El ejército estadounidense, con una tradición histórica de grandes hidroaviones, ha contado con modelos emblemáticos como el PBY Catalina o el potente Martin Mars, aún usado en la lucha contra incendios. Sin embargo, hace décadas que un avión anfibio no porta los colores de sus Fuerzas Armadas.
En 2025, DARPA y el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea trabajan en proyectos para cambiar esta realidad. Hidroaviones modernos como el japonés US-2 y el canadiense CL-415 no fueron adoptados por el ejército de Estados Unidos, en parte por su limitada capacidad. La vasta red de aeródromos y portaaviones hizo innecesario el uso de este tipo de aeronaves hasta ahora.
Aviones anfibios y nuevas amenazas estratégicas
Con el escenario geopolítico global en constante evolución, el riesgo de pérdida de buques aumenta. También es crucial para el ejército estadounidense prepararse para operar en zonas insulares del Pacífico occidental, donde la infraestructura es escasa o está destruida. Este cambio de contexto estratégico ha llevado a la Fuerza Aérea y a los Marines a ver en los aviones anfibios una solución ideal para operaciones rápidas y distribuidas.
Los nuevos enfoques operativos de las fuerzas armadas, en particular de los Marines, requieren plataformas que puedan desplegar rápidamente tropas en áreas remotas. Como respuesta a esta necesidad, DARPA lidera dos proyectos: el desarrollo del avión de efecto suelo Liberty Lifter y una versión modificada del C-130 Hercules como hidroavión, impulsada por AFSOC.
Características técnicas principales
- Habilidad para despegar y aterrizar en vías fluviales reducidas (STOL).
- Resistencia a condiciones climáticas extremas y capacidad de operar en estado de mar 4 o superior.
Proyectos actuales liderados por DARPA y AFSOC
Con el avance tecnológico de China, el ejército estadounidense ha reajustado sus prioridades. Un conflicto en el Pacífico implicaría mover rápidamente tropas entre islas aisladas, lo que requiere nuevas soluciones de transporte que no dependan de una vasta infraestructura.

Mientras que la Armada dispone de portaaviones y la Fuerza Aérea tiene aviones de transporte de gran capacidad, ambos activos requieren bases y cadenas de suministro que podrían volverse vulnerables en un conflicto a gran escala. Aquí es donde los aviones anfibios ofrecen una ventaja estratégica.
En respuesta, DARPA desarrolla el Liberty Lifter, un avión basado en el efecto suelo, diseñado para unir transporte marítimo y aéreo. AFSOC, por su parte, ha propuesto una variante del MC-130J Super Hercules con capacidad anfibia, pendiente de financiación para su implementación.
Colaboración industrial y perspectivas futuras
Un informe de NavalNews.com revela que, aunque la Marina no tiene requerimientos formales para un hidroavión, DARPA evalúa diseños para mejorar el transporte de carga y personal sin depender de puertos o bases fijas.

Empresas como General Atomics y Aurora Flight Sciences trabajan en prototipos del Liberty Lifter. El objetivo es desarrollar un avión capaz de transportar hasta 100 toneladas, operar en condiciones de estado de mar 5 y alcanzar una altitud de 10.000 pies.
Por otro lado, AFSOC ha perfeccionado el diseño del MC-130J Super Hercules anfibio junto a expertos de la industria de defensa, incluyendo a Lockheed Martin. Este diseño permitiría transformar el avión en un hidroavión mediante una modificación estructural.
Impacto en la movilidad militar
La integración de un moderno hidroavión en las fuerzas armadas de Estados Unidos podría tener amplias repercusiones estratégicas. Equipos como el ekranoplano soviético “Monstruo del Mar Caspio” o un Hércules equipado con flotadores son ejemplos de cómo estos aviones anfibios podrían mejorar la movilidad y flexibilidad operativa en diferentes escenarios.
El Liberty Lifter está pensado para trasladar vehículos blindados del Cuerpo de Marines de Estados Unidos en su compartimento de carga, lo que lo convierte en un recurso estratégico crucial para operaciones en cadenas de islas del Pacífico. Gracias a su velocidad, este X-Plane permitiría desplegar rápidamente tropas en ubicaciones remotas, superando las limitaciones de otras plataformas.
Además de proyectar fuerza, este avión anfibio de 100 toneladas podría revolucionar la logística militar, entregando suministros esenciales directamente en el terreno. Este enfoque es clave en campañas de guerra que requieren un despliegue rápido sin preparación previa. También aportaría capacidades significativas para búsqueda y rescate (SAR), así como asistencia humanitaria y evacuaciones médicas (MEDEVAC) en zonas con infraestructura dañada o inexistente.
Ventajas operativas del Liberty Lifter y del MC-130J

Las capacidades únicas del Liberty Lifter incluyen:
- Superar la falta de infraestructura en islas remotas y costas inaccesibles.
- Mejorar la eficiencia de misiones de patrullaje y reconocimiento costero.
- Reducir los tiempos de respuesta operativa al prescindir de pistas de aterrizaje terrestres.
- Reabastecimiento y operaciones conjuntas con buques de superficie, submarinos y otras aeronaves anfibias.
- Inserción y exfiltración para operaciones especiales a través de vías fluviales.
La variante anfibia del MC-130J Super Hercules también es crucial en este contexto. Aunque su capacidad de carga es menor que la del Liberty Lifter, su rendimiento y adaptabilidad lo hacen idóneo para misiones donde la altitud y la velocidad son determinantes. Este avión puede configurarse con un kit modular para misiones del SOCCOM o evacuaciones de emergencia.
Prototipos y desarrollo del Liberty Lifter
Las contrataciones de DARPA incluyen a Aurora Flight Sciences y General Atomics, quienes trabajan en prototipos funcionales. Estos equipos colaboran con constructores navales para incorporar tecnologías como materiales resistentes a la corrosión y estructuras optimizadas para el efecto suelo. El presidente de Aurora, Mike Caimona, afirmó que este desarrollo marcará un avance estratégico en operaciones marítimas.

Clasificación de vehículos de efecto suelo según la OMI
- Embarcaciones que operan exclusivamente en efecto suelo.
- Vehículos que pueden elevarse temporalmente a una altura limitada (hasta 150 metros).
- Vehículos con capacidad para operar fuera del efecto suelo a altitudes superiores a 150 metros.
Situación financiera y desafíos futuros
Los avances del Liberty Lifter dependen del financiamiento para la producción de dos unidades. Según DARPA, el proyecto se encuentra en su Fase 1b, centrada en el diseño y reducción de riesgos, con el primer vuelo planificado para 2027 o 2028. Christopher Kent, gerente del programa, destacó los enfoques de diseño divergentes que permitirán explorar múltiples posibilidades.
En contraste, el proyecto del hidroavión MC-130J enfrenta dificultades presupuestarias. Un informe de TWZ.com informó que SOCOM ha pausado los planes para este desarrollo, evaluando la viabilidad del proyecto. Según el coronel T. Justin Bronder, aún es necesario definir los requisitos específicos para operaciones anfibias.
De acuerdo con Defense News, los intentos de asegurar fondos para un prototipo del MC-130J comenzaron en 2021, pero aún no se ha logrado avanzar. Sin embargo, el enfoque renovado en la disuasión en el Pacífico podría impulsar la reactivación del proyecto. Por ahora, gracias a DARPA, se espera ver nuevos aviones anfibios en acción en un futuro próximo.