Dos cazas F-35 de Países Bajos fueron desplegados desde Estonia para proteger el espacio aéreo polaco en respuesta a un bombardeo ruso contra Ucrania.
Los F-35 refuerzan la vigilancia de la OTAN en Europa del Este
Ayer, dos aviones de combate F-35 holandeses despegaron desde Estonia para patrullar el espacio aéreo de Polonia, tras un ataque con misiles y drones lanzado por Rusia contra Ucrania, un país limítrofe con la OTAN. La ofensiva rusa generó una reacción coordinada dentro de la alianza para fortalecer la vigilancia en su frontera oriental.
Estos aviones partieron de una base en Estonia, donde Países Bajos ha desplegado cuatro unidades F-35 como parte de los esfuerzos de la OTAN para proteger el espacio aéreo en la región. Su movilización, realizada a petición de la OTAN, evidencia la creciente vigilancia de la alianza ante el agravamiento de la guerra en Ucrania.
Hasta el momento, los F-35 holandeses han sido empleados principalmente para interceptar aviones rusos cerca del territorio de la OTAN, con nueve misiones en las que identificaron 18 aeronaves rusas. Sin embargo, la reciente operación destacó la amenaza más amplia que representan las acciones militares de Rusia.
Este despliegue subraya la importancia del F-35 en la seguridad de la OTAN. Su estacionamiento en Estonia refuerza la presencia de la alianza en los países bálticos, una zona que sigue con atención la actividad militar rusa. Sus avanzadas capacidades lo convierten en un elemento clave ante amenazas cada vez más complejas.
Bases estratégicas en los países bálticos y el rol de la OTAN
Ante la escalada de la guerra, Polonia solicitó apoyo de la OTAN para resguardar su espacio aéreo. Los F-35 holandeses desempeñaron un papel crucial en este esfuerzo, reafirmando el compromiso de la alianza con la seguridad colectiva. La operación concluyó sin incidentes, pero envió un mensaje claro sobre la disposición de la OTAN a responder con rapidez ante cualquier amenaza.
Los países bálticos —Estonia, Letonia y Lituania— albergan bases militares fundamentales para la estrategia defensiva de la OTAN. Situados entre Rusia y el enclave de Kaliningrado, dependen de sus propias fuerzas y del respaldo aliado para garantizar su seguridad.
Bases militares clave de la OTAN en el Báltico
- Base Aérea de Ämari (Estonia): Ubicada a 40 km de Tallin, es un punto estratégico en la misión de Policía Aérea del Báltico de la OTAN.
- Base Militar de Adazi (Letonia): Sede de un grupo de batalla multinacional liderado por Canadá, ha albergado ejercicios conjuntos con EE. UU. y Reino Unido.
- Base Aérea de Lielvarde (Letonia): Desde marzo de 2024, es una base de Policía Aérea de la OTAN con una presencia rotativa de fuerzas estadounidenses.
- Área de Entrenamiento de Pabrade (Lituania): Alberga un batallón blindado estadounidense cerca de la brecha de Suwałki, punto estratégico entre Bielorrusia y Kaliningrado.
Las fuerzas aliadas han fortalecido su presencia en la región. Reino Unido lidera el grupo de batalla en Estonia, Canadá en Letonia y Alemania en Lituania. Estados Unidos complementa la estrategia con despliegues rotativos, como los 500 soldados enviados a Lituania en 2019 y la apertura de un sitio de operaciones en Riga en 2020.
El papel de los Países Bajos en la aviación militar de la OTAN
La adopción del caza furtivo F-35 Lightning II por los Países Bajos ha modernizado su capacidad aérea, reemplazando a los F-16 Fighting Falcons. Esta transición refuerza su rol dentro de la OTAN.
Como segundo socio internacional en recibir el F-35, los Países Bajos han trabajado estrechamente con Estados Unidos y Lockheed Martin en su producción y mantenimiento. La necesidad de reemplazar el F-16, operativo desde 1979, llevó a la elección del F-35A, ideal para enfrentar amenazas modernas.
El F-35A, variante de despegue y aterrizaje convencional, es impulsado por un motor Pratt & Whitney F135 y cuenta con tecnología furtiva avanzada. Sus sensores de última generación le permiten detectar amenazas antes de ser visto y compartir información en tiempo real con otras unidades de la OTAN.
En términos de armamento, está equipado con un cañón GAU-22/A de 25 mm y misiles AIM-120C AMRAAM para combate aéreo. Para ataques terrestres, dispone de bombas GBU-31 JDAM de 2,000 libras, entre otras opciones. Su diseño mantiene la carga útil en bahías internas para preservar su sigilo.
Impacto y proyección del F-35 en la Fuerza Aérea holandesa
El proceso de integración del F-35 en la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos comenzó en 2016 con la llegada de los primeros aviones de prueba. En 2019 iniciaron las entregas operativas, tras un contrato firmado en 2015. Se prevé desplegar al menos 46 unidades en total.
Como socio de Nivel 3 en el programa F-35, Países Bajos contribuye a la fabricación de componentes esenciales, fortaleciendo su industria aeroespacial y asegurando acceso a tecnología avanzada.
Los pilotos holandeses destacan la capacidad del F-35 para reaccionar con rapidez y anticipar amenazas, gracias a su velocidad supersónica y sensores avanzados. Este caza ha redefinido la operatividad de la fuerza aérea neerlandesa, ya sea protegiendo el Mar del Norte o en misiones de la OTAN.
A medida que evolucionan los desafíos en el escenario global, el F-35 continuará modernizándose para mantener su papel como pilar del poder aéreo de los Países Bajos y la OTAN.