El embajador Yechiel Leiter afirmó que el F-35I israelí suma tanques de combustible y cuatro misiles externos, tras una campaña que exigió gran alcance.
La campaña Israel-Irán expuso límites de alcance y costos logísticos
La necesidad de más autonomía ganó peso durante la campaña aérea de doce días entre Israel e Irán, iniciada el 13 de junio de 2025 y cerrada con un alto el fuego mediado por Estados Unidos. En ese lapso, Israel ejecutó ataques con aviación y municiones de precisión contra objetivos vinculados al programa nuclear y a capacidades militares iraníes. Un alto oficial militar israelí habló de más de 900 blancos atacados.
En el desarrollo de esas salidas a gran distancia, Irán respondió con salvas de misiles y la aviación israelí debió sostener corredores y tiempos de exposición que complican la planificación cuando el combustible a bordo no alcanza. El problema no se limita al vuelo de ida, porque la permanencia y el regreso elevan la presión sobre calendarios de salida y ventanas de seguridad. En ese contexto, cada ajuste de autonomía altera el número de aviones necesarios.
Un parte institucional israelí fechado el 18 de junio de 2025 dejó constancia del reabastecimiento aéreo, al informar más de 600 repostajes en vuelo desde el inicio de la operación. La cifra no detalla qué plataformas recibieron combustible ni qué rutas se usaron, pero sí refleja una exigencia que condiciona cualquier cálculo de alcance real. Además, el uso de cisternas obliga a asignar tripulaciones y sostener una cadena de apoyo extensa.

Al organizar esa cadena, aparecen riesgos operativos que no dependen solo de los cazas: se requiere proteger espacios aéreos amplios y aceptar ventanas en las que el combate queda ligado a activos de apoyo expuestos a sensores e inteligencia adversaria. Por eso, el incentivo para reducir la dependencia del reabastecimiento creció, sobre todo en misiones que exigen entradas y salidas rápidas de espacios vigilados. La autonomía pasa así de ser un atributo técnico a una variable táctica.
Datos citados en el debate sobre autonomía y configuración del “Adir”
- 16 de febrero de 2026: Yechiel Leiter afirmó que el F-35I incorpora tanques adicionales “sin comprometer la baja observabilidad” y añadió cuatro misiles en las alas.
- 13 al 25 de junio de 2025: campaña aérea de doce días entre Israel e Irán, con un alto el fuego mediado por Estados Unidos.
- 18 de junio de 2025: parte institucional israelí que reportó más de 600 repostajes en vuelo desde el inicio de la operación.
- Más de 900 blancos atacados, según un alto oficial militar israelí, junto con la evaluación de degradación de defensas antiaéreas y producción de misiles.
- Julio de 2023: aprobación de 25 F-35 adicionales por unos US$3.000 millones, dentro de una expansión sostenida de la flota.
Compras y permisos abrieron margen para aumentar alcance en el F-35I
Frente a esas limitaciones, Israel avanzó por dos vías en paralelo: elevar el número de aviones cisterna e incrementar el alcance efectivo de sus cazas. En febrero de 2021, un comité ministerial de adquisiciones aprobó compras militares en Estados Unidos que incluyeron un nuevo escuadrón de F-35 y cuatro aviones de reabastecimiento, junto con municiones, dentro de un paquete de miles de millones de dólares que entonces seguía en negociación.
Mientras ese componente de cisternas seguía en proceso, el F-35I se consolidó como el otro eje de la búsqueda de alcance. Israel sumó unidades, porque en julio de 2023 aprobó la adquisición de 25 F-35 adicionales por unos US$3.000 millones y defendió su capacidad para modificar sistemas, integrar equipos locales y ajustar configuraciones. Esas decisiones amplían opciones para adaptar el avión a necesidades propias sin depender solo de apoyo externo.

En noviembre de 2025, funcionarios estadounidenses describieron permisos singulares que permiten a Israel introducir mejoras en su flota, con foco en armas y guerra electrónica, dentro del marco legal destinado a preservar una ventaja militar cualitativa frente a eventuales compradores regionales. Bajo esa lógica, una ampliación de autonomía no se limita a un retoque, porque altera distancias, tiempos de patrulla, dotaciones de salida y exposición de la cadena logística.
Con ese trasfondo, la afirmación de Leiter sobre tanques adicionales y baja observabilidad se inserta en un debate que combinó ingeniería, presupuesto y doctrina. El punto central consiste en ganar radio de acción sin convertir al avión en un blanco más visible por llevar cargas externas. Al mismo tiempo, cualquier cambio de autonomía repercute en la planificación de rutas, en el uso de cisternas y en el número de plataformas que debe participar para sostener el mismo efecto operativo.
Tanques externos y tanques conformales reordenan el dilema entre sigilo y combustible
La dificultad técnica nace del propio diseño del avión. Un tanque externo clásico bajo el ala altera la aerodinámica, añade arrastre y eleva el retorno radar; además, exige pilones, líneas de combustible, válvulas y software de gestión con alta fiabilidad. En una aeronave de baja observabilidad, el problema también incluye la separación, porque al expulsar un tanque en vuelo se requieren ensayos que verifiquen que el depósito no golpea el fuselaje.
Por ese motivo, la industria israelí exploró dos caminos: depósitos subala expulsables para el tramo de tránsito y depósitos conformales adosados al fuselaje, con menor arrastre y perfiles más compatibles con la reducción de firma radar. La evidencia pública apareció antes de la declaración de Leiter. En abril de 2019, un reporte especializado describió diseños iniciales ya completados: Israel Aerospace Industries trabajaba en tanques conformales y Elbit Systems en un tanque subala de 425 galones.

Dos años después, en octubre de 2021, el mismo circuito industrial difundió esa línea con más detalle, al presentar un tanque externo de 600 galones y un nuevo pilón de Israel Aerospace Industries para transportarlo, con el diseño del depósito atribuido a Elbit Systems. Esa secuencia retrata un programa que necesitó años para pasar del concepto a la integración. Sin embargo, Israel no publicó especificaciones ni fotografías técnicas que permitan identificar cuál enfoque domina hoy.
Con esos antecedentes, la frase “sin comprometer la baja observabilidad” sugiere una solución que evita la disyuntiva clásica. Una opción consiste en usar tanques durante el tránsito y desprenderlos antes de aproximarse a radares enemigos, aunque eso obliga a aceptar pérdida de combustible remanente y a considerar la firma del pilón si no se libera. La alternativa más exigente recurre a tanques conformales con geometrías y recubrimientos que reduzcan retornos, con validación rigurosa.
Misiles externos y política regional impulsan configuraciones más flexibles
La ampliación de autonomía se relaciona con otra decisión que también impacta el perfil de sigilo: el uso de armas en soportes externos. Leiter habló de cuatro misiles en las alas, una carga que reduce la baja observabilidad a cambio de mayor capacidad de fuego y más tiempo de permanencia en patrulla. En marzo de 2025, la fuerza aérea israelí comunicó que desarrolló, junto con el fabricante y el programa del avión, la capacidad de portar municiones guiadas externamente en el “Adir”.
En términos operativos, el razonamiento aplicado a armas externas también sirve para los tanques: Israel parece dispuesto a alternar, misión por misión, entre configuraciones orientadas a menor detectabilidad y otras orientadas a mayor carga. La autonomía entra como variable ajustable, igual que el armamento, y condiciona rutas, tiempos y exposición. Así, el “Adir” se ubica como plataforma con configuraciones adaptables a escenarios con distintas exigencias de riesgo y distancia.

El marco político asociado a estas decisiones también presiona los plazos. En noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos anunció una venta de F-35 a Arabia Saudita y funcionarios estadounidenses indicaron que Washington ajustaría capacidades y paquetes de programas informáticos para mantener diferencias con la flota israelí. En ese escenario, cada mejora israelí documentada en autonomía, guerra electrónica o integración de armas refuerza la búsqueda de márgenes de adaptación.
Si la autonomía extendida ya opera como afirmó Leiter el 16 de febrero de 2026, el cambio pasa a integrar ese conjunto de ventajas con impacto estratégico. La mejora no solo afecta el rendimiento de un vuelo, porque modifica el alcance efectivo, reduce dependencia de la cadena de reabastecimiento y altera la manera en que Israel puede planificar campañas que exigen distancia. La declaración del embajador queda, por ahora, como el dato público más directo sobre el estado operativo de esa capacidad.
