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La caída del Kuznetsov arrastra al Su-33 hacia la inutilidad

4 de enero de 2026
Sukhoi Su-33 ruso

Sukhoi Su-33 ruso

Desarrollado para el Admiral Kuznetsov, el Su-33 acumuló problemas y pérdidas. Con el buque fuera de servicio, la flota quedó sin cubierta y sin horizonte.

Origen naval del Su-33 y límites estructurales de la rampa del Kuznetsov

El Su-33, caza embarcado de la Aviación Naval rusa, nació para despegar desde el único portaaviones del país y atravesó tres décadas de servicio con problemas técnicos, pérdidas operativas y un apoyo logístico e industrial limitado. A 4 de enero de 2026, el buque que sustentaba su empleo embarcado —el Admiral Kuznetsov— sigue fuera de servicio tras una modernización con incidentes, situación que deja a la flota sin la cubierta necesaria para cumplir la función que justificó su creación.

El Su-33 deriva del Su-27 de tierra y añadió refuerzos estructurales, tren de aterrizaje naval, alas plegables y ganchos de apontaje para operar desde cubierta. En la Armada rusa quedó adscrito al 279º Regimiento de Caza Embarcado de la Flota del Norte, con base en Severomorsk-3. Desde esa unidad se articularon el adiestramiento y las pocas campañas embarcadas, con una disponibilidad condicionada por la situación del único portaaviones y por la complejidad de su mantenimiento.

El diseño del entorno operativo, sin catapultas y con rampa de despegue, fijó límites físicos de empleo. En configuraciones con rampa, el despegue impone compromisos de combustible y carga de armas frente a lanzamientos con catapulta, con menos alcance y menor tiempo en estación. Esa restricción aparece en buques de la misma familia técnica que el Kuznetsov y no depende del modelo de caza, por lo que afecta a cualquier ala fija embarcada en plataformas similares.

Sukhoi Su-33 ruso

Las modernizaciones orientadas a ampliar opciones de ataque —por ejemplo, la adopción de visores de puntería para bombas de caída libre— no alteraron esas limitaciones físicas impuestas por la plataforma naval. La rampa obliga a priorizar peso y reservas de combustible con arreglo a márgenes estrictos, algo relevante cuando se pretende sostener salidas con armamento pesado o patrullas prolongadas. El marco técnico, por tanto, redujo la ambición operativa del Su-33 desde su concepción embarcada.

Fechas y cifras clave del Su-33 y del Admiral Kuznetsov

  • 13 de noviembre de 2016: un MiG-29K cayó al mar durante la recuperación; el piloto sobrevivió y fuentes de defensa de Estados Unidos confirmaron el siniestro.
  • 5 de diciembre de 2016: pérdida de un Su-33 por rotura de un cable del sistema de frenado; el piloto fue rescatado con vida.
  • 420 salidas de combate, 117 nocturnas y 1.252 objetivos alcanzados, dato comunicado en 2017 por Vladimir Koroliov y difundido por TASS.
  • 30 de octubre de 2018: hundimiento del dique flotante PD-50 y caída de una grúa sobre la cubierta del Kuznetsov.
  • 12 de diciembre de 2019 y diciembre de 2022: incendios en astillero; el de 2019 dejó un militar muerto y al menos doce heridos.

Siria 2016–2017: pérdidas en cubierta y traslado de las salidas a tierra

La única campaña real desde portaaviones ocurrió en el Mediterráneo oriental, entre finales de 2016 y comienzos de 2017, frente a la costa siria. Ese despliegue expuso la principal vulnerabilidad del conjunto avión-buque. La secuencia de recuperaciones en cubierta mostró un margen de seguridad insuficiente, con consecuencias públicas para la credibilidad del sistema y para la continuidad del empleo embarcado de los cazas asignados al Kuznetsov durante aquella rotación.

El 13 de noviembre de 2016, un MiG-29K que regresaba al portaaviones tras una misión cayó al mar durante la fase de recuperación. Fuentes de defensa de Estados Unidos confirmaron el siniestro y el piloto sobrevivió. La pérdida se produjo con meteorología favorable y dentro del mismo despliegue naval que debía demostrar la capacidad del grupo aeronaval, lo que elevó la atención sobre el estado del equipo de detención en cubierta.

Sukhoi Su-33 ruso

Poco después, el 5 de diciembre de 2016, se perdió un Su-33 en un intento de apontaje. El cable del sistema de frenado se partió y la aeronave cayó al Mediterráneo, con el piloto rescatado con vida. Ambas pérdidas quedaron separadas por menos de tres semanas y ocurrieron dentro del mismo ciclo operativo, con condiciones de mar benignas durante la fase de recuperación de los aparatos.

Como consecuencia directa, la Marina rusa suspendió de forma temporal las operaciones de ala fija desde el buque y trasladó la actividad a tierra, a la base de Hmeymim, para completar las salidas previstas sin la restricción del apontaje. Medios especializados con acceso a fuentes oficiales difundieron esa decisión, que supuso un reconocimiento implícito de que los problemas del equipo de detención impedían sostener con seguridad el ciclo de vuelo y recuperación.

Modernización del Kuznetsov y cadena de incidentes con impacto directo

Tras el despliegue, el Kuznetsov inició una modernización profunda en el norte de Rusia para recuperar el buque para el servicio. El 30 de octubre de 2018, el dique flotante PD-50 se hundió durante una maniobra con el portaaviones a bordo; una grúa cayó sobre la cubierta de vuelo y causó daños estructurales. Ese hecho afectó a la operatividad del buque y alteró de forma sustancial el calendario de trabajos previstos.

Menos de catorce meses después, el 12 de diciembre de 2019, se declaró un incendio a bordo mientras el buque permanecía en el astillero de Murmansk. Un militar murió y al menos doce personas resultaron heridas, según informaciones recogidas por agencias con presencia en Moscú. La United Shipbuilding Corporation atribuyó el origen del fuego a trabajos de soldadura, lo que añadió costes, demoras y reparaciones a un programa ya complejo.

Su-33 en el Admiral Kuznetsov: La peor combinación de Rusia
Su-33 en el Admiral Kuznetsov:

En diciembre de 2022 se registró otro incendio durante la modernización, documentado por medios especializados con fuentes locales y fotografías del astillero. La combinación del hundimiento del dique, los daños causados por la grúa y dos incendios mantuvo al único portaaviones ruso fuera de la mar durante años y sin una fecha confirmada de retorno. En ese contexto, los Su-33 solo volaron desde bases terrestres para adiestramiento o misiones de policía aérea.

La arquitectura del portaaviones condicionó al propio Su-33. El Kuznetsov utiliza rampa de despegue y carece de catapultas, solución que, según análisis técnicos de organismos públicos occidentales, restringe por diseño las cargas de combustible y armamento en los despegues. Esos compromisos ganan peso cuando se pretende sostener salidas con armamento pesado o patrullas prolongadas. En el caso ruso, mejoras del avión, como visores de puntería, no eliminaron los límites físicos de la plataforma.

Alternativas con MiG-29K, envejecimiento de flota y horizonte 2025–2026

Ante esa limitación principal, la Armada rusa intentó diversificar su ala de combate naval con el MiG-29K, un aparato más ligero y multirrol que ya empleaban otras marinas. Durante el despliegue de 2016 frente a Siria, la dotación aérea del Kuznetsov combinó Su-33 y MiG-29K. Sin embargo, la vulnerabilidad del sistema de apontaje y la dificultad para sostener una cadencia segura de recuperaciones condujeron al final de la campaña desde tierra.

Al mismo tiempo, la flota de Su-33 envejeció sin un plan de renovación industrial propio. La línea de fabricación no se reabrió y los ejemplares existentes siguieron concentrados en el regimiento de la Flota del Norte, con salidas de instrucción y periodos de adiestramiento. La ausencia de una cubierta disponible desde 2017 dejó la capacidad en inventario, pero sin el buque necesario para explotar la ventaja específica de un caza naval embarcado.

Almirante Kuznetsov: desafíos y limitaciones del portaaviones ruso
Almirante Kuznetsov: desafíos y limitaciones del portaaviones ruso

Las salidas puntuales que organismos de la OTAN y fuerzas aéreas europeas notificaron en misiones de identificación en el Báltico o el Ártico ilustraron ese papel residual. La actividad se centró en presencia y entrenamiento y no en proyección embarcada, lo que confirmó un enfoque limitado para una aeronave concebida para despegar desde un portaaviones en servicio.

La evolución institucional del Kuznetsov desde 2018 condicionó de forma directa la perspectiva del Su-33 hasta 2025. El 25 de julio de ese año, el máximo responsable de la corporación estatal de construcción naval fue citado al señalar que el portaaviones probablemente se desguazaría o se vendería, por dificultades técnicas y presupuestarias acumuladas. A 4 de enero de 2026, el Kuznetsov continúa amarrado y sin reincorporación al servicio, sin un plan firme de pruebas de mar ni de certificación de cubierta.

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