Rafael entregó Iron Beam a Israel el 28 de diciembre de 2025. El láser de 100 kW refuerza el escudo contra drones.
Entrega del Iron Beam y su función como arma láser de 100 kW
Rafael entregó a las fuerzas armadas de Israel el primer Iron Beam de alta potencia en formato operativo. El interceptor usa un láser para neutralizar amenazas aéreas de corto alcance y se conecta a la red nacional de defensa antiaérea. A finales de ese mes, una evaluación técnica internacional describió esa capacidad como el primer despliegue completo de un láser táctico de 100 kilovatios dentro de un sistema en servicio.
Iron Beam pertenece a las armas de energía dirigida: no lanza un misil, sino que aplica potencia óptica sobre un punto del blanco hasta degradar material, estructura o componentes críticos. Rafael lo define como un sistema de 100 kilovatios “clase”, con alcance desde centenares de metros hasta varios kilómetros. El “cargador” resulta funcionalmente ilimitado si dispone de electricidad, y el coste marginal de interceptación se aproxima a cero frente a munición cinética.
La base física de esa promesa ya apareció en 2014, cuando una descripción temprana del programa habló de sobrecalentar la ojiva o la carga de proyectiles de corto alcance mediante un haz sostenido. En enero de 2026, una síntesis sobre el mercado europeo de defensa con láser retomó el mismo efecto: el impacto energético puede causar fusión y fallo del dron sin detonación visible ni ruido, si el sistema mantiene puntería y energía continua.

El incentivo operativo nace del contraste entre el coste de atacar y el de defender. En septiembre de 2025, una referencia pública indicó que un interceptor de cohetes puede costar al menos 50.000 dólares por disparo, mientras el láser evita consumir un misil y deja un coste marginal casi despreciable. En 2022, una presentación política citó otra cifra para el concepto: alrededor de 3,50 dólares por interceptación, con despliegue previsto en fronteras.
Datos clave del sistema y del calendario de integración
- 28 de diciembre de 2025: Rafael entregó el primer Iron Beam de alta potencia en formato operativo a las fuerzas armadas de Israel.
- Potencia y alcance: láser de clase 100 kW, con empleo desde centenares de metros hasta varios kilómetros.
- Coste: coste marginal casi despreciable; en septiembre de 2025 se citó un interceptor de cohetes por al menos 50.000 dólares.
- Meta de 2025: integrar los primeros sistemas en la red de defensa antiaérea antes de terminar el año.
- Condiciones y apoyo: lluvia, niebla y polvo reducen eficacia; el sistema exige energía eléctrica y refrigeración.
Iron Beam en la defensa antiaérea por capas y el tramo de corto alcance
Israel estructuró su defensa antiaérea como un sistema por capas que asigna blancos por alcance y perfil. Sensores y centros de control priorizan amenazas que apuntan a zonas pobladas o infraestructuras sensibles. En ese esquema, Iron Beam no compite con interceptores de mayor alcance. Actúa en el tramo bajo, donde vuelan proyectiles de trayectoria corta y drones que buscan saturación por cantidad, y funciona como complemento de baterías y radares ya activos.
Una formulación de 2014 ya situó al láser como “quinta capa” de un escudo integrado. En 2025, la autoridad de defensa lo presentó como complemento de Cúpula de Hierro, David’s Sling y Arrow, con foco en cohetes, morteros y aeronaves no tripuladas. El objetivo no consiste en sustituir los misiles existentes, sino en absorber parte del volumen de amenazas de bajo coste y alta frecuencia, especialmente cuando el adversario intenta saturar.

El proyecto acumuló años de promesas incumplidas y ajustes tecnológicos antes de esta fase. En 2014, el plan público apuntó a un despliegue al año siguiente y delimitó el problema a amenazas con alcance de hasta 7 kilómetros, demasiado cortas para un uso eficiente de interceptores convencionales. En abril de 2022, Israel describió pruebas en el Néguev contra morteros, cohetes y misiles antitanque, y presentó el láser como familia futura para tierra, aire y mar.
Durante ese periodo, el programa pasó de demostraciones a una ruta de integración prolongada, con ambición explícita de cubrir el perímetro con varios nodos. Esa transición exigió que el láser se conectara con la asignación de blancos y con la defensa escalonada existente. También consolidó el enfoque de corto alcance: proyectiles que vuelan bajo y rápido, o UAV que vuelan en masa. El resultado esperado consiste en más oportunidades de interceptación con menos gasto en munición.
Producción, validación operativa y límites físicos del láser Iron Beam
El salto desde laboratorio a producción exigió contratos, proveedores y cadena industrial capaz de sostener potencia, refrigeración, puntería y abastecimiento eléctrico. En octubre de 2024, Israel firmó un acuerdo para ampliar la producción del láser de alta potencia Iron Beam, con Rafael y Elbit como actores centrales. El catálogo de blancos ya citaba cohetes, bombas de mortero, drones y misiles de crucero, lo que fijó requisitos de integración y logística.
En septiembre de 2025, la asociación apareció con reparto de funciones: Elbit fabricó el láser dentro del proyecto y la autoridad de defensa lo vinculó al salto de capacidad esperado tras validar rendimiento. Ese mismo mes, el ministerio de Defensa anunció que Iron Beam completó pruebas durante varias semanas en el sur de Israel, en una configuración operativa completa. Informó interceptaciones de cohetes, morteros, aeronaves y UAV en múltiples escenarios.

La meta inmediata consistió en integrar los primeros sistemas en las defensas antiaéreas antes de terminar 2025. La formulación oficial habló de un conjunto listo para incorporarse a la red, con procedimientos, personal y enlaces de mando, no de un prototipo aislado. La entrega de finales de diciembre cerró ese arco: Rafael destacó una fuente láser avanzada y un sistema electroóptico de puntería. Un análisis de enero de 2026 fijó ese paso como despliegue completo.
El despliegue no elimina límites físicos ni la necesidad de interceptores de misil. Los láseres de alta energía dependen de línea de visión, calidad atmosférica y estabilidad de puntería; lluvia, niebla y polvo pueden degradar la eficacia del haz. El uso sostenido exige refrigeración y energía. Por eso, la doctrina mantiene el láser como complemento del escudo existente. En septiembre de 2025, la industria citó planes para desarrollar un láser aerotransportado y aplicaciones adicionales.
