El Frente Interno israelí y Estados Unidos despliegan defensas y logística ante el posible fracaso de las negociaciones con Irán y una respuesta regional.
El Frente Interno se alista ante un ataque balístico a gran escala
El sistema de seguridad israelí mantiene preparativos para escenarios extremos ante la evaluación de que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán pueden romperse. Walla informó que el Mando del Frente Interno, bajo el general Shai Kelper, estudia un ataque con misiles balísticos a gran escala. El objetivo es asegurar la continuidad operativa de las autoridades y los servicios esenciales, incluso si el frente interno recibe fuego intenso en todo el país.
En el escenario evaluado, el fracaso político podría llevar a un ataque premeditado de Estados Unidos contra Irán. La estimación sostiene que Teherán respondería con severidad contra Israel mediante lanzamientos masivos desde territorio iraní. A la vez, actuarían milicias apoyadas por Irán en Yemen, Irak y Líbano. El sistema de seguridad asume que la combinación de frentes podría aumentar la presión sobre la población civil y la infraestructura crítica nacional israelí.
Como parte de la preparación, la Fuerza Aérea, bajo el general Tomer Bar, ejecutó operaciones para proteger bases y sistemas tecnológicos. Las acciones buscaban asegurar que las capacidades de defensa y de ataque del ejército israelí se mantengan, aun cuando instalaciones estratégicas sufran impactos. La planificación contempla la protección de centros de mando, comunicaciones y logística, con el fin de sostener el ritmo operacional durante una ofensiva prolongada regional posible.

El Mando del Frente Interno busca garantizar servicios y coordinación bajo fuego, y también define procedimientos para responder a salvas excepcionales. El foco se sitúa en la continuidad de los sistemas de alerta, la asistencia a la población y el funcionamiento de organismos civiles. La evaluación señala que un ataque balístico de gran magnitud puede coincidir con acciones desde múltiples teatros, lo que exige una respuesta sincronizada entre fuerzas y autoridades locales.
Componentes del despliegue defensivo estadounidense en Oriente Medio
- Una operación logística reciente llevó aviones de transporte a bases regionales con sistemas de defensa avanzados.
- El despliegue incorporó baterías THAAD para interceptación a gran altitud y baterías Patriot para reforzar capas defensivas.
- Se añadieron sistemas de detección y alerta de última generación para mejorar el tiempo de aviso.
- Buques estadounidenses recibieron baterías Aegis para ampliar la cobertura desde el mar.
Estados Unidos refuerza la defensa regional con THAAD, Patriot y Aegis
El ejército estadounidense completó en los últimos días una operación logística amplia en Oriente Medio. Aviones de transporte aterrizaron en bases de la zona y descargaron sistemas de defensa avanzados. El cargamento incluyó baterías THAAD para interceptar misiles a gran altitud, baterías Patriot y equipos de detección y alerta de última generación. Además, buques estadounidenses recibieron baterías Aegis para fortalecer la cobertura marítima. La operación elevó la capacidad regional total.
El equipamiento apunta a crear un paraguas de defensa regional integrada y a reforzar la cooperación operativa entre el Mando Central estadounidense y las Fuerzas de Defensa de Israel. Los nuevos radares deben mejorar la detección y ampliar el tiempo de alerta, lo que facilita decisiones de defensa y de respuesta. La coordinación busca mantener un mando efectivo si Irán lanza salvas de magnitud excepcional contra el frente interno israelí.

Fuentes de seguridad prevén que la mejora en sensores y enlaces de mando aumente los porcentajes de interceptación ante ataques de gran escala. El diseño replica, a gran nivel, la ayuda estadounidense que ya respaldó a Israel para frenar ofensivas previas. El plan asume impactos sobre instalaciones estratégicas y procura sostener capacidades defensivas y ofensivas. La meta es reducir daños y evitar colapsos de servicios críticos en la región entera.
La urgencia crece por las tensiones actuales. Las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, con mediación de Omán, volvieron el 6 de febrero de 2026, pero enfrentan obstáculos que ambas partes consideran insuperables. Washington exige que Teherán cese el enriquecimiento de uranio, limite su programa de misiles balísticos y termine el apoyo a Hezbolá, los hutíes y milicias en Irak. Irán rechaza discutir misiles o grupos aliados y pide levantar sanciones.
Irán acelera misiles y prueba el Khorramshahr-4 tras la guerra de 2025
Fuentes israelíes estiman que Irán usa las conversaciones para ganar tiempo y reconstituir su arsenal de misiles, afectado en la guerra de junio de 2025. En ese conflicto, Israel destruyó entre el 35% y el 45% de las reservas iraníes. Ahora el régimen acelera la producción de misiles balísticos, y la evaluación señala que Teherán podría reunir entre 1.800 y 2.000 unidades en semanas o meses para un ataque masivo.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica realizó pruebas de lanzamiento del misil Khorramshahr-4 el 5 y el 8 de febrero de 2026 en zonas centrales de Irán. La información atribuye al sistema un alcance de 2.000 kilómetros y una precisión de 30 metros. Las pruebas concluyeron el 10 de febrero y responden a temores de un ataque estadounidense o israelí, según evaluaciones del sistema de seguridad actual regional.

Líderes iraníes advirtieron sobre una escalada regional. El ayatolá Alí Jamenei afirmó el 1 de febrero de 2026 que un ataque de Estados Unidos desataría una guerra regional, con impactos en bases estadounidenses y en Israel. Teherán también amenazó con responder contra puertos y bases en el Golfo Pérsico. El régimen sostuvo que podría cerrar el estrecho de Ormuz, lo que afectaría el suministro global de petróleo de inmediato mundial.
Irán refuerza sus sitios nucleares en Isfahán, Natanz y Fordo. Movimientos detectados por satélites el 8 de febrero de 2026 sugieren defensas adicionales ante un posible ataque. En paralelo, Israel elevó su alerta y advirtió sobre líneas rojas. El 12 de febrero de 2026, una televisión iraní difundió una lista de objetivos israelíes, con el primer ministro Benjamin Netanyahu y jefes militares como referencias directas públicas y explícitas para intimidar a Israel.
Estados Unidos e Israel elevan su postura militar ante un posible choque
Estados Unidos intensifica su presencia militar en Oriente Medio. El 26 de enero de 2026, el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln se desplegó en la región, con lo que el número de destructores de misiles llegó a seis. Estas unidades se suman a los refuerzos de defensa antiaérea ya enviados. La señal busca disuadir a Irán y asegurar la protección de fuerzas y bases estadounidenses en la zona.
El presidente Donald Trump anunció el 10 de febrero de 2026 que un segundo grupo de ataque, posiblemente el USS George H.W. Bush, quedaría listo para un despliegue inminente si las negociaciones fallan. Imágenes satelitales del 2 de febrero mostraron misiles estadounidenses en lanzadores móviles en la base Al-Udeid, en Qatar, preparados para una movilización rápida. Con el resto del despliegue, Washington busca proteger activos propios e israelíes en conjunto.

Israel elevó su alerta máxima ante la posibilidad de un colapso diplomático. El primer ministro Benjamin Netanyahu se reunió con Trump el 11 de febrero de 2026 en Washington para presionar por un acuerdo que abarque el programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y el apoyo a grupos terroristas. Netanyahu sostuvo que cualquier pacto que no impida a Irán adquirir un arma nuclear resulta inaceptable y representa una amenaza existencial.
El ministerio de Defensa israelí probó con éxito el sistema Honda de David el 11 de febrero de 2026, orientado a interceptar misiles balísticos iraníes avanzados. Fuentes de defensa señalaron que el país contempla un ataque preventivo si Irán cruza líneas rojas, como el lanzamiento de un misil hacia Israel. En conjunto, Israel, Estados Unidos e Irán preparan escenarios de conflicto inminente, mientras la región depende de un acuerdo que impida un arma nuclear.
