Desarrollado en los años ochenta y en servicio desde 2006, el Iskander combina movilidad, precisión y contramedidas para ataques a distancia, con empleo en conflictos.
Panorama general y doctrina de empleo a distancia del sistema Iskander
El sistema de misiles tácticos Iskander, desarrollado por la Federación de Rusia, forma parte de la doctrina de defensa y de empleo de fuerza a distancia. En su variante principal permite ataques de alta precisión hasta 500 kilómetros. Entró en servicio en 2006 tras un diseño iniciado en los años ochenta. Desde entonces, las fuerzas rusas lo desplegaron en distritos y lo exportaron a aliados seleccionados, con énfasis en movilidad, precisión y medidas contra defensas antimisiles.
En la nomenclatura de la OTAN, el sistema recibe la designación SS-26 Stone e integra misiles balísticos de corto alcance con ojivas convencionales o nucleares. El empleo quedó registrado en la guerra ruso-georgiana de 2008 y en la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022. Los informes atribuyen resultados relevantes en la destrucción de objetivos de valor operativo y estratégico, con un papel frecuente en ataques contra infraestructura y contra capacidades de defensa antiaérea.
Dentro del sistema existen variantes orientadas a requisitos distintos. La Iskander-M, destinada al ejército ruso, usa misiles cuasi balísticos como el 9M723. La Iskander-K emplea misiles de crucero 9M728 (R-500) con 500 kilómetros de alcance y guiado TERCOM, y el 9M729 sujeto a disputas por presuntas vulneraciones del Tratado INF tras pruebas de 2017. Para exportación, la Iskander-E limita el alcance a 280 kilómetros, restringe ojivas a submuniciones y fija una precisión de 30 metros.

En términos operacionales, para junio de 2025 el sistema se integró en 13 brigadas de las Fuerzas Terrestres Rusas, con 160 lanzadores. Cada brigada opera 12 lanzadores y emplea vehículos de mando como el 9S552 y radares para adquisición de objetivos. El despliegue en Kaliningrado en 2018 elevó la fricción con la OTAN. Bielorrusia recibió sistemas en 2022 y completó entregas en 2023. Armenia incorporó cuatro lanzadores en 2016 y Argelia opera 48 desde 2014.
Datos clave para consulta rápida del sistema Iskander
- Alcance nominal de 500 kilómetros en la variante principal.
- Precisión circular probable de 5 a 7 metros en Iskander-M.
- Velocidad de Mach 6 a 7 y maniobra terminal de hasta 30 grados.
- Lanzador móvil 9P78-1 sobre chasis MZKT-7930 con dos misiles.
- Variantes M, K y E con misiles balísticos y de crucero.
Origen, desarrollo industrial y pruebas hasta la entrada en servicio
El origen del Iskander se sitúa en la etapa final de la Unión Soviética. En diciembre de 1988, el ministerio de Defensa encargó a la Oficina de Diseño de Maquinaria, bajo Sergey Nepobedimy, un sistema táctico para sustituir al OTR-21 Tochka. El proyecto, denominado Tender, buscó mayor precisión y alcance, además de capacidad de operación bajo amenaza electrónica y bajo supuestos de empleo nuclear. Tras 1991, la Federación de Rusia mantuvo el programa con financiación estatal.
Se registraron ensayos de lanzamiento en 1996 en el polígono de Kapustin Yar; esas pruebas verificaron trayectoria y estabilidad del misil. La producción en serie del Iskander-M comenzó en 2006 en la Planta de Votkinsk, mientras el equipo se fabricó en la Asociación Barricadas. Documentos del ministerio de Defensa situaron el costo unitario en torno a tres millones de dólares e incluyeron un sistema completo con lanzadores, vehículos de transporte-recarga y mando y control.
El lanzador móvil erector-transportador 9P78-1 se instala sobre un chasis de ocho ruedas MZKT-7930 Astrolog de fabricación bielorrusa. El conjunto aporta movilidad todoterreno, velocidad máxima de 70 kilómetros por hora en carretera y autonomía de hasta 1.000 kilómetros. Cada lanzador transporta dos misiles y permite efectuar un disparo en menos de diez minutos desde el despliegue, con preparativos de baja exposición y relocalización rápida para reducir riesgos de contrabatería o de represalias.

El misil principal de la variante Iskander-M, el 9M723, corresponde a un proyectil de una sola etapa con propelente sólido. Mide 7,3 metros de longitud, 0,92 de diámetro y presenta un peso al lanzamiento entre 3.800 y 4.015 kilogramos. El motor alcanza velocidades hipersónicas de Mach 6 a 7, superiores a 2.100 metros por segundo, con altitud de vuelo entre 6 y 50 kilómetros y trayectoria cuasi balística con maniobras terminales y señuelos electrónicos y térmicos.
Sistemas de guiado, cargas, combate, alcance disputado y modernización
En el apartado de guiado, el Iskander combina subsistemas para alcanzar una precisión circular probable de 5 a 7 metros en la variante M, según fabricante y pruebas rusas. La base corresponde a un conjunto inercial autónomo, con correlación digital de escena óptica, navegación por contorno del terreno y posicionamiento vía GPS o GLONASS. La arquitectura reduce dependencias y mantiene navegación y ataque bajo interferencia electrónica documentada desde 2010.
En cuanto a la carga útil, el sistema admite ojivas convencionales entre 480 y 700 kilogramos, con variantes de fragmentación de alto explosivo, submuniciones hasta 54 elementos, penetración contra estructuras endurecidas, termobáricas y electromagnéticas contra sistemas electrónicos. Además, acepta ojivas nucleares de bajo rendimiento, con estimaciones entre 5 y 50 kilotones, sin registro de empleo nuclear en conflictos convencionales. Fuentes rusas sostienen 500 kilómetros de alcance, mientras estimaciones de la OTAN atribuyen capacidades superiores al 9M729.
El historial de combate comenzó con la guerra ruso-georgiana de 2008. Fuerzas rusas lanzaron misiles contra posiciones georgianas en Gori; un informe de Amnistía Internacional confirmó la muerte de un periodista neerlandés por fragmentos asociados a submuniciones. En la guerra siria, sistemas en la base de Hmeimim operaron desde 2016 y efectuaron cuatro lanzamientos contra objetivos en Idlib en 2017, según el ministerio de Defensa ruso. En 2020, Armenia informó uso en Shushi, con desmentido ruso.

Dentro de la invasión rusa de Ucrania, iniciada en 2022, los lanzamientos partieron desde territorio bielorruso y ruso contra infraestructura ucraniana. Hasta febrero de 2025, el ministerio de Defensa ruso afirmó impactos sobre más de 1.400 objetivos, con menciones a HIMARS, baterías Patriot, helicópteros y aviones en bases como Myrhorod y Poltava durante 2024. La inteligencia ucraniana describió señuelos inflables y modernizaciones en 2025 con el objetivo de mejorar la maniobra terminal frente a interceptores Patriot.
Novedades, alcance real, Iskander-1000 e integración en unidades rusas
Documentos de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Ucrania, publicados en enero de 2026, aportaron datos sobre fabricantes rusos vinculados a la producción del Iskander-K. Mencionaron a la Oficina de Diseño Novator para el misil de crucero y a empresas como NPO Elektropribor para componentes electrónicos. La información señaló implicaciones sobre la cadena de suministro industrial rusa, con atención a proveedores de los misiles 9M728 y 9M729 y de sus sistemas de guiado.
Entre los desarrollos recientes destacó la producción en masa del Iskander-1000, una variante con alcance de 1.000 kilómetros, atribuida a filtraciones de inteligencia ucraniana difundidas en diciembre de 2025. Esta versión podría derivar del 9M723-2 y añadir un motor mejorado. Evaluaciones del centro de análisis francés Meta-Defense asociaron tiempos de alerta para defensas europeas de entre dos y siete minutos, con énfasis en la reducción de ventanas de reacción frente a objetivos situados a larga distancia.

Con anterioridad, el ministerio de Defensa ruso anunció en noviembre de 2016 planes de modernización general y, en abril de 2024, comunicó mejoras de precisión derivadas de lecciones extraídas en Ucrania. A pesar de esos anuncios, persistieron divergencias sobre el alcance real: fuentes rusas mantuvieron el límite de 500 kilómetros para cumplir tratados, mientras estimaciones de la OTAN contemplaron capacidades superiores en pruebas no declaradas y en variantes asociadas a disputas del Tratado INF.
Hasta enero de 2026 no existió registro de exportaciones del Iskander-1000, y el despliegue se limitó a unidades rusas. Por ese motivo, continuó la incertidumbre sobre el grado de integración plena de esa variante en el arsenal operativo. En paralelo, se mantuvieron discrepancias sobre alcance y capacidades, con fuentes rusas ancladas en 500 kilómetros y estimaciones de la OTAN que valoraron posibles prestaciones superiores en pruebas no declaradas durante ese periodo.
