operativas
Per-Olof Eldh, piloto del 2.º Escuadrón Blue Marlins del Ala 13 de Caza en Bråvalla, ofreció descripciones detalladas de estas interceptaciones. Indicó que su unidad integró el enlace de datos entre cazas en 1981 y lo combinó con el radar PS-46/A y el misil Skyflash. En la primera interceptación exitosa contra un SR-71, a inicios de 1986, recibió guiado desde el centro de operaciones, ejecutó el perfil de ascenso, adquirió el blanco y simuló el lanzamiento con los parámetros requeridos.
Relatos posteriores atribuyen a Eldh cinco interceptaciones en caliente del SR-71, con enganche de radar y, en varias ocasiones, contacto visual directo. En enero de 1986 lideró una formación de tres Viggen que logró tres interceptaciones consecutivas entre las 13:14 y las 13:25, al oeste de Gotland. En uno de esos casos, un JA 37 igualó la altitud del SR-71 y sufrió una pérdida momentánea de motor por exceso de temperatura.
Ese incidente motivó refuerzos en programas de entrenamiento en emergencias, porque esas misiones se realizaron en el límite de la envolvente de seguridad del aparato. La Fuerza Aérea revisó procedimientos para ascensos a gran altura, gestión térmica y recuperación ante pérdidas de empuje. La experiencia de enero reforzó la importancia del control de parámetros en cabina y del apoyo desde tierra, con énfasis en márgenes de energía y tiempos de cruce durante encuentros frontales.

La documentación abierta también sitúa despegues casi rutinarios de MiG-25 soviéticos desde territorio de la República Democrática Alemana cuando el SR-71 abandonó el Báltico. Observadores suecos describieron alcances alrededor de diecinueve kilómetros de altura y un patrón con tres kilómetros por debajo y tres kilómetros detrás del Blackbird antes de completar un ataque simulado por la cola. Esas reconstrucciones no incluyeron enganches de radar comparables a los descritos por pilotos suecos.
Incidente de 1987 sobre Gotland y escolta sueca del SR-71 documentada
El 29 de junio de 1987, un SR-71 sobre el Báltico sufrió la explosión de un motor a gran altura y velocidad. La tripulación redujo potencia y altura y viró hacia el oeste para evitar el espacio aéreo soviético, lo que produjo una penetración sobre la isla sueca de Gotland a veinticinco mil pies. La defensa antiaérea detectó la anomalía y dirigió a varios Viggen que participaban en un ejercicio hacia la zona para identificar la aeronave en dificultades.
Los pilotos suecos verificaron visualmente que el SR-71 volaba con un solo motor operativo y mostraba dificultades para sostener altura. Los Viggen adoptaron formación de escolta alrededor del Blackbird, con armamento listo, no para ejecutar un ataque, sino para disuadir a posibles interceptores del Pacto de Varsovia. Los cazas suecos acompañaron al SR-71 hasta su salida del espacio aéreo nacional y continuaron junto a la aeronave hasta su rumbo hacia Alemania Occidental.

El episodio permaneció clasificado durante tres décadas. En 2017 se autorizó su desclasificación y, el 28 de noviembre de 2018, la Fuerza Aérea de Estados Unidos concedió en Estocolmo la Medalla Aérea a Lars-Erik Blad, Roger Möller, Krister Sjöberg y Bo Ignell por su actuación. Ese reconocimiento oficial destacó la decisión de proteger al SR-71 y de contribuir a su recuperación segura, y añadió documentación explícita sobre la capacidad del Viggen para interceptar y escoltar al Blackbird durante una emergencia.
En los registros de la aviación militar de la Guerra Fría, el SR-71 Blackbird permanece como el avión operativo más rápido y con mayor techo de servicio. El Saab JA 37 Viggen figura como el único caza con constancia pública de interceptaciones repetidas con enganche de radar y solución de tiro simulada contra ese aparato, además de una escolta documentada. La coyuntura báltica, las capacidades técnicas del Viggen y la previsibilidad de rutas explican la afirmación que se mantiene.
