Estados Unidos abrió corredores en Caracas, neutralizó defensas rusas y ejecutó la captura y traslado a Nueva York de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Corredores aéreos y supresión de defensas sobre la capital venezolana
En la madrugada del 3 de enero de 2026, más de 150 aeronaves de Estados Unidos abrieron corredores sobre Caracas para permitir la entrada de helicópteros de fuerzas especiales y la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores. F-35 actuaron junto a F-22, F/A-18 y EA-18G para neutralizar y desarticular sistemas antiaéreos rusos que cubrían la capital. Tras la irrupción, los detenidos quedaron bajo custodia y salieron hacia Nueva York para enfrentar cargos federales.
El Pentágono describió la fase aérea como una acción coordinada destinada a desmantelar e inutilizar la defensa, con el objetivo de asegurar el tránsito seguro de los helicópteros de inserción y extracción. El mando ordenó la operación la noche del 2 de enero, hora de la costa este. Las aeronaves salieron desde alrededor de veinte bases y buques en el hemisferio occidental y convergieron sobre el norte de Venezuela con funciones diferenciadas.
El dispositivo incluyó aeronaves furtivas para penetración y ataque, cazas para superioridad aérea, plataformas EA-18G para interferencia y supresión de radares, bombarderos B-1 para municiones de precisión, aeronaves de alerta temprana y numerosas aeronaves no tripuladas de vigilancia y ataque. La cronología oficial situó el primer aterrizaje de helicópteros en el área objetivo a las 02:01, hora local de Caracas, y fijó la salida de la fuerza hacia mar abierto a las 03:29, hora del este.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, informó que Estados Unidos no perdió aeronaves durante la incursión. Señaló además que un helicóptero recibió daños y continuó en vuelo con capacidad operativa. La conducción subrayó que la fase aérea buscó asegurar el tránsito de inserción y extracción en la capital, bajo un esquema de ataques y cobertura de superioridad aérea para mantener la iniciativa hasta el cruce del último tramo hacia mar abierto.
Datos clave de tiempos y resultados de la fase inicial
- La orden se emitió la noche del 2 de enero, hora de la costa este.
- Despegues desde alrededor de veinte bases y buques en el hemisferio occidental.
- Primer aterrizaje de helicópteros a las 02:01, hora local de Caracas.
- Salida de la fuerza hacia mar abierto a las 03:29, hora del este.
- Sin pérdidas de aeronaves; un helicóptero dañado permaneció operativo.
Capas de defensa S-300VM, Buk-M2E y Pechora-2M en Caracas
El dispositivo venezolano incluyó sistemas de origen ruso desplegados en capas alrededor de la capital y de instalaciones estratégicas. A partir de 2013, Venezuela incorporó el sistema de largo alcance S-300VM (Antey-2500) para su Comando de Defensa Aeroespacial. El país opera además baterías de alcance medio Buk-M2E y sistemas modernizados de corto alcance S-125 Pechora-2M. En el último trimestre de 2025, publicaciones especializadas documentaron un refuerzo del despliegue perimetral de Caracas con grupos Buk-M2E.
En la fase de apertura, F-35 integraron el componente inicial de penetración y ataque contra nodos de vigilancia, baterías y elementos de mando y control de la defensa antiaérea. La conducción explicó que, mientras los helicópteros se aproximaban a baja cota, la fuerza ejecutó ataques y efectos combinados, y empleó acciones desde los mandos espacial y cibernético para degradar la red y preservar la sorpresa. F-22, F/A-18 y EA-18G aportaron cobertura y supresión de emisores.

Diversos recuentos señalaron que la operación se diseñó y ensayó durante meses y que el proceso incluyó una réplica del objetivo para entrenamiento terrestre. En los preparativos se integraron medios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, reabastecimiento en vuelo y alerta temprana, y hubo coordinación con elementos del Departamento de Justicia para la fase de custodia. El mando ajustó la sincronización a condiciones meteorológicas favorables sobre mar y montaña y a la reducción de riesgos colaterales.
En tierra, la magnitud de los ataques de precisión quedó documentada por imágenes satelitales de Fuerte Tiuna, complejo militar de Caracas. La comparación de tomas del 22 de diciembre y del 3 de enero mostró destrucción de edificios de almacenamiento, daños en instalaciones de control de acceso y vehículos militares calcinados. El análisis situó impactos en áreas de seguridad y almacenamiento dentro del perímetro. Medios estadounidenses difundieron secuencias con referencias atribuidas a firmas de inteligencia geoespacial.
Capacidades del F-35, marco jurídico y balance operativo final
En cuanto a la participación concreta del F-35, fuentes oficiales y publicaciones de referencia lo mencionaron entre los cazas que aportaron capacidad de penetración inicial, ataque a objetivos bajo defensa y cobertura de superioridad aérea. El F-35A, con baja observabilidad y fusión de sensores, forma parte de la fuerza de ataque y porta armamento de precisión en bodegas internas, lo que permite misiones de supresión y ataque contra sistemas protegidos sin incremento de su firma.
La presencia conjunta de F-35 y F-22 permitió combinar detección pasiva, enlace de datos y ataques coordinados contra componentes críticos del entramado de defensa. Ese empleo de capacidades avanzadas se integró con cobertura de superioridad aérea, supresión de emisores por EA-18G y vigilancia desde aeronaves de alerta temprana para sostener los corredores. El diseño buscó que los helicópteros completaran el tránsito hacia la capital y la extracción con la sorpresa preservada en el último tramo montañoso.

Sobre la base jurídica y el fin declarado, el Gobierno de Estados Unidos enmarcó la incursión como una operación conjunta militar-policial para ejecutar órdenes de detención vigentes y trasladar a los acusados ante un tribunal federal por cargos de narcoterrorismo, tráfico de cocaína y delitos relacionados con armas. Las autoridades confirmaron que los detenidos se encuentran bajo custodia en Nueva York. La autoridad judicial informó que los acusados enfrentarán procesos penales en la jurisdicción competente.
La secuencia de ejecución combinó tres planos verificables: integración del poder aéreo y electrónico para abrir y sostener corredores, inserción y extracción a baja cota con navegación oculta por el relieve, y evidencia de daños específicos en infraestructuras militares. El catálogo de medios —F-35, F-22, F/A-18, EA-18G, B-1, alerta temprana, aeronaves no tripuladas— y su empleo en ciclos de atacar, evaluar daños y volver a atacar se correspondió con las imágenes de destrucción en Fuerte Tiuna.
Preparativos regionales y cierre con captura y retorno de helicópteros
El despliegue de F-35 en el Caribe durante las semanas previas ya había sido reseñado por publicaciones especializadas, en paralelo con el aumento de medios de inteligencia, reabastecimiento y mando y control. La cronología del incremento de presencia militar en la región durante el segundo semestre de 2025 y el inicio de 2026 contextualizó la presencia de esos escuadrones en bases y buques con capacidad de lanzar operaciones de penetración a larga distancia desde varios puntos.
La captura de los detenidos y su traslado completaron la secuencia operativa. Tras asegurar el área objetivo y establecer la zona de embarque, los helicópteros retornaron a sus bases de despliegue marítimas. Según el recuento oficial, la fuerza concluyó el embarque y se dirigió hacia mar abierto. El balance sostuvo que no hubo bajas estadounidenses y que un helicóptero sufrió daños y continuó en vuelo con capacidad operativa en toda la operación.
