La integración del F-35 con el misil AGM-88G mejora su capacidad SEAD, manteniendo sigilo y eficacia contra sistemas antiaéreos avanzados.
La integración refuerza el rol del F-35 en misiones SEAD modernas
La incorporación del misil AGM-88G AARGM-ER en el F-35 Lightning II supone un avance clave en la evolución de la guerra aérea. Este desarrollo amplía las capacidades del caza furtivo, especialmente en misiones de supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD), fundamentales en entornos donde operan sistemas antiaéreos de alta tecnología y restricciones de acceso.
Desarrollado por Northrop Grumman, el AGM-88G representa la versión más reciente de la familia HARM, diseñada originalmente para eliminar radares hostiles. Su alcance extendido, de 220 a 250 kilómetros, duplica el de versiones anteriores gracias a un motor cohete optimizado de 290 mm. Esto permite al F-35 atacar desde posiciones más seguras, evitando las zonas de mayor riesgo.
Una mejora relevante es la integración de un radar activo de ondas milimétricas (MMW) para la fase terminal del vuelo, lo que permite al misil mantener su precisión incluso si el radar enemigo apaga sus emisiones o utiliza contramedidas electrónicas. Esta función incrementa la probabilidad de éxito en entornos altamente disputados.
El resultado es una plataforma aérea que combina sigilo, sensores avanzados y armamento de largo alcance, ofreciendo una solución efectiva para neutralizar amenazas como los S-400 rusos o HQ-9 chinos, elementos centrales en las estrategias de defensa aérea modernas.
Datos clave sobre el AGM-88G AARGM-ER integrado en el F-35
- Alcance estimado: 220–250 km, el doble que modelos anteriores.
- Guía terminal con radar activo MMW para máxima precisión.
- Transportable internamente en F-35A y F-35C para mantener el sigilo.
- Diseño optimizado para guerra electrónica avanzada y entornos A2/AD.
- Velocidad superior a Mach 2, con una ojiva de alto poder destructivo.

Compatibilidad con bodegas internas preserva la firma furtiva
Una de las características técnicas más relevantes del AGM-88G es su diseño aerodinámico, que le permite ser transportado en las bodegas internas del F-35A y F-35C. Esto garantiza que el caza pueda mantener su baja observabilidad incluso durante misiones SEAD, donde el sigilo es esencial para penetrar sistemas enemigos avanzados sin ser detectado.
El misil cuenta con superficies de control en la cola y aletas rediseñadas para minimizar la resistencia al aire, lo que facilita su integración sin comprometer el perfil stealth del avión. Aunque el F-35B no puede alojarlo internamente debido a limitaciones estructurales, aún puede emplearlo externamente si la situación lo requiere.
La capacidad de mantener el sigilo durante el uso del AGM-88G refuerza la posición del F-35 como plataforma ideal para ataques en la primera fase de la guerra, donde eliminar sistemas antiaéreos permite abrir corredores para otras aeronaves menos furtivas o para fuerzas terrestres.
Este diseño también se ajusta a los requerimientos de la guerra en red, donde el F-35 puede detectar, rastrear y asignar objetivos al misil sin necesidad de romper su silencio electromagnético ni revelar su ubicación.
Capacidades ECCM y guiado avanzado optimizan la precisión del misil
El AGM-88G se distingue por su resistencia a interferencias electrónicas. En escenarios donde los sistemas enemigos emplean técnicas de engaño, como apagado intermitente de radares o emisión de señales falsas, este misil puede mantener su rumbo hacia el objetivo gracias a su sistema de guiado inercial combinado con GPS y su radar activo terminal.
Esta combinación lo hace especialmente eficaz frente a tecnologías de defensa aérea de última generación. Las ECCM (contramedidas electrónicas contra interferencias) permiten al misil sortear tácticas que en versiones anteriores de los HARM reducían la efectividad del ataque. El AGM-88G amplía el espectro de blancos, incluyendo no solo radares, sino también sistemas móviles de lanzamiento de misiles balísticos y antisatélite.
La interoperabilidad del F-35 también se ve potenciada con esta integración. Aliados como Australia, Países Bajos, Finlandia y Polonia han incluido este misil en sus paquetes de armas para el F-35A, promoviendo la cohesión táctica entre fuerzas de la OTAN y aliados regionales.
Esto permite coordinación en tiempo real entre cazas de distintas nacionalidades, compartiendo datos sobre radares enemigos y asignando blancos de manera distribuida, lo que mejora la eficacia general de las operaciones conjuntas en escenarios multilaterales.
Programas internacionales consolidan la expansión del sistema
Durante 2023 y 2024, Estados Unidos autorizó ventas del AGM-88G a varios países aliados. En octubre de 2023, Finlandia adquirió 150 misiles por $500 millones, mientras que en abril de 2024, Países Bajos formalizó la compra de 265 unidades por $700 millones. Estas operaciones fortalecen la interoperabilidad con el F-35 y confirman la creciente confianza internacional en esta tecnología.

Para garantizar su compatibilidad, el Departamento de Defensa de EE. UU. firmó un contrato de $97,3 millones con Lockheed Martin en enero de 2024. Este acuerdo contempla modificaciones físicas en las bahías de armas, actualizaciones de software de misión y soporte técnico para operadores internacionales.
El compromiso de adaptar las tres variantes del F-35 a este misil refleja la intención de mantener al caza como plataforma de referencia durante las próximas décadas. Además, la Marina estadounidense evalúa el uso del AGM-88G en aeronaves como el P-8 Poseidon, ampliando su aplicación táctica más allá de los cazas de combate.
Estas inversiones también aseguran que las fuerzas aéreas aliadas puedan integrar rápidamente esta capacidad, compartiendo protocolos de uso y prácticas de mantenimiento dentro de una estructura operativa común.
El F-35 con AGM-88G lidera la guerra centrada en redes del siglo XXI
En el ámbito operativo, la combinación entre el F-35 y el AGM-88G representa una herramienta decisiva para abrir espacio aéreo en escenarios hostiles. Gracias a su capacidad de supresión rápida de defensas antiaéreas, el misil permite garantizar acceso aéreo para otras plataformas menos avanzadas o vehículos terrestres en zonas densamente defendidas.
Con un peso de 467 kg, una longitud de 4,06 metros y una velocidad superior a Mach 2, el AGM-88G puede impactar una gran variedad de blancos con mayor letalidad y alcance que sus predecesores. Esto ha sido validado por experiencias recientes en conflictos como el de Ucrania, donde versiones anteriores del HARM han demostrado su utilidad en la neutralización de radares rusos.
El F-35 aporta sensores avanzados como el DAS (sistema de apertura distribuida) y el equipo de guerra electrónica AN/ASQ-239 Barracuda, que permiten detectar emisiones enemigas y proporcionar datos precisos al misil en tiempo real. Esta integración convierte al avión no solo en un vector de ataque, sino en un nodo inteligente de operaciones en red.
Al combinar tecnología furtiva, capacidad ofensiva extendida y conectividad avanzada, el F-35 con AGM-88G se consolida como una de las soluciones más completas para el combate moderno, ofreciendo a las fuerzas armadas una ventaja estratégica frente a sistemas antiaéreos complejos y escenarios de negación de acceso.