Imágenes recientes muestran cazas Su-35 de China con armamento aire-aire, lo que indica que la Fuerza Aérea del EPL mantiene el modelo en uso operativo limitado.
Las imágenes recientes reactivan la visibilidad del Su-35 en el EPL
Imágenes difundidas en redes sociales chinas volvieron a mostrar al Su-35 en servicio en la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación. En las fotografías, los cazas vuelan en formación y exhiben una configuración orientada al combate aire-aire. Ese material sugiere que la fuerza no conserva el modelo solo como pieza de exhibición, sino que lo destina a un empleo operativo. Aun así, su peso resulta limitado dentro de una aviación que ya no depende de compras externas.
La incorporación del Su-35 respondió a una necesidad puntual y a un objetivo tecnológico. En noviembre de 2015, Rusia y China cerraron un contrato por 24 aviones por un valor superior a$2.000 millones, tras años de negociación. El acuerdo convirtió a China en el primer comprador extranjero del modelo. Además, incluyó conversaciones técnicas sensibles sobre motores, con atención en el AL-41F-1S que impulsa al Su-35, un ámbito que Pekín buscaba acelerar.
Ese interés por la planta motriz tuvo antecedentes directos. En 2013, antes de la firma definitiva, información publicada en China presentó la compra como parte de un paquete mayor y la vinculó con una dificultad persistente: fabricar motores de alto rendimiento para cazas. El episodio también reflejó la desconfianza en Moscú desde los años noventa, cuando Rusia acusó a China de copiar tecnología de familias anteriores de Sukhoi. Tras esa fricción, Pekín buscó un acceso más rápido a prestaciones y procedimientos.

La evolución posterior confirmó el tamaño real del programa. En mayo de 2018, la corporación rusa Rostec comunicó que entregó 14 Su-35 a China durante 2016 y 2017, y que enviaría 10 más ese mismo año hasta completar 24 unidades, en un acuerdo valorado en torno a$2.500 millones. La cifra describe un contingente pequeño: un lote suficiente para sostener una unidad, una reserva logística y un esquema de adiestramiento específico.
Elementos observados y hechos citados sobre el empleo del Su-35
- El contrato firmado en noviembre de 2015 contempló 24 Su-35 por un valor superior a$2.000 millones.
- Rostec indicó en mayo de 2018 que entregó 14 unidades en 2016 y 2017 y que enviaría 10 más en 2018.
- El 11 de mayo de 2018, el EPL afirmó que el Su-35 escoltó por primera vez a H-6K a través del canal de Bashi.
- Las fotos recientes muestran una carga aire-aire con misiles R-77-1 y R-73/74, además de un pod asociado por observadores a guerra electrónica.
- En septiembre de 2018, Washington sancionó al Departamento de Desarrollo de Equipamiento por transacciones vinculadas a Su-35 y S-400.
Misiones de escolta, alcance y presencia sostienen su valor en el día a día
El empleo público más claro del Su-35 apareció en el entorno de Taiwán, donde Pekín usa la aviación para mostrar alcance y coordinación. El 11 de mayo de 2018, la Fuerza Aérea del EPL comunicó que bombarderos H-6K y aeronaves de vigilancia realizaron un vuelo alrededor de Taiwán en un ejercicio de “cerco”. El detalle operativo fue la escolta: el Su-35 acompañó por primera vez a los bombarderos mediante el canal de Bashi, entre Taiwán y Filipinas.
Ese tipo de misión coloca el foco en autonomía, radar y capacidad de sostener escoltas de larga duración, no solo en maniobra. El encuadre de fotografías recientes, con un Su-35 en misión de escolta de un Y-20, se conecta con otra modernización paralela. En julio de 2016, la Fuerza Aérea del EPL puso en servicio el Y-20, un transporte pesado desarrollado en China. El comunicado oficial lo vinculó con la mejora del transporte estratégico y atribuyó 200 toneladas de peso máximo de despegue.

Cuando una fuerza incrementa el transporte estratégico, surge una necesidad asociada: proteger plataformas de alto valor con escoltas cuando la planificación lo requiere. En ese marco, el Su-35 encaja como caza de patrulla prolongada, interceptación y escolta. Su empuje, las toberas de empuje vectorial, el radar de alta capacidad y la carga amplia de misiles lo orientan a tareas de presencia, rotación de tripulaciones y cobertura de corredores a distancia en entornos de fricción sostenida.
En esas tareas, un lote reducido permite ampliar disponibilidad sin asignar de forma sistemática a los cazas furtivos de primera línea. La lógica no depende de competir con los modelos más modernos de China, sino de cubrir funciones que Pekín prefiere no cargar de manera rutinaria sobre sus flotas principales. En un patrón de presión alrededor de Taiwán y en áreas marítimas disputadas, ese reparto de misiones permite sostener actividad y margen de planificación sin exponer activos más sensibles.
La utilidad convive con límites logísticos, políticos y de percepción pública
Las imágenes también añaden un dato que los comunicados suelen omitir: la carga de combate. El armamento visible sugiere misiles rusos con guía radar activa de la familia R-77-1 y misiles infrarrojos R-73/74 para combate dentro del alcance visual. También aparece un pod que algunos observadores vinculan con la familia Khibiny de guerra electrónica, aunque la fotografía no permite confirmar el modelo exacto. En conjunto, el perfil apunta a superioridad aérea con énfasis en detección, alcance de tiro y autoprotección.
Esa continuidad operativa no elimina límites estructurales. El Su-35 introduce una cadena logística distinta dentro de una organización que busca estandarización industrial y autonomía tecnológica. La dependencia se hizo visible de forma indirecta cuando Washington sancionó en septiembre de 2018 al Departamento de Desarrollo de Equipamiento y a su director por transacciones significativas con el exportador estatal ruso. Las medidas se vincularon a la compra de 10 Su-35 en 2017 y a material relacionado con sistemas S-400 en 2018.

En años posteriores, el modelo quedó expuesto a rumores y a la disputa informativa en episodios de tensión. En agosto de 2022, el ministerio de Defensa de Taiwán negó informaciones que atribuían a cazas Su-35 el cruce del estrecho. Ese desmentido se relacionó con el valor simbólico que adquiere una plataforma concreta cuando sube la tensión. La mención pública del Su-35, con base verificable o por atribución errónea, influye en percepciones sobre escalada y reglas de empleo.
Con ese contexto, la utilidad actual depende de funciones específicas más que de comparación directa con cazas más modernos. Un inventario de 24 unidades permite sostener escolta e interceptación con características propias, facilita un uso como referencia para entrenamiento y evaluación, y aporta una plataforma de arquitectura rusa útil para estudiar tácticas, sensores y procedimientos presentes en otras fuerzas. Las fotos que circulan sugieren continuidad: China mantiene actividad de vuelo y lo muestra armado, con un espacio operativo limitado, pero efectivo.
