El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán aseguró que destruyó sistemas de radar de alto valor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos por hasta 3.500 millones de dólares durante la primera semana de enfrentamientos, tras responder a los ataques de Washington e Israel del 28 de febrero con una ofensiva masiva de misiles y drones contra objetivos militares y estratégicos en Oriente Medio.
“La campaña habría priorizado sensores críticos para reducir la alerta temprana y facilitar ataques posteriores”.
Aunque se reportaron impactos contra varios radares de distinto valor, incluidas plataformas menos costosas como el AN/TPS-59, fuentes citadas en el balance de daños sostienen que tres de los sistemas más valiosos del inventario militar estadounidense quedaron destruidos.
La pérdida de mayor peso fue la del radar AN/FPS-132 de alerta temprana para misiles balísticos de largo alcance, que integra la capa más externa del escudo antimisiles de Estados Unidos.
“El AN/FPS-132 es un activo escaso: su reposición podría demorar varios años”.
El sistema puede detectar lanzamientos a distancias de hasta 5.000 kilómetros, seguir de manera simultánea cientos de objetivos y calcular trayectorias con precisión para alimentar los sistemas de intercepción.

Ese radar también cumple una función crítica de alerta temprana para permitir que personal militar y civiles busquen resguardo ante un ataque. Cada unidad está valorada en unos 1.100 millones de dólares y, según cálculos de fuentes estadounidenses, su reemplazo tardaría entre cinco y ocho años.
El único AN/FPS-132 desplegado fuera de territorio estadounidense comenzó a operar en Qatar en 2013. Su instalación estuvo orientada a contrarrestar los arsenales de misiles balísticos de Irán y Siria, aunque la capacidad siria quedó neutralizada después de la caída del gobierno de Damasco en diciembre de 2024.
Radares AN/FPS-132 y AN/TPY-2: impacto en la defensa antimisiles
Pese a los intentos de rebajar el alcance de los ataques iraníes, reportes atribuidos a fuentes estadounidenses indican que la destrucción del AN/FPS-132 el 28 de febrero redujo las capacidades de alerta misilística en la región, debido a que se trata de un sistema escaso y difícil de sustituir.
“Sin sensores clave, la cobertura y la autonomía de la defensa antimisiles se degradan de forma marcada”.
A esa pérdida se sumó la destrucción de dos radares móviles de banda X AN/TPY-2 vinculados al sistema antimisiles THAAD. Uno de ellos estaba desplegado por el Ejército de Estados Unidos en la base aérea Muwafak Salti, en Jordania, y el otro operaba con las Fuerzas Armadas de Emiratos Árabes Unidos.
Se calcula que existen solo 15 radares AN/TPY-2 en el mundo, la mayoría integrados a baterías THAAD. Las estimaciones sobre su costo oscilan entre 550 millones y 1.000 millones de dólares y, con una valoración media de 800 millones por unidad, la pérdida de esos dos sistemas, sumada a la del AN/FPS-132, elevaría el daño a unos 2.700 millones de dólares.

La relevancia del AN/TPY-2 radica en que los sistemas occidentales de defensa antiaérea y antimisiles, incluido THAAD, dependen de un único radar principal. Sin ese sensor, una batería no puede buscar ni rastrear objetivos de forma autónoma, y aunque todavía puede lanzar interceptores con datos de sensores externos, lo hace con cobertura mucho menor y con una eficacia reducida.
El costo de la defensa contra misiles balísticos también figura entre los principales desgastes: entre el 13 y el 25 de junio de 2025, el uso del THAAD consumió más de 150 interceptores para enfrentar ataques iraníes, con un gasto estimado superior a 2.350 millones de dólares.
“Bajo una proyección conservadora, el impacto económico podría superar los 5.000 millones en menos de una semana”.
Debido a que desde el 28 de febrero los ataques iraníes con misiles fueron de una intensidad mucho mayor y había más interceptores preposicionados en Oriente Medio, las estimaciones apuntan a que el gasto en munición defensiva durante la primera semana de hostilidades superó ampliamente el registrado en los 12 días de combates de junio de 2025. Bajo una proyección conservadora, los costos impuestos por Irán a Estados Unidos superarían los 5.000 millones de dólares en menos de una semana de combates.
