La Fuerza Aérea Rusa sufrió bajas en su flota de aviones A-50 y A-50U, clave para detección y coordinación, por acciones ucranianas desde febrero de 2022.
Características operativas y contexto inicial de los aviones A-50U
En el contexto de la invasión rusa a Ucrania, iniciada en febrero de 2022, la Fuerza Aérea Rusa ha registrado pérdidas recurrentes en su flota de aviones de alerta temprana y control aerotransportado Beriev A-50 y A-50U. Estas aeronaves especializadas cumplen funciones críticas en la detección de objetivos aéreos, terrestres y marítimos, y en la coordinación de activos aéreos. Derivan del modelo de transporte Ilyushin Il-76 y llevan sistemas de radar avanzados.
En términos operativos, permiten el seguimiento simultáneo de hasta 60 objetivos a distancias que oscilan entre 200 y 600 kilómetros, en función de la altitud y del tipo de blanco. Al inicio de la guerra, Rusia disponía de aproximadamente nueve unidades operativas, compuestas por tres A-50 estándar y seis A-50U modernizados; en 2023 se añadió una unidad adicional transferida.
Cada unidad tiene un costo estimado de alrededor de $330 millones estadounidenses, y su fabricación afronta limitaciones derivadas de sanciones internacionales que restringen el acceso a componentes tecnológicos clave. El primer incidente documentado que afectó a esta flota ocurrió el 26 de febrero de 2023 en la base aérea de Machulishchy, situada en Bielorrusia.
Bielorrusia, país aliado de Rusia, ha servido como apoyo logístico para operaciones vinculadas con Ucrania. Según informes de inteligencia ucraniana y fuentes independientes, un dron operado por partisanos bielorrusos, con posible vínculo con el grupo BYPOL, causó daños en la sección delantera y media de un A-50U, y afectó la antena del radar.

Principales capacidades y estimaciones iniciales de la flota
- Detección simultánea de hasta 60 objetivos aéreos, terrestres y marítimos.
- Distancias de seguimiento entre 200 y 600 kilómetros según altitud y tipo de blanco.
- Nueve unidades operativas al inicio de la guerra: tres A-50 y seis A-50U.
- Costo estimado por unidad de $330 millones estadounidenses.
- Limitaciones en fabricación por sanciones internacionales sobre componentes clave.
Primer incidente documentado en base bielorrusa de Machulishchy
El ataque incluyó dos explosiones. Aunque la aeronave no quedó destruida por completo, necesitó reparaciones extensas en la planta de aviación de Taganrog, en el sur de Rusia. El episodio recibió respaldo mediante análisis de imágenes satelitales y mediante declaraciones de funcionarios bielorrusos, que abrieron investigaciones sobre posibles sabotajes internos.
Tras la reparación, la unidad volvió al servicio, pero el caso puso de manifiesto vulnerabilidades en bases periféricas utilizadas por fuerzas rusas. Posteriormente, el 14 de enero de 2024, se registró la primera destrucción confirmada de un A-50U durante la guerra. El incidente ocurrió sobre el mar de Azov, cerca de Kyrylivka, en la región de Zaporiyia (Ucrania), alrededor de las 21:00 horas locales.
Fuentes ucranianas, entre ellas el comandante de la Fuerza Aérea Mykola Oleshchuk y el jefe de las Fuerzas Armadas Valerii Zaluzhnyi, afirmaron que el avión, con matrícula RF-93966 y apodo “Sergey Atayants”, cayó tras la acción de sistemas de defensa antiaérea ucranianos. El A-50U operaba junto con un Ilyushin Il-22M, avión de mando aerotransportado que resultó dañado, aunque logró aterrizar en el aeropuerto de Anapa, en el krai de Krasnodar (Rusia).
En ese Il-22M, el comandante murió y varios tripulantes sufrieron heridas, aunque el aparato no se perdió por completo. Intercepciones de comunicaciones rusas y datos de radar ucranianos respaldaron la versión de un derribo deliberado. En ese marco, algunas evaluaciones apuntaron a misiles S-300 o a sistemas Patriot suministrados por aliados occidentales, ya que la distancia de operación habría superado los 200 kilómetros desde posiciones ucranianas.
Destrucción confirmada de A-50U sobre el mar de Azov en 2024

Blogueros militares rusos a favor de la guerra, como Alexander Kots, y el canal Fighterbomber reconocieron la pérdida del A-50U y el daño al Il-22M, y reportaron entre 11 y 12 muertos en la primera aeronave. A la vez, algunos canales rusos plantearon la hipótesis de fuego amigo de defensas antiaéreas propias, activadas tras alertas relacionadas con ataques ucranianos en Crimea, mientras el ministerio de Defensa ruso no emitió confirmación pública.
El Reino Unido, por medio de su Ministerio de Defensa, confirmó el incidente en informes de inteligencia fechados el 17 y el 19 de enero de 2024. Menos de seis semanas después, el 23 de febrero de 2024, se produjo un segundo derribo de un A-50U. Esta vez, el hecho se situó entre las ciudades rusas de Rostov del Don y Krasnodar, a más de 200 kilómetros de la línea de contacto.
Se localizaron fragmentos de la aeronave en el distrito de Kanvehículos eléctricoskoy, cerca del pueblo de Trudovaya Armenia, donde servicios de emergencia rusos extinguieron un incendio sin aportar detalles adicionales. Oleshchuk agradeció públicamente a la inteligencia militar ucraniana por la operación, y su mensaje coincidió con el Día del Defensor de la Patria en Rusia.
Fuentes rusas, incluido el canal Fighterbomber, no negaron la pérdida, aunque volvieron a señalar la posibilidad de fuego amigo de sistemas antiaéreos propios. Este episodio redujo aún más la flota operativa rusa; el ministerio de Defensa británico la estimó entonces en unas seis unidades funcionales. Además, la Fuerza Aérea rusa suspendió de forma temporal misiones de vigilancia cerca del frente.
Segundo derribo de A-50U cerca de ciudades rusas en febrero 2024
Analistas como Justin Bronk, del Real Instituto de Servicios Unidos, describieron el efecto de estas pérdidas sobre la capacidad de inteligencia rusa y subrayaron la dificultad de reemplazo debido a limitaciones de producción y a la necesidad de tripulaciones altamente especializadas. Tras estos eventos, Rusia inició trabajos orientados al reacondicionamiento de unidades más antiguas en la planta de Beriev en Taganrog.
Imágenes satelitales de febrero de 2024 mostraron un A-50 estacionado fuera de las instalaciones de ensamblaje final. Poco después, Ucrania ejecutó un ataque con drones a finales de febrero o a comienzos de marzo de 2024, que dañó el techo de la estructura. No aparecieron evidencias de un incendio significativo.
Aunque no se confirmó la destrucción de una aeronave específica, el ataque interrumpió procesos de modernización y aumentó el impacto de las sanciones occidentales, que limitan el acceso a componentes físicos y electrónicos, entre ellos procesadores de Intel y otros elementos críticos. El 1 de junio de 2025 se registró el episodio más relevante de la secuencia, durante la Operación Cobweb (o Spiderweb, según denominaciones alternativas), atribuida al Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
La operación utilizó múltiples drones FPV controlados a distancia, que se desplegaron desde contenedores transportados sin advertencia por camioneros rusos hacia cuatro bases aéreas situadas en las regiones de Múrmansk, Irkutsk, Riazán e Ivánovo. El asalto dañó un total de 41 aeronaves estratégicas rusas, entre ellas bombarderos Tu-95, Tu-22M3 y Tu-160, y el jefe del SBU, Vasyl Malyuk, lo cuantificó como el 34% de los portadores rusos de misiles de crucero.
Operación Cobweb y daños en bases aéreas rusas en junio 2025

En la base de Ivánovo, dos A-50 recibieron impactos en las cúpulas del radar, lo que los dejó inoperativos. El SBU difundió videos que analistas como Jimmy Rushton y Michael Weiss consideraron consistentes con impactos directos. Como consecuencia, varias estimaciones situaron la flota efectiva de A-50 en cuatro unidades o menos.
En términos operativos, el episodio evidenció la capacidad ucraniana para ejecutar ataques de largo alcance contra activos de origen soviético difíciles de reemplazar y añadió dificultades a la vigilancia aérea rusa sobre Ucrania. Estas pérdidas acumuladas han tenido efectos documentados sobre la doctrina operativa rusa.
Informes de inteligencia británicos de 2024 indicaron que los A-50 restantes operaban a mayores distancias del frente, lo que redujo su eficacia para detectar lanzamientos asociados con sistemas Patriot y para coordinar ataques aéreos. La pérdida de tripulaciones con experiencia, entre ellas el comandante Vyacheslav Levchenko en el incidente de enero de 2024, agravó el problema, ya que la capacitación para operar estos sistemas exige años.
Fuentes rusas, incluido el canal Fighterbomber, expresaron preocupaciones sobre la coordinación interna y sobre la exposición de estos activos, mientras Ucrania utilizó estos resultados para destacar la utilidad del armamento occidental en operaciones asimétricas. Hasta enero de 2026 no se han registrado nuevos derribos confirmados.
Efectos acumulativos en doctrina operativa rusa hasta 2026
Sin embargo, la flota rusa de A-50U se estima en un volumen reducido, posiblemente entre uno y cuatro aparatos operativos, según análisis de fuentes independientes como Oryx y el Real Instituto de Servicios Unidos. La ausencia de informes públicos sobre nuevas entregas o sobre modernizaciones culminadas con éxito apunta a limitaciones industriales, que las sanciones agravan debido a la restricción de componentes clave.
En conjunto, la secuencia, apoyada en declaraciones oficiales ucranianas, informes de inteligencia aliados y admisiones indirectas en fuentes rusas, describe un patrón de pérdidas que ha reducido la capacidad rusa de alerta temprana aerotransportada y ha limitado su empleo operativo en la guerra de Ucrania.
