Según informan, la Fuerza Aérea de EE. UU. desplegó por adelantado un segundo grupo de cazas F-22 Raptor de quinta generación en bases avanzadas de Oriente Medio, como parte de una acumulación militar a gran escala en la región dirigida contra Irán. Los Raptor fueron vistos en tránsito por RAF Mildenhall, en el Reino Unido, el 20 de febrero.
Este movimiento se produjo poco después del despliegue en la zona de los cazas de quinta generación más recientes F-35A de la Fuerza Aérea y F-35C del Cuerpo de Marines, además del envío por parte de las Fuerzas Armadas británicas de cazas F-35B a Chipre, desde donde también estarán al alcance para apoyar operaciones.

Otros refuerzos en la región incluyeron cazas de ataque F-15E y cazas de ataque electrónico EA-18G, estacionados en la Base Aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, junto con aeronaves F-16CJ para supresión de defensas antiaéreas, desplegadas en una ubicación no identificada dentro de Oriente Medio.
El despliegue de F-22 en Oriente Medio coincidió estrechamente con la llegada del superportaaviones de la Marina de EE. UU. USS Gerald Ford y su grupo de ataque al Mediterráneo oriental, con alcance operativo para acciones contra Irán, después de que el buque fuera desviado para respaldar la acumulación militar.
Aunque los portaaviones cuentan con la cobertura de los sistemas AEGIS de los destructores clase Arleigh Burke que los acompañan —de los cuales se informa que 16 se encuentran ahora en Oriente Medio—, las principales bases se fortificaron ante posibles ataques con misiles iraníes mediante el despliegue de sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD.

Pese a esas medidas, la eficacia de dichas defensas antiaéreas frente a ataques de misiles iraníes ha sido objeto de fuertes cuestionamientos. En este contexto, el F-22 se diseñó como una plataforma enfocada al dominio aéreo, al combinar un rendimiento cinemático muy superior al de otros cazas occidentales con capacidades furtivas avanzadas.
Aunque el avión voló por primera vez en 1990, solo entró en servicio en diciembre de 2005 por retrasos significativos de desarrollo, y para entonces su aviónica ya se consideraba desactualizada. Con un radar y enlaces de datos envejecidos, la aviónica del F-22 queda hoy lejos de la vanguardia, lo que lo sitúa en desventaja incluso ante algunos cazas “de generación 4+” más avanzados, como el J-16 en el Pacífico.

Aun así, la carencia total de aviones de combate modernos por parte de Irán, y el uso de una flota mayoritariamente de la era de la Guerra de Vietnam compuesta principalmente por cazas F-4 y F-5, deja a esa fuerza aérea en una desventaja abrumadora frente al F-22 o a cualquier otro caza posterior a la Guerra Fría.
Con el F-22 programado para una retirada temprana y sin haber participado nunca en combate aire-aire contra objetivos tripulados, una campaña aérea contra Irán podría convertirse en el único escenario de combate de alta intensidad en el que este modelo intervenga alguna vez.
