Famoso por su diseño con dientes de tiburón, el Curtiss P-40 fue clave en los primeros años de la guerra, operando en múltiples frentes aliados.
Un diseño robusto y adaptable basado en el Curtiss P-36 Hawk
Entre los cazas más icónicos de la Segunda Guerra Mundial, el Curtiss P-40 destacó por su presencia reconocible y su papel estratégico en los momentos iniciales de la guerra. Su distintiva decoración con dientes de tiburón lo convirtió en un símbolo visual de agresividad aérea, pero su verdadera importancia radicó en su confiabilidad, facilidad de producción y capacidad de adaptación en distintos teatros de operaciones.
La génesis del P-40 se remonta a finales de los años treinta, cuando Curtiss-Wright modificó su modelo P-36 Hawk, incorporando un motor en línea Allison V-1710 de 12 cilindros. Esta actualización, diseñada por Donovan Reese Berlin, buscaba mejorar el rendimiento del caza sin rediseñar el fuselaje por completo. El resultado fue el XP-40, que voló por primera vez el 14 de octubre de 1938, piloteado por Edward Elliott en Buffalo, Nueva York. La nueva disposición del motor permitió reducir la resistencia al aire y mejorar la velocidad del avión.
Tras ser evaluado en Wright Field, Ohio, en 1939, el P-40 recibió un encargo inicial de 524 unidades, el mayor pedido de un caza por parte del Ejército de EE. UU. desde la Primera Guerra Mundial. Aunque el avión carecía de un supercargador de dos etapas, lo que limitaba su rendimiento en altitud, su diseño confiable y su adaptabilidad lo hicieron apto para la producción masiva y el despliegue rápido en combate.
Las primeras versiones estaban armadas con dos ametralladoras calibre .50 montadas en el morro, y versiones posteriores como el P-40E incluyeron hasta seis ametralladoras en las alas, además de capacidad para portar hasta 700 libras de bombas. Su velocidad variaba entre 550 y 610 km/h, con un alcance de aproximadamente 1,200 kilómetros, lo que le permitía ejecutar tanto misiones aire-aire como de ataque a tierra.
El P-40 gana fama en África, Medio Oriente y sobre China
El estreno en combate del P-40 ocurrió en junio de 1941, cuando escuadrones del Commonwealth británico lo utilizaron en operaciones sobre el norte de África y el Medio Oriente. El Escuadrón No. 112 de la RAF fue el primero en aplicar la decoración con dientes de tiburón, inspirándose en cazas alemanes Bf 110, y convirtió al P-40 en un ícono visual de la guerra aérea.

Sin embargo, fue en China donde el P-40 consolidó su reputación. El American Volunteer Group (AVG), conocido como los Tigres Voladores, empleó este avión entre 1941 y 1942 contra fuerzas japonesas. Bajo el mando del general Claire Lee Chennault, desarrollaron tácticas basadas en la velocidad en picado y la resistencia estructural del P-40, evitando combates cerrados con los cazas enemigos más maniobrables.
Datos relevantes sobre despliegue y uso del Curtiss P-40
- 286 victorias confirmadas del AVG en China frente a solo 8 bajas de pilotos.
- 28 naciones utilizaron el P-40 durante la Segunda Guerra Mundial.
- 5,220 unidades de la variante P-40N lo convierten en el modelo más producido.
- Más de 2,400 P-40 fueron entregados a la Unión Soviética bajo Préstamo y Arriendo.
Durante el primer combate significativo el 20 de diciembre de 1941, los Tigres Voladores interceptaron bombarderos enemigos cerca de Kunming, iniciando una campaña exitosa que consolidó el prestigio del P-40. Gracias a sus características defensivas y su estructura resistente, el avión se mantuvo eficaz en escenarios donde se requería robustez más que maniobrabilidad extrema.
Las variantes del P-40 fueron empleadas en condiciones adversas, desde los desiertos africanos hasta los climas tropicales del Pacífico. En el frente del Mediterráneo, destacaron unidades estadounidenses como los grupos 33.º, 57.º, 58.º, 79.º, 324.º y 325.º, con eficaces tasas de derribo. En Oceanía, Australia usó ampliamente el modelo P-40N (Kittyhawk Mk IV), con 553 unidades en servicio.
Producción extensa y mejoras continuas durante cinco años
La producción del P-40 se extendió entre 1939 y noviembre de 1944, alcanzando un total de 13,738 unidades fabricadas. Las primeras versiones, P-40B y P-40C (Tomahawk), contaban con menor capacidad ofensiva, mientras que las siguientes, como el P-40D y P-40E (Kittyhawk), incluyeron mejoras en armamento, blindaje y rendimiento general.
La variante P-40N, que fue la más fabricada, buscó reducir peso para alcanzar velocidades superiores. En configuraciones modificadas con menos armamento, alcanzaba hasta 610 km/h. Algunos modelos experimentales, como el P-40F, incorporaron motores Rolls-Royce Merlin para mejorar el rendimiento en altura, aunque la mayoría mantuvo el Allison V-1710 por razones logísticas y de coste.

El P-40 demostró una resistencia estructural destacada. Era capaz de soportar colisiones aéreas y fuego enemigo que habrían destruido otros cazas. Esta cualidad lo hizo ideal para entornos donde la fiabilidad era más importante que el rendimiento extremo.
A pesar de sus virtudes, el P-40 fue superado progresivamente por cazas más avanzados como el P-51 Mustang y el P-47 Thunderbolt. A partir de 1943, la USAAF comenzó a retirarlo de las unidades de primera línea, asignándolo a misiones secundarias y de entrenamiento.
El legado del P-40 se mantiene vivo en la cultura y en museos
A lo largo de la guerra, más de 200 pilotos aliados se convirtieron en ases volando P-40, incluyendo al menos 20 con diez o más victorias. Procedían de países como Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia y la Unión Soviética. Este dato evidencia el rol crucial que desempeñó el caza en múltiples frentes de la guerra global.
El diseño visual del P-40 con dientes de tiburón trascendió su uso militar. Su imagen ha sido reproducida en películas, libros y museos, consolidándolo como uno de los íconos culturales más perdurables de la aviación militar. Modelos restaurados y conservados permiten mantener viva su historia.
Ejemplares destacados incluyen un P-40B sobreviviente al ataque de Pearl Harbor, actualmente en el American Heritage Museum, y un P-40N en vuelo en el Fantasy of Flight, en Florida. También se expone un P-40E de los Tigres Voladores en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de EE. UU.
El Curtiss P-40, aunque superado por modelos más avanzados, dejó una marca imborrable como símbolo de resistencia aérea en los momentos más críticos de la guerra. Su presencia en combate, su impacto cultural y su capacidad de adaptación consolidaron su estatus como una verdadera leyenda con dientes de tiburón en la historia de la aviación.