En enero de 2026, con Irán bajo protestas, Israel mantuvo alerta elevada y exhibió su F-35I adaptado: alcance extendido, guerra electrónica propia y reabastecimiento aéreo.
Alerta de Israel en enero de 2026 y el antecedente bélico de 2025
A comienzos de la segunda semana de enero de 2026, Israel elevó su estado de alerta ante una posible intervención militar estadounidense en Irán. El contexto incluyó protestas iniciadas el 28 de diciembre y amenazas públicas del presidente Donald Trump sobre su disposición a “ayudar”. El Gobierno iraní acusó a Estados Unidos e Israel de alimentar la agitación interna, mientras fuentes israelíes situaron el asunto en consultas de seguridad realizadas durante el fin de semana.
La tensión se apoyó en un antecedente inmediato. En junio de 2025, Israel e Irán libraron una guerra de doce días en la que, según Reuters, Estados Unidos participó de forma breve con ataques contra instalaciones nucleares. Ese episodio añadió un marco de referencia para las percepciones actuales de riesgo, porque el intercambio incluyó golpes de alto perfil y decisiones rápidas bajo presión regional.
Tras esos ataques, Irán respondió con lanzamientos de misiles contra Israel y contra una base estadounidense en Qatar. Ese contraataque cerró la secuencia de doce días y dejó capacidades y vulnerabilidades bajo escrutinio público. La referencia persiste en las evaluaciones recientes, porque su alcance y su logística mostraron parámetros relevantes para cualquier campaña futura y para la lectura de la disuasión regional. Todo ocurrió en un marco que incluyó consultas israelíes celebradas el fin de semana.

El escenario actual se alimenta de ese antecedente y de señales políticas recientes. Según Reuters, tres fuentes israelíes presentes en consultas de seguridad describieron a Israel en un estado de alerta elevado ante la posibilidad de una intervención estadounidense en Irán. La combinación de protestas internas en Irán y advertencias públicas desde Washington elevó el nivel de atención regional y marcó las opciones de respuesta. A 11 de enero de 2026, el cuadro dominó evaluaciones oficiales.
Datos clave sobre alerta, antecedentes y capacidades del F-35I
- Protestas iniciadas el 28 de diciembre en Irán y alerta israelí reforzada.
- Amenazas públicas de Donald Trump sobre su disposición a “ayudar”.
- Antecedente de doce días en junio de 2025 con ataques a instalaciones nucleares.
- Respuesta iraní con misiles contra Israel y una base estadounidense en Qatar.
Permisos únicos y arquitectura nacional del F-35I para largo alcance
En ese mismo arco temporal, Israel configuró su F-35I “Adir” alrededor de requisitos propios para misiones de largo alcance y para operar en entornos con defensas antiaéreas densas. La singularidad de esa configuración apareció de forma recurrente en documentos y declaraciones públicas vinculadas a la relación bilateral con Estados Unidos y a la política de preservar la “ventaja militar cualitativa” israelí. En noviembre de 2025, fuentes estadounidenses y especialistas citados por Reuters reforzaron esa idea.
Reuters describió que Israel dispone de permisos “únicos” para modificar sus F-35, con integración de armas propias, incorporación de capacidades de interferencia contra radares y otras mejoras que no requieren aprobación estadounidense. Añadió “equipamiento de guerra electrónica” y sistemas de armas avanzados que no se prevén para aparatos destinados a Arabia Saudí. Ese conjunto apunta a una plataforma con mayor autonomía de adaptación frente a necesidades operativas locales, según esas fuentes.

La arquitectura del F-35I se apoya en una idea básica: mantener el núcleo del avión dentro del programa internacional, pero añadir capas nacionales en mando y control, comunicaciones y guerra electrónica adaptadas al Ejército del Aire israelí. En 2015, Christopher Bogdan dijo a FlightGlobal que Israel recibió su “elección propia” en mando, radios y guerra electrónica dentro de ese marco bilateral, y que el programa atendería requisitos singulares israelíes planteados.
En el mismo marco, FlightGlobal recogió que Israel podía escoger su propio paquete de modernización, con plazos y alcance condicionados por cuánto estaba dispuesto a pagar y esperar. Ese mecanismo encaja con la idea de capas nacionales sobre un núcleo común y con una relación bilateral que prioriza la ventaja cualitativa israelí sin romper la coherencia del programa internacional del F-35, según ese medio especializado y con la flexibilidad acordada con Estados Unidos.
Depósitos externos y reabastecimiento como base de proyección aérea
El componente de alcance figuró desde etapas tempranas. En enero de 2008, FlightGlobal informó que la Fuerza Aérea israelí buscaba aumentar el radio operativo del futuro F-35 mediante depósitos externos de combustible desarrollados por empresas nacionales. Cyclone Aviation, filial de Elbit Systems, ofrecía depósitos bajo las alas e israel Aerospace Industries planeaba producir depósitos conformables para la versión israelí, con detalles reservados sobre el diseño “único” orientado a requisitos de misión.
Ese texto vinculó la ampliación de alcance con una modernización de los aviones cisterna Boeing 707 de Israel. FlightGlobal señaló un plan para instalar cabinas de cristal de Honeywell, incorporar nuevo equipo de comunicaciones y sustituir el brazo de reabastecimiento por un diseño equivalente al de los KC-135 de la Fuerza Aérea estadounidense. La combinación de depósitos auxiliares y reabastecimiento en vuelo encaja con misiones de gran recorrido cuando el perfil lo permite.

La dimensión del reabastecimiento recibió un impulso adicional en 2021. En febrero, un responsable israelí citado por Reuters explicó que un comité ministerial de adquisiciones aprobó la compra de un nuevo escuadrón de F-35, cuatro aviones cisterna de reabastecimiento y una gran cantidad de munición. La operación, valorada en miles de millones de dólares, quedó pendiente de tramitación y notificación al Congreso de Estados Unidos. Reuters precisó que Israel contemplaba un escuadrón adicional de 24 o 25 F-35.
Esa combinación de depósitos auxiliares, siempre que el perfil de misión lo permita, y de reabastecimiento en vuelo encaja con la lógica operativa de un país que mantuvo durante años la atención sobre misiones de largo recorrido. El énfasis sobre alcance e independencia logística apareció una y otra vez en planes y anuncios, con la vista puesta en trayectos prolongados y en defensas antiaéreas complejas.
Avión de pruebas, experiencia operativa y control de modificaciones
La reconfiguración del F-35I incluyó capacidad propia para ensayar y desarrollar mejoras dentro del país. En noviembre de 2020, Israel recibió un F-35I “Adir” destinado a funcionar como avión de pruebas para evaluar capacidades nacionales específicas en territorio israelí, según Jane’s. Fue el primer banco de pruebas del F-35 basado fuera de Estados Unidos y voló al Centro de Pruebas de Vuelo en la base de Tel Nof.
Jane’s añadió que la Fuerza Aérea israelí presentó la llegada como un refuerzo de su independencia para mejorar su componente de aeronaves de quinta generación. El avión quedó dedicado a evaluar capacidades nacionales específicas y a sostener mejoras dentro del país, y voló al Centro de Pruebas de Vuelo de Tel Nof, al sur de Tel Aviv, tras un anuncio de la Fuerza Aérea israelí, según ese medio especializado.

Durante la campaña aérea israelí de junio de 2025 contra objetivos en Irán, FlightGlobal describió una operación de largo alcance dirigida contra el programa nuclear iraní. El medio citó declaraciones de Benjamín Netanyahu sobre planes acelerados y un arsenal de misiles, y recogió un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel que habló de “decenas” de aviones y de “decenas” de objetivos, incluidos “objetivos nucleares”, en distintas zonas del país.
En ese relato, FlightGlobal destacó el papel de los medios de apoyo. Señaló que Israel opera siete cisternas KC-707 y situó el reabastecimiento aire-aire como elemento asociado al tipo de campaña descrita, además de mencionar plataformas de alerta temprana y control aerotransportado Gulfstream G550. La capa logística y de vigilancia complementó el esfuerzo ofensivo y subrayó la importancia del alcance. Ese conjunto encajó con los objetivos y el radio de acción de la operación.
Paquetes de software, estado de la flota F-35I y panorama a enero de 2026
En paralelo a ese episodio de 2025, un reportaje de Reuters sobre la posible venta de F-35 a Arabia Saudí subrayó que la personalización se gestiona mediante paquetes de soporte lógico autorizados por cliente. Las variantes estadounidenses conservan las versiones más capaces, mientras otros países reciben configuraciones menos avanzadas. En ese texto, Reuters situó a Israel con dos escuadrones en operación y un tercero en pedido, y alrededor de ocho años de operación con el modelo.
Esa trayectoria permitió a Israel acumular experiencia práctica con sistemas y capacidades del F-35 en su entorno. La comparación entre permisos “únicos” y controles de software por cliente dibujó un equilibrio entre flexibilidad israelí y salvaguardias estadounidenses. Reuters presentó ambos elementos en noviembre de 2025 en el contexto de la discusión internacional sobre el F-35, y centró el reportaje en la venta potencial a Arabia Saudí.

La secuencia —depósitos auxiliares tempranos, modernización de cisternas, compras de reabastecedores, integración nacional de guerra electrónica y un avión de pruebas— fijó el marco para adaptar el F-35I a grandes distancias y a defensas complejas. A 11 de enero de 2026, ese marco coexistió con una alerta elevada ante una posible intervención estadounidense en Irán, según fuentes israelíes citadas por Reuters. El recorrido técnico resultó acumulativo y coherente con prioridades israelíes.
En conjunto, la combinación de permisos “únicos”, capas nacionales y soporte por cliente permite a Israel adaptar su F-35I a perfiles de misión de largo recorrido sin romper el núcleo del programa internacional. El resultado se observa en campañas de alcance extendido y en la preparación frente a defensas densas descritas por las fuentes citadas, como FlightGlobal, Reuters y Jane’s. La política estadounidense de ventaja cualitativa enmarcó ese proceso.
