Hais Touinman, secretario de Estado interino de los Países Bajos para asuntos de Defensa, sugirió abiertamente que los aliados europeos podrían eludir el control estadounidense sobre el software del caza F-35, y comparó el proceso con hackear un iPhone.
Cuando se le preguntó qué ocurriría si Estados Unidos se negara a cooperar con las actualizaciones de software del avión de combate avanzado, respondió: “Voy a decirles algo que no debería decir, pero lo haré de todos modos. Sí, al final tienen otra opción. También pueden hackear el software del F-35. Igual que un iPhone”, y añadió: “No diré nada más sobre eso”.
El programa F-35 es un proyecto de defensa multinacional liderado por Estados Unidos, en el que siete países socios, entre ellos los Países Bajos, participaron en el desarrollo del avión y son responsables de la producción de sus componentes. Los Países Bajos, socio de nivel 2 del proyecto, invirtió alrededor de$800 millones en el desarrollo y planea adquirir al menos 46 aeronaves.
Actualmente, cerca de 1.300 F-35 sirven en las fuerzas aéreas de Estados Unidos y de otros 19 países, incluido Israel, que es el único país del mundo que ha recibido autorización estadounidense para realizar modificaciones independientes en el software del avión.
Touinman, miembro del partido BBB que ejerce como secretario de Estado de Defensa en el gobierno neerlandés de transición, hizo estas declaraciones durante una conversación en el pódcast Boekestijn & De Wijk de la cadena estatal de radio BNR, donde abordó diversos temas sensibles de defensa, incluida la preparación de Europa ante un ataque ruso a gran escala contra países de la OTAN, la posibilidad de defender el continente sin apoyo estadounidense, y la cuestión del control estadounidense sobre el programa F-35.
Las declaraciones de Touinman se producen en el contexto de un debate intenso que se desarrolló en el último año en redes sociales y en la prensa europea, en torno a la afirmación de que Estados Unidos incorporó un “interruptor de apagado” en los F-35: un mecanismo que le permitiría desactivar a distancia aviones que vendió a sus aliados.
En marzo pasado, la Oficina del Programa F-35 del Pentágono (JPO), el organismo estadounidense que gestiona el proyecto frente a todos los países socios, publicó una negación oficial: “No hay interruptor de apagado. El programa opera en el marco de acuerdos establecidos que garantizan a todos los operadores del F-35 las capacidades necesarias para el mantenimiento y la operación de sus aeronaves”.
