Los convenios integran a empresas checas en la red global del F-35 y sostienen la compra de 24 cazas con formación, producción e investigación.
Praga activa la fase industrial checa del programa F-35A
Tras la firma final del 18 de marzo de 2026 en Praga, Lockheed Martin dio por concluido el proceso escalonado que abrió en 2024 para vincular a la industria checa con el F-35A Lightning II. El cierre de 11 acuerdos de cooperación industrial respalda la compra de 24 cazas furtivos por parte de la República Checa y sitúa al país dentro de la cadena de suministro global que sostiene este programa.
En los convenios participan 12 empresas checas, entre ellas LOM Praha, Aero Vodochody y VZLU Aerospace. Los proyectos cubren formación de pilotos, desarrollo aeroespacial con inteligencia artificial, simulación y fabricación de componentes del F-35. Con esa base, la futura flota checa gana preparación operativa a largo plazo, mejora la interoperabilidad con la OTAN y suma capacidad de sostenimiento para operar un caza de quinta generación dentro de un esquema aliado más amplio.
La cooperación industrial nació del acuerdo de adquisición que Estados Unidos y la República Checa firmaron en enero de 2024. Ese pacto incluye 24 F-35A, municiones, formación y servicios de apoyo, además de un paquete de participación industrial con 11 proyectos a cargo de Lockheed Martin y otros tres con Pratt & Whitney. El valor total supera los 15.000 millones de coronas checas y alcanza a empresas, institutos de investigación y universidades.

Desde mayo de 2024 comenzaron los primeros acuerdos de implementación. Uno de los principales se firmó con la empresa estatal LOM Praha para reorganizar los sistemas de formación de pilotos y facilitar la transición desde los L-39NG hacia operaciones con el F-35. El trabajo abarca análisis de infraestructura existente, diseño de nuevos planes de estudio, integración de simulación y definición de personal y equipos de tierra para adecuar el entrenamiento de la Fuerza Aérea Checa.
Claves del paquete industrial y militar acordado con Chequia
- Los 11 acuerdos de Lockheed Martin involucran a 12 empresas checas y respaldan la compra de 24 F-35A.
- El paquete industrial suma 11 proyectos con Lockheed Martin y tres adicionales con Pratt & Whitney.
- La firma final se concretó el 18 de marzo de 2026 en Praga, tras un proceso iniciado en 2024.
- Los proyectos abarcan formación, investigación, ensayos, producción, cadena de suministro y sostenimiento.
- La proyección de continuidad industrial de estos programas se sitúa entre 50 y 60 años.
Empresas checas asumen formación, simulación y desarrollo avanzado
La segunda fase quedó cerrada el 28 de mayo de 2025 durante la feria de defensa IDET, en Brno, cuando se incorporaron Aero Vodochody Aerospace, VZLU Aerospace y Vrgineers. Aero asumió el desarrollo de un pod de reconocimiento multisensor con estructuras compuestas avanzadas. VZLU tomó aplicaciones de inteligencia artificial y aprendizaje automático para desarrollo y ensayo de aeronaves, mientras Vrgineers aportó sistemas de simulación de realidad virtual y mixta.
En paralelo, Lockheed Martin avanzó con PBS Group, One3D y el centro de investigación HiLASE en tecnologías de fabricación avanzada. El conjunto contempla manufactura aditiva, procesamiento superficial por láser y tratamiento térmico en hornos de vacío y sistemas HIP. Estos planes tienen un horizonte de cinco años y dependen de la cualificación técnica y de la aprobación de las autoridades estadounidenses, una exigencia habitual en procesos de alta precisión, certificación y cumplimiento normativo.

Dentro de la fase final también quedó incluida la cooperación con Ray Service para instalar en el país la producción de arneses de cableado del F-35. Gracias a ese paso, la República Checa podrá fabricar subsistemas eléctricos críticos para una flota cuya cadena logística da soporte a más de 1.300 aeronaves en servicio. El alcance de los 11 proyectos activos cubre investigación, diseño, ensayos, producción y gestión de cadena de suministro.
La dimensión estratégica del paquete no se limita al retorno industrial. Al integrarse a la red internacional del programa, las empresas checas acceden a actividades vinculadas con el sostenimiento de una flota de combate que continuará durante décadas. Lockheed Martin sitúa la continuidad prevista entre 50 y 60 años, un plazo que extiende el impacto de estos acuerdos sobre la base tecnológica local y sobre la autonomía de apoyo que Praga busca para sus futuros medios aéreos.
Calendario de entregas, costos y metas de la Fuerza Aérea Checa
El calendario de la compra prevé que la producción de los 24 F-35A arranque en 2027 y que las entregas comiencen en 2029. Ese año llegarán seis aeronaves, seguidas por dos en 2030 y cuatro en 2031. Después continuarán entregas anuales de cuatro unidades. Las primeras 12 se fabricarán en Estados Unidos, mientras las 12 restantes saldrán de la planta italiana de Cameri, que además asumirá el mantenimiento de mayor nivel.
El paquete de adquisición está valorado en menos de$5.000 millones. A esa cifra se suman los costos totales del sistema, que con infraestructura, formación y apoyo alcanzan casi 150.000 millones de coronas checas hasta 2034. A más largo plazo, el costo del ciclo de vida se proyecta en 322.000 millones de coronas checas hasta 2069, una estimación que refleja la magnitud financiera del salto hacia una capacidad de quinta generación.

Hoy la Fuerza Aérea Checa opera 14 cazas JAS-39 Gripen C/D bajo arrendamiento para misiones de policía aérea y tareas operativas limitadas. También dispone de aeronaves ligeras L-159 para formación y funciones secundarias. Con la transición al F-35, Praga pretende ampliar esas capacidades hacia defensa antiaérea integrada, recopilación de inteligencia, intercambio de datos y participación en sistemas de mando y control de la OTAN dentro de un marco operativo más exigente.
El programa también responde a un objetivo político y militar de largo alcance. Praga aspira a integrarse en un entorno aliado en el que más de 700 F-35 ya operan o están previstos en Europa, y busca alinear sus capacidades con las metas de la OTAN para el periodo posterior a 2040. Así, la compra de los cazas y la red industrial asociada forman parte de una misma estrategia de inserción tecnológica, logística y operativa.
