La Armada israelí concluyó el martes por la noche, 10 de febrero de 2026, un ejercicio marítimo de varios días centrado en fortalecer la defensa de las aguas territoriales y de los “activos estratégicos” en el mar. La actividad priorizó las plataformas marítimas de gas y petróleo, además de infraestructuras portuarias, dentro de un esquema de protección ampliado.
La maniobra integró buques de superficie, submarinos, fuerzas especiales y componentes de seguridad naval, junto con apoyos de otras ramas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El despliegue permitió ensayar una respuesta coordinada frente a amenazas simultáneas en alta mar y en áreas cercanas a la costa, con ejercicios de mando y enlace.
🚨 ISRAELI NAVY DRILL
— Mossad Commentary (@MOSSADil) February 12, 2026
The Israeli Navy conducted a large-scale multi-day exercise this week involving warships, submarines, Shayetet 13 commandos, and air and cyber forces.
The drill focused on defending Israel’s territorial waters and strategic assets at sea, including… pic.twitter.com/O02EU5e6Rf
El adiestramiento reunió a cientos de efectivos y combinó unidades de distintas flotillas, bajo la conducción de la flotilla de lanchas misilísticas (3) y en coordinación con la flotilla de submarinos (7). También intervinieron la unidad de comandos navales Shayetet 13, las divisiones de seguridad naval y el cuartel general operativo de la Armada.
Ejercicio combinó buques submarinos y comandos navales
En paralelo, la Fuerza Aérea israelí y la Dirección de C4I y Ciberdefensa aportaron capacidades de enlace, mando y control, además de soporte para escenarios con amenazas aéreas y ataques complejos contra objetivos marítimos. Las fuerzas practicaron infiltraciones por mar, contactos con fuerzas hostiles, combates en múltiples frentes y misiones de fuego y defensa.

El diseño del ejercicio incluyó la protección de plataformas de gas, puertos e infraestructuras nacionales, con un énfasis operativo en la continuidad de la actividad marítima y en la capacidad de reaccionar con rapidez ante incidentes que evolucionan en minutos. Parte de la instrucción se desarrolló principalmente en el Mediterráneo, donde Israel concentra instalaciones energéticas costa afuera.
El plan de maniobra puso el acento en la coordinación entre las unidades desplegadas en el mar y el cuartel general operativo, incluido el puesto de defensa y el centro de control de fuego. Las FDI encuadraron el ejercicio en un proceso de “lecciones aprendidas” tras la guerra y en una adaptación continua de doctrinas y procedimientos ante cambios rápidos.
En la dimensión técnica, la Armada dejó en primer plano un enfoque por capas para vigilar y proteger el espacio marítimo. Las FDI describieron un dispositivo que combina medios de detección y seguimiento desde el aire, el mar y tierra, y que incorpora patrullas sostenidas, inspecciones e identificación de actividades inusuales.
Defensa por capas y vigilancia continua de las aguas económicas
Además, el dispositivo integra embarcaciones no tripuladas y una unidad dedicada de patrulla naval para sostener el control del dominio marítimo. Ese esquema busca reducir el tiempo entre la detección y la respuesta, y facilitar la asignación de interceptores, fuego naval o apoyo aéreo según la amenaza. La coordinación operativa se mantuvo como eje del ejercicio.

Las FDI vincularon la prioridad de la defensa marítima con la seguridad energética y la continuidad económica, al subrayar que las aguas económicas constituyen un espacio estratégico y que las plataformas aportan una porción relevante del consumo energético del país. En ese marco, señalaron que organizaciones armadas sitúan el dominio marítimo entre sus objetivos.
También remarcaron que la cooperación entre la Armada, la Fuerza Aérea y otros organismos de seguridad sostiene la protección de los activos en el mar, aunque “las capas defensivas nunca serán herméticas”. Con esa premisa, las FDI presentaron el ejercicio como parte de un esfuerzo sostenido para mantener la capacidad de respuesta ante amenazas combinadas.
